Capitalismo

Capitalismo, mercado libre y moral. Un examen de la acusación común de que el mercado libre y el capitalismo son inmorales e injustos. La realidad es más compleja y muestra una conexión muy curiosa y positiva entre ellos tres.

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Introducción

Entre el capitalismo, el libre mercado y la moral existe una conexión por demás particular y que exploro en los siguientes puntos iniciales.

Defensa de la libertad

El capitalismo, en su esencia más pura, sostiene a la libertad como el más alto de los valores esenciales del ser humano. Eso se manifiesta en su base central, la libertad económica y los derechos de propiedad

Si el capitalismo defiende a la libertad del ser humano, igual para todos, por necesidad lógica tiene que creer y fomentar reglas o principios que regulen esa libertad —formas de actuar que sean congruentes con esa libertad.

Defensa de la moral

En este sentido, el capitalismo, para sorpresa de muchos, no solo no es inmoral, sino que promueve la existencia de un código moral coherente con el respeto a ese valor humano —considerando malo todo aquello que ataque a la libertad y bueno a lo que la respete y promueva.

El capitalismo y el sistema de libre mercado, por necesidad lógica, tienen un código moral que toma a la libertad humana como un valor universal y absoluto.

E igualmente, por necesidad lógica, consideran como actos reprobables a aquellos que atacan a la libertad. Y califican de buenos a aquellos que la conservan y defienden.

Capitalismo, mercado libre y su curiosa relación con la moral

A pesar de esa innegable relación positiva entre moral, libre mercado y capitalismo, demostrada arriba, existe una faceta curiosa en esa conexión y que no es sencilla de comprender en su inicio.

El capitalismo, sus instituciones y sus organismos, funcionan de tal manera que no dependen totalmente de las motivaciones morales de las personas. La afirmación es extraña pero tiene su justificación en un sistema de libre mercado en el que existe competencia.

Cuando varias firmas compiten con productos sustitutos está en su mismo interés y beneficio el actuar buscando la preferencia del consumidor con buen precio, calidad esperada, servicio bueno —de lo contrario, perderá clientes y bajarán sus ventas.

Es la idea misma muy conocida de que no es la bondad del panadero la que coloca el pan en la mesa de quien lo necesita. Es decir, bajo condiciones de libertad económica que creen libre concurrencia en los mercados, los productores tendrán un incentivo fuerte para complacer al consumidor y tratarlo bien.

Uniendo las dos ideas

Se tiene entonces una relación curiosa entre libre mercado, capitalismo y moral. Una conexión íntima que tiene dos manifestaciones.

• Una defensa de un código moral que toma a la libertad como un valor universal absoluto y de lo que se derivan principios y normas.

• Un sistema de relaciones personales que poco descansa en la suposición idealista de una conducta humana siempre compasiva hacia a otros. El libre mercado alinea los incentivos personales orientándolos a considerar fuertemente el bien ajeno

Los dos puntos anteriores muestran una relación peculiar entre moral, libre mercado y capitalismo y que va en contra del clisé usado con frecuencia para atacarlos —el de suponer que por necesidad el actuar económico del esos sistemas es inmoral sin remedio.

La acusación estándar

Los sistemas de libertad económica son considerados culpables de inmoralidad. La acusación está sustentada en la motivación de lucro, de tener utilidades empresariales, de ganar dinero.

Ya que el capitalismo y el mercado libre tienen como motivación central el tener un beneficio económico, se concluye que es un sistema despreciable e incluso inmoral. ¿Lo es realmente?

Para responder, examino esta acusación

¿Es ganar dinero inmoral en sí mismo?

Responder que sí, haría inmorales a los ingresos de toda persona, no importa quién sea, trabajador o empresario o gobernante.

En cambio, lo que sí puede ser reprobable es la manera en la que se obtiene un ingreso —como en el caso del ladrón, o del defraudador, lo que se reprueba no es la obtención de dinero, sino la manera en la que eso se hace.

La conclusión es razonable. Ganar dinero no es algo moralmente reprobable, pero sí lo puede ser la forma en la que se gana. La libertad económica propone ganar dinero en un sistema de competencia, y eso es lo que alinea los incentivos de ganarlo con el beneficio a terceros.

