Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Los Ricos Malditos”
Leonardo Girondella Mora
1 noviembre 2013
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en: ,


De muy diversas maneras suele expresarse eso que muestra odio a los ricos —expresiones como “los malvados ricos”, o “los codiciosos millonarios” son ilustraciones de las numerosas maneras que expresan un sentimiento fuerte de reprobación de la situación de ese tipo de personas.

En lo que sigue pretendo examinar los elementos de esa frase —demostrando con ello que se trata simplemente de una expresión al estilo de los clisés o frases hechas que poco significado tienen.

• El sujeto de la expresión es un grupo general, definido por una característica limitada a la riqueza —característica que carece de una definición siquiera aceptable; podría incluir a muchos, o a unos pocos.

Si llegara a proponerse que puede ser definido como rico a quien posea propiedades valuadas en un millón de dólares, sería en extremo difícil justificar la no inclusión de personas con mil menos que esa cifra, o con mil más.

Igualmente difícil sería dar significado a “ser rico” —pudiendo referirse a ingresos anuales, propiedades, riqueza neta, o cualquier parámetro adicional, como nivel de consumo.

• La expresión aplica adjetivos negativos al grupo vagamente definido —llamándoles malditos, codiciosos, explotadores; es decir, una actitud clara de rencor y odio, lo que implica una acusación de ser todos culpables de algo reprobable.

Esa acusación no es explícita en las frases, pero es real —es lo que sirve para justificar el rencor; son los ricos culpables de actos malos, los que pueden ser de varias clases. Esto es lo más interesante de examinar, las causas de su riqueza.

• Esquemáticamente, hay tres maneras de llegar a acumular una riqueza o tener un ingreso de tal magnitud que haga a la persona merecedora de ser calificada como rica.

(1) Obtener la posición de rico por medio de regalos voluntarios de terceros —como la herencia de un tío rico de Australia a su único pariente, un sobrino en Argentina. Son actos libres de traslado de bienes y posesiones de una persona a otra, y que convierten a ésta en un rico. Su riqueza tiene una causa accidental, independiente de la calidad personal.

(2) Obtener la posición por medios que no suponen el traslado voluntario de bienes a la parte beneficiada —como el ejemplo del ladrón que con una pistola obliga a la entrega de la billetera. En este caso, una de las personas es obligada a la entrega de sus posesiones.

Existen variaciones de esta posibilidad, como el engaño que supone un fraude y logra el traslado de bienes; o el chantaje. La característica esencial de este tipo de obtención de riqueza está en la falta de voluntad de una de las partes, por medio de la fuerza, el poder, o el engaño.

(3) Obtener la posición de rico por medio de traslados voluntarios de bienes —los que resultan en intercambios libres de posesiones mutuas; como cuando la persona vende su automóvil a otro, a cambio de una cantidad de dinero acordada por ambos.

• La única que resulta reprobable es la segunda forma de hacerse rico, la del uso del poder y el engaño —en donde una de las partes actúa sin libertad para evitar el traslado de sus bienes a otras manos. Obviamente quien así actúa merece castigo y puede también ser calificado con rencor por quien resultó dañado.

En los otros dos casos, no existe ese problema. La suerte del heredero no es más que la expresión libre de la voluntad del propietario original —y nada hay en ella que signifique un daño a terceros.

La habilidad del que está en la tercera posibilidad, la de intercambios voluntarios de un bien por otro, nada tiene de criticable —al contrario, significa un beneficio mutuo entre las partes. Una de ellas ha logrado realizar tantos intercambios que en su conjunto le han permitido llegar a ese grupo considerado rico.

• Lo anterior arroja luz sobre lo inválido de las expresiones que manifiestan rencor por los ricos, pues sólo podría justificarse en los casos en los que su riqueza sea producto de traslados no voluntarios de bienes  —en los que se usa la fuerza, el poder, o el engaño.

• La posibilidad de juzgar con rencor a los ricos en general —la única posible— es la de suponer que los tratos entre personas son siempre un juego en el que lo que uno gana el otro pierde; una situación causal, en la que quien llega al grupo de los ricos solamente lo pudo lograr quitando a otros.

Esto es cierto en la posición del traslado de bienes en el que una de las partes actúa en contra de su voluntad, como en el caso del ladrón —pero no aplica al caso en el que las dos partes actúan de manera voluntaria y no hay engaños entre ellas.

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El anterior fue sólo un ejercicio en el que se analizó una expresión común, como muchas otras que resultan lugares comunes, clisés sin gran sentido que no soportan un análisis siquiera breve. Invito al lector a hacer lo mismo con otros clisés.

Addendum

Al releer lo anterior me di cuenta de una omisión que debo corregir. El mundo no es perfecto y sin duda habrá casos problemáticos en muchos de los intercambios voluntarios, especialmente sujetos a dudas cuando de un lado están grandes empresas o gente de gran riqueza, y del otro personas con menor riqueza. Sí se presentarán casos de abusos, engaños y fraudes —pero debe entenderse que eso es inevitable y no da legitimidad al rencor sistemático a un grupo de personas.

Nota del Editor

Hay más exámenes de ideas simplistas en ContraPeso.info: Clisés.

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