Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Cigarra, La justicia
Eduardo García Gaspar
28 febrero 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Es una de las frases política que más fuerza tienen.

Es pronunciada con fuerza, con indignación, irritación y hasta enfado. Suele gritarse con ira.

Es la que dice que no es justo que unos pocos gocen de riqueza y bienestar mientras que otros muchos vivan en pobreza.

Quitando el factor de enojo y recuperando la tranquilidad, bien vale la pena una segunda opinión al respecto.

Comencemos con una historia, la de la cigarra y la hormiga, una de las fábulas clásicas de todos los tiempos. Es una historia fácil, para niños, que contrasta dos conductas muy distintas.

La hormiga personifica el trabajo y la previsión. Trabaja todo el año acumulado alimentos y construyendo su casa. Su misión es sobrevivir durante el invierno. Personifica a la persona laboriosa y previsora. No es difícil de entender.

Del otro lado está la cigarra, dedicada al canto y la diversión. No trabaja, no previene, todo es diversión. Personifica la pereza, el descuido, la imprudencia.

La parte siguiente es predecible. Llega el invierno. La hormiga está preparada y no le afecta. En cambio la cigarra está a punto de morir y como último remedio llama a la casa de la hormiga.

Entre las dos se da un diálogo lastimero. La cigarra suplica y ruega siquiera un pedazo mínimo de alimento. La hormiga se niega. “Sigue cantando durante el invierno”, le dice al despedirla.

Me parece fascinante el contraste entre la fábula que representa una mentalidad clara de justicia y la mentalidad actual que la haría ver como injusta. Un cambio radical.

Si en la educación antes se le daba la razón a la hormiga, ahora se le da a la cigarra argumentando lo mismo. Antes era justo que la cigarra se quedara fuera. Ahora sería justo que la cigarra viviera de la hormiga. Es un cambio notable en la mentalidad de los tiempos.

Tomemos esa fábula y adecuémosla a la mentalidad de estos tiempos de demasiada televisión y escasa razón. Añadamos un capítulo adicional.

Después de ser rechazada, la cigarra acude con una araña enorme, la que gobierna a los insectos en esa parte del bosque y pide hablar con ella. Le dice la cigarra a la araña, “no es justo que la hormiga goce de su riqueza mientras yo no tengo nada”.

La araña, que tiene de fuerza lo que no tiene de talento, aprueba la idea y van las dos a casa de la hormiga.

Tocan la puerta y por la fuerza entran y se instalan a vivir allí, de los productos recolectado por la hormiga y en la casa que había construido. Así pasan el invierno.

Ya en la primavera, la cigarra cuenta la historia a los demás insectos y cómo la araña la ayudó a pasar un gran invierno lleno de comodidades. La historia se difunde y convence a varias otras cigarras y arañas: durante el año se dedicarán a la buena vida, y en el invierno entrarán a vivir en las casas de las hormigas.

Hacen eso mismo todos los años, hasta que empiezan a notar que cada vez hay menos hormigas. Ellas han emigrado a otras partes en las que su trabajo es respetado y ningún vividor abusa de ellas.

Cuando alguien dice que no es justo que unos pocos gocen de riqueza y bienestar mientras que otros muchos vivan en pobreza, está abriendo una caja de Pandora. Todo porque esa frase es lo suficientemente vaga y tonta, como para justificar lo que sea, desde lo más razonable hasta lo más reprobable.

¿Es injusto que alguien tenga más que otro?

No necesariamente. Depende de lo que han hecho uno y otro. Si eso no se sabe, no puede decirse si hay o no justicia. Con la hormiga y la cigarra sí se sabe y, por eso, no hay injusticia.

La hormiga no puede ser acusada de injusta, pero sí quizá de falta de caridad, que es otra cosa distinta. Muy distinta

En fin, no puedo resistir las tentaciones de examinar frases que se aceptan sin pensar, como esa de que no es justo que unos pocos gocen de riqueza y bienestar mientras que otros muchos vivan en pobreza.

Puede ser justo, puede no serlo. Y esto no se sabrá hasta que se conozca que han hecho todos ellos. Mientras tanto, lo que debe hacerse no es verlo como un problema de justicia, sino como uno de caridad.

Y eso es mejor porque coloca la responsabilidad de la ayuda personalmente en los que más tienen, evitando que entre un ente como la araña, que por la fuerza aplique una justicia que ella aprovecha en beneficio propio, como lo hacen los gobiernos.

Gobiernos que como la araña, también tienen de poder y de fuerza lo que no tienen de inteligencia. Y, debo decir, que tienen mucha fuerza y mucho poder.

Post Scriptum

Se me olvidaba, cuando emigraron las hormigas a otras partes, las cigarras y las arañas declararon que en su país había gran justicia y que su modelo social era tan justo que debía ser copiado por otros. Llegaron a redactar una declaración de derechos animales de segunda generación que debían aplicarse en todo el bosque.

Para aplicar sus ideas, las cigarras y las arañas pidieron créditos y vivieron en jauja, hasta que no pudieron renovar sus deudas, se declararon en quiebra, pidieron ayuda externa. Se les pidió regresar a la realidad y trabajar, pero las cigarras organizaron violentas marchas de protesta.

En varias columnas he usado narraciones simples como las fábulas que ilustran ideas de mero sentido común. La colección de estas columnas está en ContraPeso.info: Historias.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Una Cigarra, La justicia”
  1. Corina Dijo:

    Parece de broma lo aqui escrito en este fascinante articulo, la comparacion de esta Fabula, lo que se esta viviendo en el mundo, como esta sucediendo en Grecia, y en otros Paises que han acabado arruinados por la reedistribucion de la riqueza, y aun puede suceder en Estados Unidos, pues esta imparable el aumento de la deuda en este Pais, y sus politicas en lugar de crear empleos los esta acabando, en fin que es exactamente como sucede en la Fabula, y si en otros tiempos la Cigarra no tenia derecho de querer vivvir del trabajo de la Hormiga, pero esto es lo que reclaman los Indignados vivir del trabjao y del estudio de otros, cosa que ellos se niegan a hacer.





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