Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Teocracias Similares
Eduardo García Gaspar
20 noviembre 2012
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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La dualidad es notable. Bien vale una segunda opinión apuntarla.

Es la posición de dos conceptos actuales.

• Por un lado, una idea que suele ser rechazada, al menos por la mentalidad occidental, la teocracia.

Es una de las varias formas de gobierno: los gobernantes son también los jerarcas de la religión. No hay distinción entre religión y política.

En algunos países se tienen estos regímenes, típicamente musulmanes. No son los únicos. Variaciones de teocracia han existido antes, como el las monarquías por derecho divino.

Todas ellas suponen la existencia de una religión dominante que se impone con sus reglas y principios en todos. Se le considera autoritario, dictatorial, algo que viola la libertad de conciencia y las libertades personales.

• En medio está algo opuesto a la teocracia, lo que suele ser llamado laicismo. Es la separación entre gobierno y religión, o mejor puesto, entre gobierno e iglesias.

No es que se opongan unos a otros, es que se separan. El signo más visible es que los ministros religiosos no ocupan puestos gubernamentales. Mejor que laicismo, es la expresión separación iglesia-estado.

Esta separación es conveniente pues da libertad, especialmente la de creencia y culto. Más aún, es compatible con otras libertades, como las económicas, políticas y culturales.

Es el sistema de la democracia liberal y en mucho tiene que ver con la separación de poderes gubernamentales. Todo para evitar abusos de poder. No está nada mal.

En este sistema, hay cosas notables. Hay coincidencias de mandatos entre religiones y gobiernos. Por ejemplo, la prohibición de asesinatos y robos y fraudes.

Una religión no podría hacer sacrificios humanos en sus ceremonias, pero podría realizar cantos en sus ritos. Un gobierno no podría imponer multas por no asistir a misas, ni por actividades misioneras.

Es un buen sistema, muy respetuoso de la naturaleza humana, en el que habría libertad religiosa para todos. No está nada mal y puede tenerse aún en el caso de que el gobierno tenga una religión oficial, como en Inglaterra.

• Pero en un mundo imperfecto, es frecuente encontrar que esta separación de poderes entre iglesias y gobiernos se lleva realmente al lado opuesto y extremo. Llega al secularismo extremo.

Ya no se trata de separación entre iglesias y gobiernos, sino más bien de oposición. Esta es la posición realmente opuesta a la de la teocracia, la otra parte de la dualidad que señalo.

En breve, es la anulación de las normas morales que no tengan como fuente al gobierno mismo. La manifestación más visible son las prohibiciones religiosas, las que limitan las acciones de las iglesias.

Existe aquí animosidad y enemistad, al creerse que abandonar las creencias religiosas es un avance. Que el ser humano que deja atrás a los dogmas religiosos termina mejor.

Que el liberarse de las normas religiosas es conveniente para la libertad humana, la que es llevada al extremo. Si es libre un acto, el que sea, se le considera válido y legítimo.

 

Esta dualidad de extremos, entre teocracia y secularismo radical, muestra dos alternativas negativas. Tan malo un extremo como el otro. Ninguno respeta a la personan humana y sus libertades.

En los dos hay imposición dogmática. En la teocracia, la imposición es religiosa. En el laicismo extremo, ella es antireligiosa. Hay, además, algo poco considerado.

Las religiones son una fuente de moral, de guías que ayudan a la libertad. Principios obvios como el respetar la vida y las propiedades de otros, se unen a virtudes necesarias, como el amor por los demás y la ayuda a terceros.

Retirar esta fuente de moral que viene de la religión crea un vacío que en la práctica se llena con leyes gubernamentales que mueven a la moral en la dirección más conveniente para el gobernante.

Es así como los extremos opuestos se tocan.

En una teocracia, el gobernante impone usando la fuerza del estado a una religión. En el laicismo extremo, el gobernante también impone con la fuerza, no una religión, sino sus creencias morales.

Son dos maneras de imponer dogmas por medio del gobierno. Malas las dos.

Quien defiende la libertad rechaza las dos posiciones y acepta ese sistema de separación entre iglesias y gobiernos. No enemistad, separación institucional, y eso supone colaboración y ayuda mutua. Es la única manera de realmente tener libertad.

Post Scriptum

Es mi impresión que las condiciones de la separación de poderes entre iglesias y gobiernos han sido llevadas al extremo: ya no hay separación tanto como oposición y antagonismo. Los gobiernos, tendientes siempre al crecimiento de su poder, han invadido los terrenos religiosos y, por tanto, los morales. Es lo que puede llamarse intervencionismo moral.

Un ejemplo ilustra esta invasión de terrenos. En México, está prohibida la instrucción religiosa en escuelas públicas. Esto no es separación, sino prohibición y como resultado nueve de cada diez alumnos en México se educa con las ideas morales que contienen los libros de texto autorizados por el gobierno. Véase la serie de análisis sobre esos libros en ContraPeso.info: Libros de Texto.

Mi punto es directo: la Teocracia es la imposición obligatoria de una religión estatal en los ciudadanos y el secularismo extremo es la imposición de otra religión, la creada por el gobierno mismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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