Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Agradecer y Honrar
Leonardo Girondella Mora
26 febrero 2013
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En otras columnas he intentado explorar el contenido de Los Diez Mandamientos —con la idea de ir más allá de la simplicidad con la que ellos están escritos, de encontrar su significado extenso de aquello que reprueban y de lo que aprueban.

En la presente columna, siguiendo el orden inverso que he adoptado, toca explorar al cuarto y al tercero de ellos —con la misma perspectiva, la de encontrar dos lados en ellos, cosas a las que consideran negativas y que lógica significan cosas a las que consideran positivas, o viceversa.

Esos dos mandamientos dicen:

4. Honrarás a tu padre y a tu madre.

3. Santificarás el día del Señor (o santificarás las fiestas).

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El cuarto mandamiento es claro —manda amar a los padres, quienes han dado vida a los hijos y los han cuidado en su lenta etapa de crecimiento. Por extensión, puede concluirse que el mandato alcanza al resto de los familiares, hermanos, tíos, sobrinos y los demás familiares.

Igualmente puede verse una guía general de conducta considerada positiva —la que manda a honrar y respetar a personas de jerarquía; esto es lo que permite el aprendizaje del cuidado hacia los inferiores y los más débiles. Puede también inferirse lo conveniente del respeto al patrimonio de la familia.

Lo anterior es una buena posición para inferior aquello que este mandamiento considera negativo —cosas como la desatención y el descuido de los familiares, así como de los que dependen de uno mismo. Igualmente, es reprobable la desunión familiar y los malos tratos entre familiares, incluso entre los amigos.

También puede inferirse una clara reprobación de ser desagradecido y de la falta de perdón.

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El tercer mandamiento pide santificar las fiestas de Dios —algo que considera bueno y que es el reservar y dedicar tiempo a Dios. Es como tomarse tiempo alejados de la rutina cotidiana para pensar, reflexionar sobre las cosas más importantes, dentro de un tono festivo y también público en unión con otros.

Del otro lado, este tercer mandamiento tiene implícita su reprobación del descuido de las cosas más importantes, del no dejar tiempo de descanso y reflexión fuera de las cuestiones de todos los días. Reprueba también el ignorar la celebración pública de Dios en actitud festiva. Incluso puede verse como algo que reprueba el descontento y la tristeza que implica el ignorar la explicación divina de la vida propia.

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Entre esos dos mandamientos hay un común denominador que es sencillo de descubrir —un mandato general de amar al resto, a lo que añade un elemento distintivo: su énfasis en amar a quien se debe la vida y cuida a cada uno.

En el cuarto mandamiento, eso se refiere a honrar y amar a los padres; pero en el caso del tercero, se refiere al recordar y festejar al autor último de la vida, Dios mismo. Todo lo que puede encontrarse en esos dos mandamientos es, al final de cuentas, un mandato de amor al que añade otro, el de reconocer a quien cuida y ama y que por eso ha dado vida a sus hijos.

Visto desde otro punto, es un mandato de honrar y reconocer, que condena el desagradecimiento y reprueba la ingratitud. Tiene, también, un componente jerárquico, por el que reconoce posiciones superiores que deben honrarse, pero superiores de los que emana un trato respetuoso al menos, pero sobre todo amoroso.

No pide una actitud ciega de sumisión, sino una relación de amor mutuo basada en el agradecimiento a esos a quienes se debe la vida personal y han dado cuidados y atenciones.

Finalmente, es obvio que mande festejar al autor último de la existencia, a Dios. Celebraciones públicas, de personas unidas con el mismo propósito, en momentos destinados a alejarse de las ocupaciones diarias y encontrar el sentido de la vida.

Addendum

Igual que en las columnas anteriores seguí la idea de que reprobar ciertas conductas, como el robo, no sólo contiene una idea negativa de condenación —también contiene, por lógica, una idea positiva de aprobación de lo contrario.

Escribir sobre el tema —siendo yo católico— me colocó en un situación de aprendizaje propio sobre el significado de esos mandamientos cristianos, algo que me ha servido en lo personal.

Y me hizo preguntarme qué pensará de ellos la persona que no sea creyente, sea atea o indiferente. Me parece razonable concluir que esta persona aprobará esos mandamientos como un código ético admirable, excepto por las partes que piden reconocer a Dios. Quizá a ellas pueda ocurrírseles reconsiderar su postura pensando en lo admirable del esos mandamientos y asociando esa admiración con su autor.

Nota del Editor

La colección de columnas que tratan el tema está en ContraPeso.info: Diez Mandamientos.

Debo apuntar que la idea de Girondella me parece didáctica para todos, sin importar su afiliación religiosa. Ver a cada uno de los diez mandamientos apuntando lo que proponen como reprobable o admirable en su redacción original y de allí concluir qué es lo que proponen en su sentido inverso. Si prohiben algo es que apoyan lo opuesto, y viceversa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Agradecer y Honrar”
  1. Armando Dijo:

    No se que Biblia estas leyendo, pero mi Biblia catolica dice que el mandamiento de honrar al padre y la madre es el quinto> verificalo por ti mismo. Exodo 20. NOTA DEL EDITOR: quizá el asunto se arregle viendo http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a4_sp.html, con la respuesta oficial.





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