Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Tango de 24 Millones
Eduardo García Gaspar
30 abril 2012
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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Es un buen lío. La ventaja es que también es muy ilustrativo.

Me refiero al escándalo de Wal-Mart en México.

En pocas palabras esa empresa sobornó a autoridades mexicanas con 24 millones de dólares.

La razón: obtener permisos y realizar trámites que permitieran operar tiendas en el país.

Hay varios niveles en la noticia.

El más superficial es el de la indignación en contra de Wal-Mart, una empresa extranjera (lo que en un país afectado por fiebres nacionalistas es grave). Muchos tratarán de mantener la noticia a este nivel superficial.

Después de escuchar lanzar insultos a la empresa, pasemos al segundo nivel, uno ligeramente más profundo y que recuerda al tango.

Para bailar un tango, se necesitan dos. Es decir, para sobornar se requieren dos partes. Una de ellas es, por necesidad, la autoridad. Gente dentro del gobierno, corrupta, aceptó dinero a cambio de dar permisos y realizar trámites.

Ya no es tanto la empresa lo que llama la atención, sino la corrupción. Una corrupción que es de dos tipos.

• Dar un permiso de acuerdo con la ley, todo correcto, excepto que la autoridad pide dinero para otorgarlo, para no esperar demasiado. El dinero sirve para acelerar el proceso.

• La otra corrupción es la de dar ese permiso violando las disposiciones legales. El dinero sirve para ignorar a la ley.

Son dos cosas distintas, que en el fondo real muestran gobernantes corruptos.

Hay otro nivel, que profundiza más en el tema. ¿Es Wal-Mart la única empresa que ha pagado sobornos? No hay evidencias en la noticia, pero es posible especular razonablemente.

Es muy probable que no, que haya otros casos del mismo tipo en ese sector de la economía y en otros. Sería ilógico que quien otorga permisos actuara seleccionado a Wal-Mart y a ninguno otro.

Obviamente, la dimensión de Wal-Mart es suficiente como para hacer salivar al corrupto, pero lo mismo sucede con otras empresas grandes que no tendría sentido excluir de la oportunidad de extorsionar.

Por consecuencia, lo que aparece superficialmente como un escándalo empresarial termina siendo un escándalo gubernamental mexicano. Esos 24 millones de dólares no son precisamente una cantidad que pueda ignorarse.

Un giro interesante de la noticia. Pero hay más.

En otro nivel, uno de tipo moral o ético, se muestra una situación muy preocupante: la motivación del gobernante, del burócrata, no es precisamente altruista. No está para servir, sino para servirse. Se necesita en verdad una mentalidad muy laxa, muy desviada, para llegar a esos hechos. Roza ya los niveles de una cleptocracia.

El nivel de tipo estructural toca el tipo de gobierno que se tiene. Un gobierno muy interventor, con demasiadas leyes, complicadas y contradictorias, se torna una estructura muy propensa a resolver esa complejidad por otros medios.

El mecanismo es realmente admirable. El mismo gobernante, con su moral laxa, crea multitud de permisos y trámites, los disfraza como de beneficio social, la gente se lo traga, y al final obtiene ingresos para simplificar la complicación administrativa.

Se llega así al nivel que bien vale una segunda opinión, el de un gobierno excedido, lleno de poderes, de leyes, de mandatos.

Son tantos y tan variados y tan complejos, que entre ellos hay contradicciones que sólo pueden encontrar solución por otros medios: el pagar por fuera esa abreviación de tiempos y problemas. Es parte natural de gobiernos excedidos el caer en esos medios de simplificación administrativa.

Resulta, por eso, extraordinariamente curioso que muchos propongan gobiernos de ese tipo, grandes, poderosos, llenos de regulaciones. Creyendo que tienen una buena idea, en realidad tienen una de las peores ideas jamás pensadas por un ser humano.

¿No me cree? Escuche las promesas de los candidatos presidenciales en México. Todos proponen hacer crecer al gobierno y nadie protesta.

Hay una solución, que es el redimensionamiento del gobierno. Reducirlo en tamaño y poder. Es decir, dejar más libre a la gente. Los precios bajarían: Wal-Mart y el resto deben cargar sus costos de corrupción a sus precios. Sí, se trata de un gobierno al estilo liberal, pero no queda la cosa en eso. Hay más.

Incluso un gobierno limitado y liberal padece el problema de la moral laxa del gobernante. Tendría menos consecuencias, pero las tendría. La solución de este problema moral no tiene una solución rápida, al menos en esa generación, quizá tampoco en la siguiente.

Post Scriptum

El problema es el de siempre y tienen dos niveles que mencioné. Mi temor es que se mantenga sólo en el nivel de hacer de Wal-Mart el villano de la historia. No lo es. Por supuesto la empresa no debería jugar ese juego, pero sólo puede jugarse cuando hay dos partes.

Y ese juego es más propio de gobiernos excedidos con puestos ocupados por personas de moral laxa.

Este tipo de noticias saca a la superficie lo ingenuo de la hipótesis de que un gobierno socialista tiene gobernantes que velan por el bien común, pero un gobierno liberal no los tiene. La realidad es que en ambos sistemas se tiene el mismo riesgo, el de gobernantes imperfectos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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