Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tercer Mundo Recargado
Eduardo García Gaspar
26 noviembre 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La expresión era común hace años. Sus palabras han desaparecido, pero su mentalidad permanece.

Me refiero al “Tercer Mundo”.

Esas dos palabras que primero incluían a Nasser y a Sukarno.

Después abarcó personajes como Luis Echeverría en México. Este último inició La Universidad del Tercer Mundo.

Ya no se usan esas palabras. Les ha sucedido lo que a otras ideas similares. No es que hayan sido destruidas por enfrentar críticas sólidas. Más bien, desaparecen.

Se esfuman, al estilo de lo que dijo T. Kuhn en su ensayo sobre los paradigmas. El marco mental que formó la idea del Tercer Mundo fue siendo olvidado, poco a poco, sin mucha conciencia de ello.

Y, sin embargo, a pesar de haberse esfumado, dos de sus ideas al menos siguen vigentes.

Una de ellas, quizá la más catastrófica, es su creencia en la necesidad de líderes carismáticos que encarnan los ideales de una sociedad perfecta. Sólo ellos entienden lo que debe hacerse. Sólo ellos comprenden lo que es esa sociedad ideal.

La terrible ansiedad de buscar y encontrar al líder salvador sigue vigente en demasiadas mentes. Producto de una ingenuidad política extrema, este padecimiento afecta a todos los segmentos. Ricos y pobres, clases medias, jóvenes y viejos, educados e ignorantes.

En su mente los problemas de un país tienen solución posible sólo en ese líder carismático que han adoptado.

Conozco algunas personas que han sucumbido a esta tentación. Y no son de un partido sólo. Son de izquierda y de derecha, progresistas y conservadores.

Los casos más extremos que he visto en México son los de los fans de López Obrador. Parece como si considerasen a este hombre como un ser dotado de un carisma que lo pone en un nivel de perfección extrema.

Dije que eran dos ideas que permanecen arraigadas. La alocada idea de la existencia de un líder salvador es la primera.

La segunda es igualmente atolondrada y se refiere a la seguridad de que las políticas gubernamentales son el remedio a cualquier problema económico. Es decir, no hay dificultad económica que no pueda ser resuelta por medio de una acción gubernamental.

Un caso que ilustra esto es el proteccionismo que cierra fronteras. La mentalidad funciona brevemente así: si se fabrica localmente lo que se compra del exterior, se creará empleo nacional.

O, uno de los peores: al bajar por decreto la tasa de interés la economía se reanimará. Otro más: la elevación de los salarios mínimos dará impulso a la economía generando más demanda.

Estos ejemplos, con una lógica errónea, muestran ese segundo rasgo de la mentalidad tercermundista que aún prevalece.

Una manera de pensar que sostiene que todo lo que hace falta para progresar es la intervención estatal en la economía. Usted lo puede ver fácilmente en los EEUU, con Obama como un exponente claro con el déficit en su gasto.

En fin, desapareció la alguna vez célebre frase de “Tercer Mundo” pero dos de sus ideas se mantienen arraigadas.

Puede verse con facilidad en los casos de Venezuela, de Cuba, de Corea del Norte y otros más. Situaciones en las que todo ha sido reducido al hallazgo de un líder carismático que todo lo puede resolver aplicando sus políticas económicas.

Son situaciones indeseables. Producen ellas resultados opuestos a los esperados. No crean progreso, elevan la pobreza. Curioso es que a pesar de las evidencias teóricas y prácticas, las ideas se mantienen en una terquedad inexplicable.

Y ahora viene el problema mayor. La mentalidad tercermundista no se ha mantenido, se ha incrementado con la adición de un campo nuevo.

Ese nuevo campo añadido a la potestad de los gobiernos es la moral. Los gobiernos no sólo intervienen con sus políticas en la economía, también dictan decisiones en terrenos éticos.

Han acumulado tanto poder que ahora invaden el último reducto de la libertad, la definición de lo bueno y de lo malo. La extensión a otras áreas es la lógica para esa mentalidad.

Si se piensa haber encontrado al líder carismático que puede remediarlo todo implantando sus políticas, era natural que también él fuera la máxima autoridad moral. Es lo que se ha vivido ya en la URSS y en la China de Mao y bajo el nazismo.

Encuentro difícil de entender cómo es que muchas personas aún piensan bajo ese paradigma del tercer mundo. Sabemos a dónde nos llevará.

Post Scriptum

La idea de esos dos componentes del tercermundismo es de Johnson, P. (1992). Modern times : the world from the twenties to the nineties. New York, N.Y: HarperPerennial. Yo sólo he añadido el tercer componente, la dictadura de la moral.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Tercer Mundo Recargado”
  1. Jesús Dijo:

    Es bien sabido que en ninguna dictadura de la clase que sea estará ausente la humildad (Conocimiento de la ignorancia, la sensibilidad a lo que se sabe y no se sabe, lo que puede y no puede) intelectual.





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