Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Verdad Por Encuesta
Eduardo García Gaspar
23 octubre 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Se necesita tener valor. Me refiero a las agallas frente obstáculo más fuerte que existe, las opiniones políticamente correctas.

No es el valor inconsciente del conductor de un auto eléctrico que entra conduciendo a un lavado automático y se mantiene dentro mientras limpian su coche.

Tiene algo de héroe el adoptar una pose pública en contra de lo que todos creen.

Tome, por ejemplo, a una mujer que reclamó al resto de las feministas que está bien eso de tener los mismos derechos pero que aspirar a ser iguales es una bobada.

Que ella quiere seguir siendo incapaz de matar insectos asquerosos, de salir de la cama a ver qué fue lo que produjo ese extraño ruido y de encargarse de asar la carne en el jardín.

Tiene su gracia decir cosas como esa. Gracia en sus dos sentidos. Buen humor, pero sobre todo talento para soportar lo que inevitablemente viene: la avalancha de insultos que viene de quienes piensan lo contrario.

El tema bien vale una segunda opinión en estos días de demasiada televisión y escasa razón.

Es el tema de las mayorías y las minorías. En la política, el problema ha tenido una solución muy simplificada, pero útil, la de contar personas. En las elecciones sale ganador el que más votos tuvo. Para emitir leyes, lo mismo, se necesita contar votos.

Es un mecanismo malo, pero funciona para evitar inacción en conflictos de opinión.

Sin embargo, hay un detalle, ese mecanismo no funciona en casi ninguna otra parte. No sirve, por ejemplo, para resolver el problema de la mujer del caso anterior.

Es posible que su posición sea la más razonable, a pesar de que la mayoría de quienes la rodean piense lo opuesto. Contar votos para obligar a la mujer a pensar como la mayoría sería un absurdo.

Piense usted en otra situación. Digamos que usted es Sherlock Holmes (a la generación criada bajo la televisión que no sabe quién es ése, se le pide que piense en Horatio el de CSI Miami).

Para resolver los crímenes por el método de contar votos, se haría una encuesta y se arrestaría al que obtenga la mayoría de menciones. Olvídese investigar. Todo lo que se necesita es contar gente y determinar qué piensa la mayoría.

¿Lo ve? En clases, los alumnos podrían votar y decidir quién era presidente en México en 1971. Si sale Luis Echeverría como el más votado, entonces fue él. Y si no, sería otro.

Es obvio que el conocimiento no puede ponerse a votación. Por medio de encuestas no se descubren medicinas, ni se parte el átomo, ni se crean mejores discos duros. Y, sin embargo, se intenta.

Las cosas están más o menos así en ese intento alocado de poner todo a votación. Y cuando ese se implanta, sucede algo horroroso, las mayorías tienen siempre la razón y la verdad. Se concluye que, por eso mismo, debe hacerse lo que la mayoría piense u opine.

Cuando eso acontece se pierde la verdad y todo se reduce a ser una democracia insulsa y totalitaria. Veamos esto desde otra perspectiva. Existe totalitarismo indudable cuando se impone una ideología gubernamental por la fuerza. El caso de la URSS es muy notable. Se obliga a la gente a pensar igual.

Pero hay otra posibilidad de totalitarismo, que es más oculta y terrible, que es la imposición del pensamiento mayoritario.

Es una imposición más oculta, disfrazada de bondad, y por eso más cruel que el totalitarismo abierto y descarado de Cuba, por ejemplo. Contra este totalitarismo de pensamiento mayoritario es más difícil luchar y combatirlo significa seguramente sufrir una segregación intelectual.

De allí que se necesiten héroes intelectuales, personas como el de esa mujer que puso en tela de juicio una mentalidad mayoritaria. Retar el conocimiento establecido y poner el duda el pensamiento mayoritario es bienvenido para rescatar al resto del pensamiento mayoritario.

Si muchos dicen que el gasto público debe elevarse para reanimar a la economía, será prometedor cuestionar esa propuesta cuyo único mérito parece ser el de que “todos piensan lo mismo”.

Estos son los héroes que necesitan nuestros tiempos de demasiada televisión y poco seso. El atreverse a llevar la contra de lo que piensa la mayoría. No es sencillo, ni simple, ni fácil. Tiene consecuencias y no son agradables.

Haga usted la prueba y, por ejemplo, opine en contra del cambio climático producido por los humanos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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