Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tres Debilidades
Leonardo Girondella Mora
22 junio 2012
Sección: FALSEDADES, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Encontré una carta a la redacción de un diario —una carta muy instructiva que comienza así:

El modelo capitalista de libre mercado que permite la ventajosa inversión extranjera no es una buena opción, ni tampoco el modelo socialista al ultranza, que es proteccionista y estatista ha dado resultados.

El comentario del lector parece centrarse en aspectos de libre comercio —inversión extranjera versus proteccionismo, concluyendo que ni el modelo de libertad económica ni el modelo de planeación central han dado resultados.

No espero que una breve carta a la redacción ofrezca pruebas de sus aseveraciones, pero sí es conveniente afirmar un punto: un sistema de libre mercado permite inversiones a la inversión en general, no sólo a la inversión del exterior —también la privada interna es posible de realizar con la misma ventaja.

Añado que el comentario repite un argumento muy frecuente que se basa en afirmar que no funciona ninguno de los modelos económicos —ni el capitalismo ni el socialismo. La conclusión de este argumento suele sostener que, por eso, debe buscarse una tercera vía que sí dé resultados.

La primera debilidad del comentario es obvia: una afirmación vaga que da pie a una conclusión también vaga. El capitalismo es bastante más que permitir inversiones extranjeras y el socialismo es bastante más que ser proteccionista. Ninguno de los dos modelos puede reducirse a tan poco.

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La carta continúa con otro párrafo en el que se dice que,

Pregunto a los candidatos [a presidente en México]: de acuerdo con nuestra realidad en el contexto de lo pragmático, ¿cuál será en mejor modelo a seguir para nuestro país?

Si el autor de la carta antes ha afirmado que no dan resultados el socialismo ni el capitalismo, debe concluirse que interroga a los candidatos a la presidencia sobre esa tercera vía que cada uno aconsejaría.

Les pide, además, responder en concordancia con “nuestra realidad en el contexto de lo pragmático” —lo que ello significa, me imagino, es dejar la teoría de lado y poner atención en lo que da resultados. La tarea es difícil: para construir algo se necesita primero una teoría si es que se quiere tener resultados.

Esto muestra la segunda debilidad del comentario: olvidarse de los principios para concentrarse en lo pragmático.

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En su último párrafo la carta llega a su idea central:

Si un negocio es rentable (de energía, gas, bancos, turismo, etc.), ¿por qué lo cederíamos a la inversión extranjera para que se lleve las ganancias si nosotros podemos quedarnos con ellas?

Hay varias ideas en ese párrafo que analizo en lo que sigue.

• “Un negocio rentable que cedemos a extranjeros”.

Eso no sucede —lo que en realidad acontece es que los propietarios de una empresa deciden venderla a otros que pueden o no ser extranjeros.

No se cede, se vende en un acto legítimo por parte de un propietario o grupo de ellos. La empresa no es de nadie más que de ellos y pueden venderla o no. No hay cesión, ni donación, ni entrega —sólo puede haber una venta y una compra.

Si es rentable o no y en qué medida, eso se considera en el precio de venta. En lo general las firmas menos rentables son más baratas que las muy rentables, valuando su potencial futuro.

Si es de gas, o de turismo, o de lo que sea, eso es lo de menos. El giro de la empresa poco importa en un acto en el que alguien tiene interés de comprar y otro de vender, transfiriendo propiedades privadas.

• “La inversión extranjera se lleva utilidades con las que podíamos quedarnos”.

Tampoco sucede —si hay utilidades, ellas son de los propietarios de la empresa y de nadie más; no son propiedad pública (excepto los impuestos). El propietario hace con ellas lo que decida y ese es su derecho, sea nacional o extranjero.

Si las utilidades se van al extranjero, eso no es privativo de las empresas extranjeras —las empresas nacionales también pueden llevarlas al extranjero y comprar o fundas empresas; eso es lo mismo que hizo el extranjero: traer utilidades para invertirlas en el país.

La inversión extranjera viene de utilidades en el extranjero (y de créditos también) —es un movimiento en los dos sentidos, de la nación A a la B y de la B a la A. Es exactamente lo mismo que sucede cuando dentro de México se vende tequila de Jalisco a Nuevo León.

Esta tercera debilidad del comentario es doble —confunde una compra-venta con una cesión y presupone un sólo sentido en la dirección de los movimientos de las utilidades (ignorando el resto de los gastos de la empresa y sus beneficios locales).

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Tomé esa carta a un diario por una razón: ella es muy representativa de mitos, falacias y falsedades que son creídos por muchos y que llevan a acciones prácticas erróneas con malos resultados.

Si esa persona comenzó diciendo que no dan resultados los modelos capitalista y socialista, sin darse mucha cuenta de ello terminó sugiriendo la conveniencia de uno de los modelos que reprueba, el socialista —uno que tiende al proteccionismo.

Addendum

Mi intención es plenamente didáctica al examinar lo que creo es una opinión común con respecto a la inversión extranjera en algunos países —la que parte de una idea sumamente débil, la de que los habitantes de un país son propietarios de las empresa que hay en él. Una falsedad rotunda.

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