¿Es inmoral toda ganancia empresarial?

No necesariamente, depende de los medios usados para lograr las utilidades empresariales—si para ella se usa el engaño y el incumplimiento de contratos, lo será.

Pero en el caso de una empresa que vende productos que el público desea y con los que está satisfecho, no hay nada inmoral —incluso sería positivo moralmente.

Los precios logrados en un mercado capitalista y libre contienen un elemento de justicia muy fuerte que impide calificarlos de inmorales por altos o bajos que sean.

El acuerdo mutuo y voluntario de intercambiar bienes entre dos personas indica que ambas encontraron que el precio les convenía —de lo contrario no habría habido compra-venta.

Conclusión

En los puntos anteriores he querido poner en tela de juicio la idea de que el capitalismo y el mercado libre son esencialmente inmorales —exponiendo razones que justifican que no lo son y que, para sorpresa de muchos, tiene un contenido moral.

Más aun, he resaltado una curiosa conexión entre ellos y que consta de dos facetas.

Primero, poca duda puede haber de que el capitalismo y el libre mercado defienden un valor ético central, la libertad, y de allí derivan un código moral universal y absoluto.

Ese código moral, basado en la defensa de la liberta económica, deriva en la obligada defensa de otras libertades, como la política, la religiosa, la educativa, de expresión y todo el resto.

Segundo, esos sistemas económicos producen una situación llamativa pues canalizan a las inclinaciones egoístas humanas al beneficio de terceros en relaciones de beneficio mutuo. Es decir, alinean al deseo de tener un beneficio propio con la condición de producir un beneficio ajeno.

El egoísmo es una constante

Creo importante hacer una consideración adicional sobre una idea común —la de quienes afirman que la codicia y la avaricia son vicios de la libertad económica y que ellos desaparecerían en caso de cambiar las estructuras capitalistas por otras.

Esa manera de pensar contienen un error fundamental. La codicia, la avaricia, el egoísmo y el resto de los vicios humanos no pertenecen esos sistemas de manera exclusiva —no son propios de ningún sistema político, ni económico.

Son vicios humanos que al igual que las virtudes operarán en toda circunstancia —habrá egoísmo y codicia en un sistema capitalista, como también en uno socialista.

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Y unas cosas más para el interesado…

Conviene ver alguna de las siguientes columnas:

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La moral está peleada con el mercado libre

La persona, un académico con grandes estudios, aseveró con total seguridad, «La moral está peleada con el mercado libre». ¿Es cierta esa frase, o es falsa?

Una discusión ordenada del tema requiere la afinación de los términos empleados —por lo que primero haré una muy breve revisión de los dos términos.

Moral o ética

Usaré las dos palabras indistintamente— es una ciencia, concretamente una rama de la Filosofía. Su campo de estudio es la conducta humana total.

Se fundamente en la distinción entre el bien y el mal, con el propósito de llegar a una serie de principios normativos de la conducta los que siendo respetados harán a la persona actuar de acuerdo con su naturaleza.

Necesariamente presupone que el ser humano es libre y puede decidir y actuar haciendo el bien o haciendo el mal.

Libertad económica

Es una de las ideas o conceptos dentro de una ciencia, la Economía —la que tiene como campo de estudio a la conducta humana en una de sus áreas: la compra, venta, producción e intercambio de bienes para la satisfacción de necesidades humanas.

Su enfoque es descriptivo al explicar esa faceta de la conducta humana. Supone, por necesidad, que el ser humano es libre y que eso tiene consecuencias: existe propiedad privada y especialización de trabajos.

Supone, además, que la conducta humana está motivada centralmente por el interés en lograr metas definidas por la persona.

Moral y libertad económica

Uso ahora las ideas anteriores para encontrar similitudes y diferencias entre moral, libre mercado y capitalismo.

1. Conducta humana

La Moral y el Libre Mercado tienen, los dos, un mismo campo de estudio: la conducta del ser humano.

La Ética la estudia en su totalidad, pero la Economía sólo en una faceta —solo se preocupa por la conducta humana en acciones de producción, compra y venta de satisfactores de necesidades materiales. La Moral no hace distinciones y estudia toda conducta humana.

2. Enfoque de estudio

La Moral estudia a la conducta humana desde un enfoque normativo o prescriptivo —establece lo que debe ser de acuerdo con principios éticos que distinguen al bien del mal.

La Economía también estudia a la conducta humana, pero desde un enfoque descriptivo —sólo intenta estudiar lo que es, tratando de explicarlo. Describe lo que sucede en una situación de libertad de producción, compra y venta de bienes.

3. Libertad humana

Las dos, Ética y Mercado Libre, parten de un mismo supuesto: la libertad humana.

La Moral estudia los mandatos éticos que un hombre libre debe seguir para su realización humana integral, sabiendo que sus decisiones pueden llevarle a acciones reprobables.

Un Mercado Libre, por definición, estudia las acciones y decisiones que las personas realizan en el campo económico, describiendo su funcionamiento y resultados —incluso estableciendo leyes flexibles que describen esa conducta libre.

4. Mejores seres humanos

La Moral, con sus reflexiones sobre la naturaleza humana, prescribe principios y mandatos que guían a la acción humana hacia la mejora de la persona —su supuesto central es que un mejor ser humano el que se apega al deber ser que los principios y mandatos morales establecen.

La Economía, con sus estudios sobre la conducta humana, describe lo que sucede en la producción, venta y compra de bienes —el mercado libre se ocupa de describir eso mismo bajo la suposición de que las personas son libres para tomar esas decisiones y actuar de acuerdo con ellas. Ese conocimiento, se piensa, mejorará a las personas como lo haría cualquier otro conocimiento.

5. Otras suposiciones

El Mercado Libre, que supone libertad humana, también toma como dadas condiciones consecuentes lógicas de esa libertad: propiedad privada y especialización de ocupaciones, lo que es necesario para realizar intercambios voluntarios de bienes.

La Moral, que también supone libertad humana, presupone de igual manera no solo libertad de posesión y especialización, sino también otras libertades como la de expresión y la de creencia.

Primera conclusión

La diferencia más clara es la de su diferente enfoque —la Moral es una ciencia prescriptiva y la Economía una descriptiva.

La diferencia es grande y sustancial, pues coloca a ambas en planos diferentes y que no pueden admitir contradicción entre ellos.

Una se ocupa del deber ser y otra del ser, por lo que operan en distintos niveles. Así como no tendría sentido decir que la Ética se opone a la Química, tampoco tiene sentido decir que la Moral es contraria a la Economía.

Las similitudes, por otro lado, señalan que ambas, el mercado libre, el capitalismo y la Moral, coinciden en suposiciones que las unen y no separan —las dos consideran al ser humano como uno con libertad de decisión y acción.

Es decir, ambas parten de las mismas bases y no de bases distintas, mucho menos opuestas.

No son rivales filosóficos que se oponen entre sí con creencias base que son opuestas —al contrario, las dos creen en un ser humano racional que es libre y puede tomar decisiones propias.

No solo no son antagonistas sino son aliados de las mismas creencias sobre la naturaleza humana.

Concluyo esta parte diciendo que la aseveración examinada, la que sostiene que la Moral está peleada con el mercado libre no tiene base sólida de sustento por dos razones —la errónea comparación entre lo normativo y lo descriptivo, y la igualdad de bases filosóficas entre ambas.

Segunda conclusión

Si lo anterior es una buena indicación de que no resulta verdadero afirmar que la Moral, el capitalismo y el libre mercado están opuestos, el tema admite otras exploraciones —de forma que pueda mejor comprenderse el significado de la afirmación.

Con esto entro a otro terreno —el de las «críticas culturales» al mercado libre.

Comienzo por dos que rechazo por débiles y luego sigo con otras dos que sí merecen exploración mayor.

El libre mercado es intrínsecamente inmoral.

Esta crítica, para ser válida, tendría que calificar de indebida e inmoral toda acción de producción, compra, venta y aprovechamiento de recursos para la satisfacción de necesidades humanas.

Es tan absurda, que descalificaría no sólo al libre mercado, sino a toda actividad económica bajo el sistema que sea, socialista, comunista, mercantilista y todos los demás.

