Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Amor, Sexo, Matrimonio
Eduardo García Gaspar
16 enero 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


“Multitudinaria marcha en París contra el matrimonio y la adopción homosexual. Casi un millón de personas ha recorrido las calles de París. Piden que el proyecto, que llegará al Parlamento este mes, se someta a referéndum.”. LibertadDigital, 14 enero 2013.

El tema es de los más calientes de nuestros tiempos. El de los matrimonios de personas del mismo sexo.

Un asunto que es saludable en el sentido de que nos lleva a revisar las creencias acostumbradas sobre el tema. Nunca es malo hacerlo.

Y todo debe comenzar con una pregunta inocente, ¿qué es matrimonio?

Si uno acude a la tradición, a lo que ha sucedido desde hace años y siglos, la respuesta es bastante clara.

Es una unión entre personas de distinto sexo, que forma una familia con hijos propios y que se juzga conveniente que tenga una duración larga dentro de un acuerdo de fidelidad mutua.

Con altas y bajas, con excepciones y faltas, pero eso es lo que muestran muchos siglos en todas partes. Y su común denominador más fuerte es el de sexos diferentes, la única manera posible de tener hijos propios de ambos.

Muy bien, me imagino que hasta aquí no hay problema y se piense que eso es una realidad.

Pero también es realidad la inquietud actual de intentar redefinir al matrimonio con más amplitud. Específicamente haciendo que se considere matrimonio la unión de personas del mismo sexo.

Un profesor de leyes, de Harvard, Robert P. George, lo expresó bien hace poco, al decir que el matrimonio “no es sólo dos personas que son pareja de tenis”.

La imagen es llamativa, pero debe ser examinada. El matrimonio que pide ser redefinido es el de una sociedad doméstica o casera, en la que viven en una misma casa, dos personas del mismo sexo.

aquí, esta situación es indistinguible de la de compañeros de cuarto en una universidad o en un departamento. Lo que la hace diferente es un par de cosas adicionales.

Una es que la sociedad doméstica implica actividad sexual entre las dos personas. La otra es el reclamo de que se reconozca legalmente a esa unión doméstica, de personas del mismo sexo, que tienen sexo entre ellas, como un matrimonio.

¿Puede serlo? No realmente, en el sentido de ser imposible la procreación entre ellos y, por eso, formar una familia.

Esto permite ver el asunto de una manera más real. La petición de aceptar como matrimonio a la unión de personas del mismo sexo es poco más que la solicitud de dar al nombre de matrimonio a la legalización y al reconocimiento de la actividad sexual entre personas del mismo sexo.

No es en verdad una redefinición del matrimonio, sino una legalización honoraria de la homosexualidad.

En mi experiencia, en estos momentos de la discusión, los partidarios de esos matrimonios de personas del mismo sexo suelen argumentar algo que les parece sólido. Dicen que es posible el amor entre personas del mismo sexo y que nada malo puede haber en un hombre amando a otro, o una mujer a otra.

Y tienen razón, nada de malo hay en esos amores. De hecho, es lo más religioso que puede haber.

El punto débil de ese argumento es que ellos hacen equivalente el amar con el tener sexo. Y eso es un error de lógica.

Usted puede amar con intensidad a sus hijos, que no por eso implicaría en manifestarlo sexualmente (perdón por lo explícito, pero me parece que demuestra mi punto). Se puede amar al prójimo, a la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo, que ello no significa tener sexo con todos.

Esta me parece que es la gran confusión que oscurece las discusiones sobre el tema. Cuando un partidario de los matrimonios de personas del mismo sexo dice que nada de malo hay en que un hombre ame a otro, en realidad no habla de amor. Habla de que nada de malo hay en que los dos tengan sexo.

Mi punto es que tener sexo no es necesariamente amar.

Otra experiencia de siglos nos muestra esa realidad. Puede tenerse sexo con una prostituta, sin que eso quiera decir que se le ama. Puede irse a los table dance con objetivos similares, o realizar otros actos que me abstengo de mencionar. Llamar a la actividad sexual matrimonio me parece demasiado aventurado.

