Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tipos de Conflictos
Eduardo García Gaspar
1 mayo 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Es un fenómeno común. Su origen está en la libertad.

No le sucede a nadie más que al humano. No imagino a leones peleando por una diferencia de opinión sobre el calentamiento global.

Es común y no va a desaparecer.

Siempre estaremos en conflicto. Siempre. Causa suficiente como para examinar el tema.

Un conflicto es un desacuerdo, una desavenencia. Tiene connotaciones de antagonismo y colisión. Hasta de combate y lucha. No hace falta definirlo para saber qué es.

Lo primero que debemos reconocer es que hay conflictos de distintas intensidades, desde leves hasta intensas, dependiendo de lo que el tema signifique para las personas.

Igualmente, hay conflictos cuya importancia varía.

Dos fans de futbol diferirán en opiniones sobre un tema de escasa relevancia, aunque la intensidad con la que lo hagan puede ser febril. Dos economistas podrán discutir levemente sobre un tema de alta importancia, como la conveniencia o no de elevar el gasto público.

Hay sin embargo, en la comprensión de los conflictos, algo que bien merece una segunda opinión.

En varias partes me he encontrado con una clasificación de conflictos en dos tipos, el conflicto de opiniones y el de intereses. Veamos cada uno.

Se nos dice que un conflicto de opiniones es un desacuerdo entre dos o más personas que sostienen creencias o posiciones intelectuales distintas u opuestas.

Por ejemplo, las diferencias de opinión entre liberales y socialistas, o las que se dan entre creyentes y ateos. Son desacuerdos que tienen una posible solución en la discusión razonada y prudente. O que pueden ser solucionados, en política, por medio de votos.

Se nos dice que hay otro tipo de conflictos, los de intereses y que son distintos a los anteriores. No son ya desacuerdos por pensar diferente, sino por defender posiciones personales que tienen beneficios materiales. No son necesariamente malos, como por ejemplo, el que pelea por no tener que pagar más impuestos.

Aunque puede haber conflictos de este tipo más complejos, como el que busca mantener el subsidio a una cierta industria porque eso le permite tener más ganancias. O el que busca que el gobierno dé a su sindicato pensiones mayores a las estándares. Habrá personas a las que esas cosas dañen y que se opondrán.

Es cierto, existen esos dos tipos de conflictos, los de opinión y los de interés.

Lo que suele olvidarse es dar el paso siguiente, el de los conflictos en los que se combinen opiniones e intereses por igual. Los hay y deben reconocerse para evitar un error común: calificar un conflicto como de intereses y pensar que sólo eso mueve a la persona (y no opiniones fundamentadas).

Hay un ejemplo que ilustra mucho esta posible combinación de intereses y opiniones.

Varios fumadores critican la prohibición de fumar en restaurantes y bares. Sus argumentos, por razonables que sean, suelen ser descartados pensando que sólo los motivan sus intereses. Quieren ellos fumar en esos lugares y por eso tienen esa opinión. Puede ser, pero no hay razón para ignorar los argumentos que dan.

A lo que voy a a apuntar el vicio que se padece cuando se mezclan las opiniones y los intereses, que es lo más común, y se hacen de lado todos los argumentos creyendo que lo que mueve a la persona son sus intereses.

Esto es una mala herencia del marxismo, que acusa a sus opositores de tener opiniones afectadas sólo por intereses de clase. Es un error.

Recuerdo el caso de un banquero que expresó razones en favor de tasas de interés fijadas en mercados libres. Fue acusado por otro de defender sus intereses de banquero y con eso pretendió anular todo lo que dijo el banquero.

Pudo éste decir las cosas más sabias, o no, pero era posible que sus opiniones fueran sólidas y que coincidieran con sus intereses.

Cuando se hace una clasificación de conflictos en dos tipos, de opiniones y de intereses, se corre el riesgo de creer que son de un tipo o de otro.

En la realidad, la mayoría de los conflictos combinan ambos aspectos y debe tenerse la sabiduría para aceptar que tener intereses en una posición no significa que las opiniones deban desecharse.

En fin, sólo quise apuntar uno de los errores más primitivos y pueriles que se cometen con frecuencia. Es común que suceda en política, donde vuelas las equivocaciones de ese tipo.

Post Scriptum

Puede hacerse una catálogo o clasificación de conflictos de diversos tipos:

1. De acuerdo con su intensidad, irían desde leves y ligeros, hasta fuertes y violentos; dependiendo de las reacciones de quienes participan en ellos.

2. De acuerdo con con importancia, irían de insignificantes y triviales, hasta importantes y trascendentes; dependiendo del tema general del conflicto.

3. De acuerdo con su conducción, irían de ordenados y racionales hasta desordenados y emocionales; dependiendo de los argumentos usados.

4. De acuerdo con sus motivaciones, irían de orientados a la búsqueda de la verdad hasta la defensa de intereses; dependiendo del objetivo perseguido.

Es obvio que esos tipos de conflictos pueden lograr un gran número de combinaciones en la realidad. Por ejemplo, puede existir un conflicto más bien leve, sobre un tema de importancia media, conducido de principalmente de manera emocional y orientado en lo general a la verdad.

El gran punto es reconocer que el interés personal de alguien en un asunto no anula las razones que ella argumente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras