Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aprender a Aprender
Eduardo García Gaspar
7 octubre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La escolaridad es una meta deseable.

Se trata de elevar el saber de la gente, desde las primeras edades.

Una buena idea, sin duda.

Pero algo que tiene el riesgo de toda afirmación demasiado general.

Decir que deben saber más las personas no aclara qué deben saber.

Por ejemplo, en la lectura, alguien puede decir que la gente debe leer más y las personas, todas, estarán de acuerdo.

Pero la verdad es que se preferiría especificar qué es lo que deben leer. Tomemos el ejemplo de dos personas para aclarar esto.

Las dos leen la misma cantidad de palabras, digamos, 5,000 al día. No está nada mal. Pero una lee TVyNovelas, Cosmopolitan, reportajes de Justin Bieber y similares. La otra persona lee El Quijote, o Las Uvas de la Ira.

Aunque lean lo mismo en cantidad, la calidad establece una diferencia.

Creo que lo mismo sucede en la educación escolar. Las horas de instrucción pueden ser las mismas, pero podrá haber diferencias sustanciales en la calidad de los contenidos.

Y en esto hay un aspecto que es el que quiero resaltar: mucho me temo que dentro de esos contenidos exista un olvido importante, el de aprender a aprender.

Como lo expresó M. Adler:

“… adquirir las disciplinas del aprendizaje, aprender a aprender; y entonces saber por primera vez con las ideas de que uno debe pasar la vida tratando de entender” (Adler, M. J., & Weismann, M., How to think about the great ideas. 2000. Chicago: Open Court).

Ese aprendizaje, destinado a educar para el estudio vitalicio, es parte indispensable de lo que debe tener toda buena educación.

Sí, debe haber un buen énfasis en razonamiento matemático, en resolución de problemas, en ciencias y conocimientos generales, pero también debe haber algo que puede llamarse disciplinas para el aprendizaje fuera de la escuela.

Sin eso, la persona no podrá ser realmente libre. Sólo quien es libre necesita aprender a aprender. Y el primer paso es el desarrollo de la curiosidad mental asociada a la diversión que ella produce.

Es la búsqueda de explicaciones de lo que se vive a diario. Cosas tan simples como el por qué sube el precio del pescado en Cuaresma, o por qué los dulces cuestan más dentro de los cines que afuera.

O bien, cosas más elevadas, como la explicación del quién soy, o para qué sirve la vida. Esa es la actitud que debe crear la real educación.

Digo, porque de la escuela y la universidad salimos con conocimientos bastante limitados y que deben ser ampliados.

Sigamos. He dicho que se necesita crear un sentido de curiosidad insaciable que siempre se inquiete ante la falta de explicaciones.

Esto es como el gatillo que dispara la acción, pero no lo es todo. Ese aprender a aprender debe desarrollar en la persona un sano escepticismo, es decir, el evitar ser un crédulo.

Esto es aprender a razonar, a reconocer falacias, a distinguir engaños de verdades. No sólo es divertido, es útil para el resto de la vida.

Además, por supuesto, aprender historia, a tener un sentido histórico que lleve a seguir leyendo sobre el tema evitando sobre todo la soberbia del presente.

Sí, es deseable tener más escolaridad, pero hay que ver más allá del número de horas en aulas. También hay que ver los contenidos para que se aprenda a aprender, lo que quizá pueda llamarse virtud: crear hábitos de aprendizaje que nunca se detienen.

Finalmente, parte fundamental del aprender a aprender que debe lograr todo ser libre, está el uso de la libertad. Es decir, el conocimiento de sus límites, o el saber que mientras todo puede hacerse, no todo debe hacerse. Sí, se llama moral o ética, o lo que quiera usted llamarle.

Las ideas anteriores tienen sus enemigos importantes. Son las ideas que se oponen al deber de aprender a aprender.

Tome usted al relativismo, que afirma que todo vale lo mismo. Si todo vale lo mismo, entonces no tiene sentido aprender cosa alguna. ¿Qué sentido tiene hacerlo si todo es igual?

Tome usted a otra idea, la de que la educación no debe ser dogmática. Decir eso es simplemente otro dogma, es decir, algo en lo que se cree pero que es difícil probar. Al final de cuentas, decir que debemos aprender a aprender es también un dogma.

Post Scriptum

Un buen ejemplo de la falta de calidad educativa en México está en los análisis de los libros de texto para secundaria que publicó esta página.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Aprender a Aprender”
  1. Alma Patricia Moreno Dijo:

    Me pareció interesante compartir ,cuando estudiaba la licenciatura, la maestra de políticas públicas nos comento que debemos de ver más profundamente lo que se pública en los medios informativos, ser analíticas, analizar que hay detrás de la noticia, que es lo que el gobierno evade decir ,al magnificar una nota irrelevante y minimizar otra de verdad importante.Con lo anterior puedo identificar el punto donde se menciona que la educación no es leer muchos libros y aprender muchas palabras sino la calidad de libros que leemos y el tipo de palabra que amplían nuestro vocabulario y lo más importante ser analíticos, ser incrédulos, cuestionarnos el porque de las cosas, tener curiosidad, y eso intento enseñarles a mis hijos.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras