Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Codicia, Capitalismo, Clisés
Eduardo García Gaspar
11 febrero 2013
Sección: EDUCACION, ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , ,


“El desbocamiento total de la codicia capitalista; esta codicia ha perdido todo pudor, el capital manifiesta cínicamente todos los días (y nosotros lo padecemos) que, montado en su poder, puede imponer a los consumidores precios irracionalmente altos que le reportan márgenes enormes de ganancia”. Julio Boltvinik.

La palabra suele ser acompañada de otra, casi siempre la misma.

Me refiero a la frase “codicia capitalista”.

Yo no sé si para usted estas frases son una tentación irresistible. Para mí, sí lo son.

Es imposible evitar el averiguar su significado, como el de muchas otras que se repiten como si fueran verdades reveladas.

Lo que me sucede es que explorar estos clisés es irresistible. Vayamos paso por paso.

Primero qué es exactamente codicia. Es un deseo ansioso de poseer riqueza en abundancia por encima de lo que se necesitaría incluso para una vida lujosa. Muy bien, esta definición es breve y razonable y, lo mejor, nos lleva a un segundo paso.

¿Es la codicia un fenómeno que afecte sólo al capitalismo? La realidad es que no. La codicia es un vicio humano, no de un sistema económico.

Por lo tanto, es posible que también se tenga una codicia socialista. No hay nada que lo impida. El socialismo y el capitalismo pueden, los dos, sufrir de ese vicio de la gente que viva bajo cualquiera de los dos sistemas.

Usted puede padecer la codicia de un empresario que tiene un ansia incontrolable por aumentar su fortuna, digamos el propietario del departamento que usted renta.

Pero también usted puede sufrir la codicia del gobernante que maneja una empresa estatal y que aumenta sus precios sin medida, o de legisladores que se autorizan aumentos de sueldo por encima de lo razonable.

Esto lleva a un punto fascinante. La codicia se padece bajo cualquier sistema económico, sea capitalista, socialista, o cualquier otro posible, como el mercantilismo. Ninguno de ellos tiene el monopolio de la codicia.

Una vez conocido esto, surge el tercer paso, que es el realmente fascinante. ¿Existe algún sistema que limite a la codicia?

Me refiero a si el capitalismo o el socialismo tienen un funcionamiento que ponga cotos o frenos a la inevitable codicia humana. Creo que sí.

Si usted sufre la codicia del propietario de su departamento, el que cada vez exige rentas más altas, dentro de un sistema capitalista, usted podrá considerar el mudarse a otro departamento y dejar al propietario codicioso.

No está mal y si el codicioso sabe que usted puede hacerlo, tenderá a no serlo tanto.

Si acaso, del otro lado, usted sufre la codicia de gobernante que maneja un monopolio estatal que aumenta sus precios, digamos de gasolina, usted no tiene la posibilidad de comprarle gasolina a nadie más. La codicia de ese gobernante no tiene freno en estas condiciones. Si existieran otros vendedores de gasolina, la cosa cambiaría.

La codicia de las personas es una constante en ambos sistemas, pero en uno esa codicia tiene un freno instrumental, la existencia de otros proveedores. En el otro, en cambio, al no existir otros vendedores, la codicia del administrador del monopolio estatal, no tiene cotACA

Interesante realidad, porque la codicia capitalista resulta que tiene frenos, pero no la codicia en un sistema socialista.

Demos otro paso, piense ahora en usted. Me imagino que tenga ambiciones. Digamos que es usted un ambicioso sin límites, un codicioso fenomenal. Y quiere tener una riqueza ilimitada.

Muy probablemente abrirá una empresa y querrá hacerla crecer todo lo posible. No hay problema en esto. Los problemas surgirán dependiendo de cómo logre usted esa fortuna.

Una posibilidad es aliarse con gente del gobierno. Con ellas usted puede buscar protección arancelaria, limitar o cancelar la competencia nacional de otras empresas, ser subsidiado, en fin, cosas por el estilo. Su codicia le lleva a buscar su fortuna por medios que significan intervencionismo económico. La codicia es la misma, el medio para lograrla es gubernamental.

Otra posibilidad es fundar esa misma empresa y basar su codicia en otra cosa totalmente. Si usted acude al gobierno buscando favores, le dirán que no. Y le queda sólo el camino de complacer a sus clientes. Cuanto más los complazca, más ganará. La codicia sigue allí, pero le ha sucedido algo interesante. Se ha sublimado y se canaliza ahora en algo que causa un bien en otros.

Este es un ejemplo solamente de lo que en realidad hay detrás de muchos clisés como el de la codicia capitalista: nada sólido. Muchas veces, como en ésta, esos clisés son lo contrario de lo real. Termino con una invitación, haga usted lo mismo con otros clisés.

Post Scriptum

Hay otros exámenes de ideas gratuitas en ContraPeso.info: Clisés. Es muy ilustrativo El Inexistente Salvajismo. También hay ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Virtudes y Vicios.

Esquemáticamente la idea central de la columna es sencilla:

• La codicia, el egoísmo, o como quiera llamársele, es un vicio humano que se padece en cualquier sociedad, sin que importe el sistema económico implantado. Sí puede haber codicia y mucha en una nación capitalista, pero lo mismo sucede en una nación socialista.

• Ese vicio es una falla moral que se sufre en todas partes en todos los sistemas, sean monarquías absolutas o regimenes parlamentarios. No hay excepción.

• El único sistema económico que contiene un mecanismo que frena a la codicia, aunque no la anula, es un sistema de poderes fragmentados. La competencia entre empresas frena la codicia del empresario, lo que no sucede en otros sistemas que no contengan ese factor de competencia o división del poder.

La frase también encierra un error de lógica. Si se dice “codicia capitalista” se pueden seguir dos rutas al concluir:

• si la codicia es capitalista, entonces su contrario, el socialismo debe ser altruista.

• si la codicia es humana, entonces hay codicia capitalista, pero también socialista, intervencionista, mercantilista…

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras