Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Constante Humana
Eduardo García Gaspar
29 marzo 2012
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona tuvo un punto meritorio.

Dijo que el tipo de libro más leído de todos los tiempos es el que tiene como tema a Dios.

Es cierto, hasta donde sé. Y no sólo eso, dijo, la mayoría de las personas creen en lo sobrenatural.

La inmensa mayoría. Supongo que esto signifique que es parte de nuestra naturaleza el tener una idea de Dios.

Lo fascinante del tema y que bien vale una segunda opinión, es unir a lo anterior otra parte de la naturaleza humana, la razón. Y entonces salen cosas interesantes.

Me refiero a demostraciones racionales como la de la Primera Causa, que dice que si todo tiene una causa, es necesario que exista una causa inicial, de la que todo es efecto y, esa causa inicial, es Dios.

Creo que el razonamiento del hombre es limitado, poderoso, pero limitado. Si esos razonamientos que demuestran la existencia de Dios fallan por alguna razón, hay riesgo de que algunos perdamos la fe.

Lo que pienso es que esos razonamientos son dignos de alabar, pero no son perfectos y pueden tener fallas. La fallas de esos razonamientos no son prueba de que Dios no existe.

En mi caso, creo que Dios existe. Puedo decir que su presencia se ve en el universo, o en el cuerpo humano, pero voy más allá. Creo que Dios es parte de nuestra naturaleza humana.

Así como nos enseñan que los humanos somos seres racionales, yo creo que somos seres racionales y religiosos también, es decir, naturalmente inclinados a poder pensar y naturalmente inclinados a reconocer la existencia de un ser superior.

Es como una constante humana. No he encontrado parte alguna de la historia humana en la que no haya existido, en los hombres de esos tiempos, alguna idea de un ser superior.

Sean leyendas, mitologías, creencias, u otras cosas, los humanos nos hemos inclinado, en enorme mayoría a creer en un Ser superior.  Creo que esto es muy convincente.

Pero más me convence a mí la intuición interna. Es algo que se siente en la naturaleza propia, especialmente cuando se ve que ésa es una buena explicación de cosas en las que no se ve explicación aparente ni lógica.

Simplemente intente usted explicar la razón de su existencia individual, no igual a nadie más, y verá que Dios es una buena explicación.

Puede verse a Dios, también, en el sentido que da a nuestras vidas. Es la mayor idea, la brújula última, que da una explicación a la vida de todas las personas. Vivimos mejor en la Tierra con él que sin él.

Le da perspectiva a nuestra vida, una base para saber qué debemos hacer. Cuando esa base falta, lo sabemos, se produce miseria terrenal. Las naciones que han atacado la creencia en Dios han producido daños y perjuicios a sus sociedades.

¿Cómo es Dios? No tengo una idea exacta, ni siquiera una idea aproximada. Y no me extraña esto, pues mis capacidades son humanas y limitadas.

Sólo puedo imaginarlo, como algunos pintores en las iglesias y museos. La idea de padre es la que más se acerca. Alguien que nos quiere, del que hemos recibido la existencia y que por eso sabemos que nos ama.  Un padre bondadoso, dispuesto a todo por nuestra causa, pero a la vez justo y firme, pues quiere nuestro bien.

Para explicarlo sólo puedo recurrir a otra gran idea que tenemos los humanos. Me refiero a la idea del amor.

Amor en su extremo, el mayor de todos. Ningún amor puede ser más grande que el que Dios nos tiene. Entonces, la idea de Dios que tengo es una de un padre amoroso, como no puede haber ninguno.

Desde luego, hay personas que no creen en Dios, quizá usted mismo. Y, créame, no intento convencerlo de la existencia de Dios. Pienso que él se encarga de esas cosas.

Pero sí trato de persuadirlo de que este tema es importante, de que debe hablarse de él. Piense usted en que el más feroz ateo y el más devoto creyente coinciden en una cosa: para ellos el tema de la existencia de Dios es lo más importante.

Mi temor es que en estos tiempos de demasiada televisión y escasa razón, los temas vitales son desplazados por los triviales. Son tiempos un tanto cobardes que rehuyen tratar temas que tienen consecuencias, y que se obsesionan con asuntos superficiales.

El resultado de hacer eso es el natural, vivir en una cultura que descuida los cimientos en los que está construida y que, por eso, corre el riesgo de dañarse severamente, incluso destruirse.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Una Constante Humana”
  1. Gonzalo Velásquez Dijo:

    Me gustó cómo maneja la creencia de la existencia de Dios desde la fe y la razón y que explicara lo que ocasiona la ausencia de Dios en la sociedad y en uno mismo. Me gusta que usen la razón para explicar estos temas porque así se llega a gente que no es tanto de fe ni dogmas, pero no podemos encuadrar la realidad a nuestros cuadros mentales. Gracias por escribir así. Hasta luego :)





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