Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Agudeza Educativa
Eduardo García Gaspar
26 abril 2013
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El escritor es poco común. Su rareza consiste en tener perspicacia.

Y eso es ver más allá de la visión común, más profundamente que la vista superficial.

Me refiero a Alexis de Tocqueville (1805-1859), el autor de La Democracia en América.

Un libro como aún no hay otro en el estudio de la democracia.

Una de sus virtudes es la de expresar ideas comparativas, casi como principios matemáticos que asocian a dos fenómenos entre los que no hay una obvia conexión. Una de esas ideas comparativas es ésta:

“… la desigualdad perenne de condiciones conduce a los hombres a encerrarse en la orgullosa y estéril investigación de las verdades abstractas, mientras que el estado social y las instituciones de carácter democrático los disponen a no pedir a las ciencias más que aplicaciones útiles e inmediatas”.

La relación es quizá la que existe entre regímenes aristocráticos y su amor por las ciencias abstractas de grandes vuelos, en relación a la situación opuesta: en las democracias el amor por las ciencias es más terrenal, más inclinado a las aplicaciones prácticas. Tiene sentido lo que dice.

En otra parte, habla de lo mismo, con otras palabras:

“Los que cultivan las ciencias en los pueblos democráticos, temen siempre perderse en las utopías… se les ve constantemente ocupados en buscar el lado débil de su doctrina…”

La democracia, la libertad en medio de la igualdad, tienen efectos en las mentes de las personas, sus gustos e inclinaciones:

“Mientras más libre y democrática es una nación, más aumenta el número de apreciadores interesados en el genio científico y más provecho, más gloria y aún más poder darán a sus autores los descubrimientos inmediatamente aplicables a la industria”.

Cualquiera puede pensar en una asociación inmediata, de casos particulares. La liga entre grandes inventores, como Edison y el vivir en regímenes democráticos.

Los grandes inventos de la Revolución Industrial fueron más abundantes en esos sistemas que en sus opuestos. Quizá el caso más actual sea el de S. Jobs.

Una prueba más dura de esto sería la de ver el número de patentes dependiendo del sistema político. Siguiendo a Tocqueville, se pronosticaría que el número de patentes registradas sería mayor en un país democrático que en uno que no lo es.

Por ejemplo, más patentes en Canadá que en Venezuela. O en EEUU que en Corea del Norte. O en el Reino Unido que en Cuba.

Más aún, podemos hacer una especulación que bien merece esta segunda opinión.

Si la idea general de Tocqueville se apega a la realidad, la educación de un país, especialmente la pública, tendrá enfoques distintos dependiendo del régimen político.

En un sistema de libertades democráticas, habrá más incidencia de carreras de ingeniería y, desde la primaria, la ciencia ocupará un lugar importante.

En cambio, en un sistema de escasas libertades y sin democracia, se tendrá más presencia de materias abstractas y dadas a la especulación teórica, incluyendo la posibilidad de adoctrinamiento gubernamental.

Seamos más extremos para ser más claros.

En una sociedad más democrática habrá más expertos en tecnologías y en una sociedad menos democrática habrá más sociólogos. Con esto me refiero a cifras proporcionales, como el número de ingenieros per cápita contra el número de expertos en letras per cápita.

Otro caso, concretamente el del campo en México. Si efectivamente la agricultura fuese un sector industrial, con empresas, se esperaría una proporción mayor de carreras como ingeniería agrícola y veterinaria ganadera.

Pero ya que el campo mexicano es un sector de cultivo político, se tendrán menos especialistas de ese tipo que en otro país en el que ese sector fuese uno empresarial.

Lo que me maravilla de escritores como Tocqueville es, por supuesto su elegancia al explicar, pero más que nada, una perspicacia fuera de serie para asociar fenómenos que no tienen una asociación inmediata.

Se requiere gran agudeza para encontrar una relación entre el gusto por la ciencia aplicada y el sistema político vigente en el país.

Finalmente, esto me ayuda a entender el gran gusto mexicano por buscar un sistema perfecto, lo que llaman un proyecto de nación, la utopía nacional, en lugar de buscar especialistas de ciencias de inmediata utilidad empresarial.

Post Scriptum

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