De aquí se deriva algo que hace especial al matrimonio, la existencia de amor y sexo al mismo tiempo, acciones en su conjunto hacen posible eso que llamamos familia, con hijos y fidelidad mutua toda la vida.

Quizá sea una pasión de nuestros tiempos el intentar redefinir las cosas, cambiando su significado, pero tratando de mantener las buenas connotaciones que tienen ciertas palabras, como matrimonio.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Matrimonios Homosexuales.

Una noticia del mismo día adicional distrajo con fotografías de desnudos el fondo que tenía. Fue reportado que,

“Cuatro mujeres ucranianas del movimiento feminista Femen desnudaron su torso para expresar el apoyo a los derechos de los homosexuales, mientras el papa Benedicto XVI rezaba el Ángelus desde la ventana de su apartamento en el Vaticano, en la plaza de San Pedro”.

Deben esas mujeres considerar de extrema importancia al Catolicismo —de tanta influencia que les lleve a tal conducta. Su estrategia de recurrir a un media event con desnudos ilustra su incapacidad de discutir razonablemente.

El 22 de enero 2013, CNSNews reportó palabras de B. Obama en su segundo discurso inaugural:

“Our journey is not complete until our gay brothers and sisters are treated like anyone else under the law, for if we are truly created equal, then surely the love we commit to one another must be equal as well,” said Obama.

Obama has endorsed same-sex marriage. “I’ve just concluded that for me personally it is important for me to go ahead and affirm that I think same-sex couples should be able to get married,” Obama told ABC News in May.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Amor, Sexo, Matrimonio”
  1. Lorena Dijo:

    Advierto que con ánimo de levantar ampollas, el “matrimonio” es un contrato legal e institucional. El matrimonio es una institución que provee de hijos y que por ello, tiene a su vez, unos derechos y unos deberes. El amor, no ha sido en toda la historia conocida, una de las razones de institución del “matrimonio”; excepto cuando en la literatura se comienza a hablar u a unir el amor con el susodicho.
    Aunque se bien que actualmente el amor se integra en el matrimonio, es su desaparición, en muchos casos, la causa de la disolución del matrimonio. No es cosa ni causa banal, pues se ha cometido un error en dar otro sentido al matrimonio más que defender la parte que concierne a la madre (hijos, digamos lo de forma sencilla) y al padre (el patrimonio). Que el amor entre hombres y mujeres, mujeres y mujeres, hombres y hombres existe, esta claro. Pero no esta tan claro que su defensa sea la defensa del “matrimonio”. A no ser que lo que defiendan sea la defensa del patrimonio y de su institución para recibir y dar los mismos deberes y derechos: heredar, acompañar en enfermedades y muerte y tener hijos. Hay un error de lógica si unimos amor y matrimonio; no es lo mismo.
    ( que hay parejas con hijos en los que ninguno sale de su casa haciendo una crianza conjunta y disfrutando de la familia mientras que también disfrutan del amor; sea con su consorte o no, porque las intimidades las llevamos cada uno como queremos, y a veces como podemos). Vaya a ser que luego nos confundamos y lo que tengamos que regular sea el amor. Y aparezcan tribunales, y que pasemos revisión cada tres o cuatro años de nuestro amor, y si se ha acabado, se acabó el matrimonio.

  2. droctavion Dijo:

    Tengo una impresión favorable de lo dicho por el autor, cuando enfatiza la naturaleza única del matrimonio y que le requiere ser entendido como formado por personas de sexo diferente, especialmente en lo que se refiere a estar sostenido en el amor mutuo entre esposos. Esto permite la mezcla de amor y sexo que da origen a la familia. Contrario a lo que opina Lorena, el amor sí ha sido parte del matrimonio durante siglos, teniendo un buen antecedente en epístolas de San Pablo hace dos mil años. Igualmente puede hablarse de amor matrimonial, por ejemplo, en la Odisea, de fecha muy anterior.





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