Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Vicios, Una Constante
Eduardo García Gaspar
31 diciembre 2012
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es plenamente humano. Es algo que no puede borrarse del todo.

Es una parte de nuestra naturaleza, imposible de anular.

Hablo del deseo de mejorar, de vivir mejor, uno mismo, pero también es la ambición de que los hijos vivan en condiciones superiores.

No se puede quitar esto del ser humano.

¿Como llamar a esto? Ambición quizá, sentido competitivo tal vez. Son anhelos, aspiraciones, deseos. Ganas de hacer cosas, de realizar proyectos, de crear y producir, de mejorar.

Manifestado de mil maneras diferentes, es un sentido que llama a hacer para mejorar. No es algo nuevo ni desconocido. Todos lo poseemos en diferentes gradaciones.

Bien llevada, es la fuerza que hace posibles los logros y metas de cada persona y que la coloca realmente en una posición superior.

Pero mal llevada, es el afán que lleva a la avaricia, la codicia, la pretensión, el engaño, la mentira y otros vicios.

¿Aburrido todo esto? No tanto, permite sacar una conclusión fascinante.

Fascinante y muy obvia. Tanto que no se ve. Si usted culpa a la codicia de algunos la crisis financiera iniciada en 2008 y la recesión siguiente, como opina un amigo, creyendo que todo se resuelve con más intervención gubernamental que limite esa codicia… no, la cosa no va por ahí.

Usted va a tener codicia con y sin regulaciones gubernamentales.

Ningún vicio humano va a desaparecer con más leyes, ni con un cambio de política gubernamental, ni yendo del liberalismo al socialismo. Esos vicios son una constante en todo sistema, bajo toda política gubernamental, dentro de toda institución.

Sí, sea una monarquía o una república, una dictadura o una democracia, en el liberalismo y en el socialismo, ninguno de ellos se libra de la constante de los vicios humanos.

Aclararlo es pertinente porque muchos, como mi amigo, creen que si se adoptan medidas socialistas, los seres humanos nos volveremos unos santos. Otros creen que los gobernantes socialistas son virtudes vivientes sin vicios ni defectos, mientras que los gobernantes liberales están llenos de inmoralidades.

Lo siento, pero no. Los dos gobernantes son humanos y sujetos a sucumbir a vicios.

¿Qué hacer entonces? Combatir la mentira, el crimen, los fraudes, la corrupción y el resto de los vicios y cosas malas, tiene sus métodos propios.

No mediante cambios en las estructuras de la sociedad, sino con algo que conocemos y se llama conciencia personal. O también, le decimos sentido moral. Es la capacidad para diferenciar lo bueno de lo malo, y entrenar y ejercitar esa capacidad.

Cuanto más desarrollada esté ella en la gente, habrá menos actos indeseables. Y, lo siento, pero eso va contra lo que dice mi amigo, que es un relativista extremo.

Se queja él de lo malo que hay en el mundo, pero no sabe que eso es precisamente lo que produce el relativismo que él promueve. Y lo siento también por su ateísmo, porque sin la moral que fomenta la religión, por ejemplo, el Cristianismo, aumentarán los actos malos.

No son cuestiones teóricas, son lo más práctico que se sabe.

Muy bien, no importa si el país es liberal y cambia al socialismo, esos vicios se mantendrán. Y viceversa también. La clave está en afinar las conciencias de cada uno para aprender que mientras todo puede hacerse, no todo debe hacerse.

No es complicado entenderlo. Pero no es todo, hay otra clave que es vital y aún más práctica. Veamos.

Si no desaparecerán del todo las malas acciones del ser humano, puede hacerse otra cosa para minimizarlas a ellas y a sus efectos.

La conocemos como división del poder y consiste en evitar la concentración de poder en las personas. La razón es simple y conocida: el poder tiende a ser mal usado en la proporción en la que se tiene. La regla opera por igual en todos.

Sean empresarios, gobernantes, jerarcas religiosos, líderes sindicales, líderes en general, todos son imperfectos y están sujetos a la tentación de abusar del poder que tienen. Como consecuencia, lo mejor que puede hacerse es limitar el poder que todos tenemos.

Tampoco es complicado de entender.

Al final de cuentas, ningún sistema económico ni político cambiará nuestra naturaleza defectuosa. A todo lo que podemos aspirar es a minimizar la cantidad de acciones malas y los efectos que ellas tienen, con moral y limitaciones de poder.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Vicios, Una Constante”
  1. Armando Rojas Reynosa Dijo:

    Tu reflexión me parece algo así, como ninguno es bueno, ni malo, si no todo lo contrario… mi parecer tratando de resaltar que es un pecado de sobervia, constituirse en juez y negar la posibilidad del bien que se puede producir en un entorno económico determinado. Dejando por negado el socialismo como si las virtudes sólo puedan prosperar en el sistema capitalista. Conozco México desde Tijuana, pasando por toda la frontera norte, Nogales, Ciudad Juarez, Piedras negras, Nuevo Laredo, Matamoros y al sur por Tapachula, Chiapas, donde la miseria y la marginación se reproducen como una constante de nuestros prominentes gobernantes, característicos de la AMBICION como tu dices: “mal llevada, es el afán que lleva a la avaricia, la codicia, la pretensión, el engaño, la mentira y otros vicios”. Creo que debemos de centrar el punto, en que pacto define la convivencia de la sociedad y después tal vez, transitar al aspecto económico, me gusta pensar en el espiritu que emana del “Contrato Social” donde la igualdad, la libertad y la fraternidad, son lineas que ayudan a definir nuestra condición como individuos integrados en una sociedad esta sostenida de valores donde la justicia es el valor central.

  2. Armando Rojas Reynosa Dijo:

    Nota: Es un hecho que no exceptuas al sistema capitalista del mal de la naturalez humana, y afirmas que en ambos el instinto es mas fuerte que la razón. La solución de la división de poderes es una alternativa, pero nada sirve si nuestro gobierno vive de la corrupción desde su origen… Es un tanto romántico el disertar en forma teórica, en México debemos pasar de la retorica al debate y a la exigencia del cumplimiento de las responsabilidades de los servidores públicos, empezando con la presidencia de la Republica, si no lideres morales, como sujetar a una sociedad que tiene como referente, el fraude, la tranza, el servilismo, el autoritarismo, la demagogia y la ambición del poder por el poder mismo.NOTA DEL EDITOR: ¿No es retórica para todo propósito lo mismo que debate?





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