familia

Tres visiones del matrimonio. Sus definiciones diferentes de procreación, afecto o ambas. Una explicación del fondo que hay en las discusiones sobre matrimonio y familia.

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Visiones de definición del matrimonio

En la discusión actual del concepto de matrimonio suelen enfrentarse tres concepciones distintas. Tres modos diferentes de entenderlo.

En lo que sigue, explico esas tres visiones con la intención de identificar el centro vital de los desacuerdos.

1. Visión instrumental: procreación

El matrimonio, según esta visión, es un compromiso posible solo entre un hombre y una mujer. Y que tiene un objetivo central, el tener y educar a los hijos.

El compromiso admite la posibilidad de afecto y amor entre los esposos —pero no lo considera esencial.

La relación sexual tiene la meta de concebir hijos y es obligatoria según esta visión instrumental procreativa.

2. Visión instrumental: afecto

El matrimonio, según esta visión, es un compromiso que formaliza el afecto entre dos personas. Y se manifiesta en los actos sexuales entre ellas.

La procreación es un elemento independiente y no necesario, ni esencial

El compromiso admite perfectamente la posibilidad de tener y educar hijo —pero no lo considera fundamental. La relación sexual tiene la meta de mostrar afecto entre los casados como punto central y nada más que eso.

Esta visión instrumental sustentada solo en el afecto entre dos personas, manifestada extrínsecamente en actos sexuales que no tienen la meta de procrear, abre la posibilidad de relaciones homosexuales en adición a las heterosexuales. Parte de la revolución sexual.

3. Visión integral: afecto y procreación

El matrimonio, según esta visión, forma una comunidad posible solo entre una mujer y un hombre que, al igual que las anteriores, se comprometen públicamente a compartir su vida futura.

En esa vida futura, el compromiso es el de una relación íntima, mutua, sustentada en el amor de uno a otro, y dirigida a la procreación, cuidado y educación de los hijos.

No es propiamente un contrato ni un instrumento, sino el compromiso de formar una unidad comunitaria, sustentada por igual en amor y procreación como valores intrínsecos.

Matrimonio, precisiones

La clasificación anterior está fuertemente basada en la de George, R. P. (2001), In Defense of Natural Law, Oxford University Press, USA.

Las tres visiones del matrimonio permiten comprender mejor las definiciones distintas que poseen las personas que defienden o atacan a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Solamente los hijos

La visión instrumental con meros fines de procreación solo puede realizarse entre hombre y mujer. Pero con un elemento faltante considerable, el afecto entre ellos y que se considera esencial para el desarrollo óptimo de sus hijos.

Esta visión del matrimonio meramente procreativa se ilustra bien en los casamientos por compromiso entre familias que quieren descendencia como meta central.

Por ejemplo, las casas reales que desean tener futuros monarcas, pero también es propio de mentalidades que consideran el tener hijos una situación deseable por sí misma.

Solamente el afecto

La visión instrumental con meros fines afectivos, en cambio, puede realizarse entre personas de cualquier sexo, sin limitaciones. Carece del elemento de la procreación, al que considera accesorio.

Esta visión matrimonial puramente afectiva es simplemente una formalización contractual de relaciones sexuales posible de tener fuera del contrato.

Por ejemplo, los matrimonios entre personas del mismo sexo que aspiran a hacer público el afecto que se tienen y nada más que eso.

Afecto más hijos

La visión integral del matrinomio reúne los dos elementos de afecto y procreación, para lo que requiere el formar una comunidad llamada familia.

Solo es posible entre hombre y mujer en un compromiso de largo plazo —el suficiente para permitir un ambiente propicio al buen desarrollo de los hijos.

Mientras que las dos visiones instrumentales anteriores admiten plazos cortos del matrimonio, la visión integral los rechaza.

El logro de descendencia es posible en poco tiempo y el afecto meramente sexual puede cambiar en plazo corto. En cambio la visión integral necesita el compromiso de la estabilidad de largo plazo para dar cabida al desarrollo lento del ser humano.

Concluyendo

Espero que las precisiones anteriores ayuden a comprender el fondo de las discusiones sobre la aprobación de matrimonios de personas del mismo sexo. Discusiones que forman parte de las guerras culturales.

Esos matrimonios que están sustentados solo en la formalización de relaciones sexuales afectivas. Pero que no forman comunidades integrales con los dos elementos de procreación y afecto.

En esas discusiones, quienes reprueban a los matrimonios de personas del mismo sexo tienen una visión integral del matrimonio como comunidad.

Mientras que las que los aprueban, tienen una visión sólo instrumental que ignora la procreación y se sostiene solo en afecto mostrado sexualmente.


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Y unas cosas más para el curioso…

Conviene ver

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[La columna fue revisada en 2020-07]