Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Trabajo Como Mercancía
Eduardo García Gaspar
20 septiembre 2012
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona fue clara. Dijo que era lamentable.

Hablaba del trabajo humano visto como una mercancía.

Habló de lo malo que era tratar al trabajador como un bien cuyo trabajo tiene un precio.

No es una crítica infrecuente.

Y es algo que, por ser tan repetido, adquiere cierta autoridad. Lo suficiente como para valer una segunda opinión.

Primero, entendamos la queja. En pocas palabras, es un lamento que establece que el trabajo humano sea considerado un bien económico sujeto a ser valorado en dinero. Un bien cuyo precio es variable y tiene altibajos.

El fundamento de la crítica es claro y absoluto: la persona humana es invaluable, no tiene precio. Esto es correcto, la persona en sí misma tiene un valor de tal tipo que no puede expresarse en dinero.

La persona, por eso mismo, no puede venderse ni comprarse. De allí que la esclavitud sea prohibida.

Pero una cosa es la persona en sí misma y otra su trabajo. No son iguales. La persona, siendo ella libre, tiene derecho a trabajar y vender el resultado de su trabajo.

Es lo que hacemos todos los que trabajamos. Nuestro trabajo es puesto a la venta y pagado. Ese ingreso que recibimos es lo que nos permite comprar el trabajo de otros como nosotros.

Comparemos el trabajo de un ser libre, que vende sus labores, con cualquier otra posibilidad en la que no exista esa libertad.

Estaríamos hablando de esclavitud, de trabajo forzado, de un sistema feudal de siervos. Todos malos porque fuerzan a la persona en sí misma, en cambio el trabajo libre permite que la persona sea dueña de ella misma, no de otros.

Vayamos ahora a la frase sentimental, la de tratar al trabajo como una mercancía que tiene precios variables, como cualquier otro bien que sigue los principios de oferta y demanda.

¿Es bueno tratar al trabajo como una mercancía? La respuesta políticamente correcta es negativa: el trabajo humano no puede ser considerado una mercancía.

Por mi parte, creo lo opuesto, que al tratarlo como una mercancía estamos liberando a todos los que trabajan. Les estamos haciendo propietarios de sus esfuerzos y los ponemos en una posición de lograr cosas por ellos mismos.

Si no fuera visto como mercancía, el trabajo no podría ser tratado como una propiedad y, por eso, las personas perderían buena parte de su patrimonio.

Es quizá paradójico y tal vez difícil de ver a la primera. Resulta una posición fácil e inmediata, el pensar que el trabajo no debe ser tratado como una mercancía, creyendo que eso degrada a la persona. En realidad no la degrada, al contrario, le da poder, la libera, la hace propietaria, le da medios y recursos porque puede vender su trabajo y valerse por sí misma.

Puede ser que se siga siendo víctima de la visión marxista sobre el trabajo, la que deja una impresión equivocada: el trabajo no debe ser una mercancía, eso es inhumano. La realidad es que es muy humano ver al trabajo como una mercancía, porque esa mercancía es propiedad de la persona y le permite tener medios para ser lo que ella quiere ser.

Veamos esto de otra manera.

Usted es propietario legal de su casa, pero una ley establece que las casas no pueden ser consideradas mercancías y, por tanto, no pueden venderse ni comprarse.

Esa ley lo hace a usted pobre, al reducir el valor de su casa a cero. Ya que no puede venderla, usted ya no es su propietario. Más o menos igual que con los ejidos que no pueden enajenarse.

Es sólo cuando el trabajo se considera una mercancía que la persona tiene los medios para allegarse fondos y usarlos según su criterio, comprando el trabajo de los demás. Esto es maravilloso.

Viendo las cosas así, podemos entender mejor a la pobreza, no como el tener ingresos muy bajos, sino como el no poder generar ingresos suficientes por medio del trabajo. Son cosas muy distintas.

Por supuesto, dependiendo de la calidad del trabajo realizado, de la escasez de la especialidad, de lo que los demás valúen cada trabajo, variarán los ingresos.

Podrá entonces haber ingresos bajos, pero aún así eso es una condición mejor que la de la persona que no es propietaria de su trabajo, como en un sistema de servidumbre feudal.

Hay ideas que con buenas intenciones, terminan produciendo un daño muy grande en esos a quienes quieren ayudar. Ver al trabajo como mercancía, nos hace propietarios y libres.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Propiedad.

La idea central de lo escrito puede verse esquemáticamente:

• Es muy distinto considerar a la persona como una mercancía que considerar a su trabajo como tal.

• Cuando se considera al trabajo como una mercancía se hace a la persona propietaria de un recurso que ella puede usar para volverse autónoma.

La columna está inspirada en ideas de Novak, M. (1984). Visión renovada de la sociedad moderna (E. L. Suárez, Trad.). Monterrey, México: Centro de estudios en economía y educación A.C.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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