Una forma de defensa del socialismo.

El tema ha sido usado y abusado. Consiste en señalar que si bien el capitalismo es superior en su capacidad de crear prosperidad, el socialismo sigue siendo una alternativa moral superior.

Es más un eslogan que un razonamiento y ante la primera conclusión, tampoco merece un análisis mayor.

El libre mercado crea desigualdad económica.

La crítica sostiene que donde se implante un mercado libre, se crea desigualdad de ingresos y patrimonio entre las personas. Es una crítica que asegura un defecto inevitable del capitalismo: la creación de un pequeño grupo de muy ricos y la de otro grupo mayoritario de pobres.

La forma de revertir esta crítica es directa: encontrar evidencia empírica que la niegue o que la confirme.

Existe evidencia que la niega —el porcentaje de personas clasificadas como pobres es mayor dentro de sistemas de economías intervenidas que en las economías menos intervenidas.

Pero puede suponerse —sin admitirlo—que efectivamente el mercado libre produzca malos resultados prácticos. Entonces aún quedaría la duda ¿debe por causas morales retirarse la libertad económica a todos y erigirse un gobierno con el suficiente poder para anular esas libertades? Una respuesta afirmativa justificaría a un gobierno totalitario.

El libre mercado fomenta materialismo y codicia

Esta otra crítica es conocida y establece que un libre mercado crea tal abundancia de bienes materiales que fomenta el materialismo, el egoísmo, la riqueza personal —admitiendo y favoreciendo conductas deshonestas y fraudulentas.

La crítica enfatiza que la libertad económica anula valores morales de compasión y solidaridad porque se sustenta en la satisfacción del egoísmo.

Es una crítica claramente cultural —colocada en el campo de valores, mandatos y preceptos morales o éticos. Se basa en la alteración de la conducta humana producida supuestamente por un ambiente de libertad económica.

Es decir, la aseveración de que el mercado libre y el capitalismo están peleados con la Moral, estaría basada en una idea absurda: la libertad fomenta los actos malos y, por consiguiente, debería prohibirse.

Pero si se prohibe la libertad económica, no hay razón para no cancelar también la libertad de expresión la que también puede producir malas acciones.

En un mercado libre, por supuesto, tendrán lugar actos reprobables —habrá fraudes, engaños, pornografía. Esta crítica ignora que esos mismo actos sucederán también en una economía de otro tipo, sea socialista, comunista, dirigista.

El robo y la corrupción, por ejemplo, son acciones documentadas en todo tipo de régimen, no solo en libertad económica.

Además, respetando la libertad humana, que es un derecho esencial, es el único medio posible para lograr acciones con mérito moral y desarrollar hábitos y virtudes que tienen beneficios también tangibles — las ideas de Stephen J. Grabill al respecto abundan más en esto.

Conclusión

Mi objetivo fue determinar si la aseveración de que la Moral está peleada con la libertad económica es verdadera.

En la primera parte demostré que no lo están pues tratan en diferentes planos a la conducta humana —descriptivo versus normativo—, y ambos suponen una situación de libertad, sin la cual no tendrían sentido.

En la segunda parte, examiné otras posibles justificaciones de la aseveración —cuatro de ellas que demostré como insuficientes.

Finalmente, considero que decir que la libertad económica está en oposición a la Moral es una afirmación que no es verdadera.

El Libre Mercado, coincido con I. Kirzner, es éticamente neutral y, además, la conducta inmoral es una posibilidad humana, presente en toda actividad, sea o no de Libre Mercado (véase La Codicia es Humana)

Termino citando a F. Hayek acerca del sistema de libertad económica

«Opera bajo el principio de un juego combinado de habilidad y azar en el que los resultados para cada individuo pueden estar tan determinados por las circunstancias totalmente fuera de su control como por su habilidad». The essence of Hayek, p.375

«Cada uno es remunerado de acuerdo con el valor que sus servicios particulares tienen para las personas particulares a las que los ofrece y este valor de sus servicios no está en necesaria relación con nada que nosotros podamos con propiedad llamar sus méritos y menos aún, sus necesidades». Ibídem

[La columna fue actualizada en 2020-05]