Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Como Eco, Como Loro
Eduardo García Gaspar
14 febrero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue hace ya un tiempo. Hará casi 40 años.

Un amigo de la oficina que tenía el doble de mi edad, me dijo algo interesante.

Me dijo que uno de los problemas de la juventud es el peligro de convertirse en eco de los demás.

Me dijo que los jóvenes, como yo en ese tiempo, podían ser unos loros que repetían lo que otros decían.

Como yo no entendí muy bien en ese momento, le pedí que me explicara eso de que los jóvenes pueden ser ecos.

Lo que me dijo me impresionó tanto que todavía ahora lo recuerdo como una de las lecciones más provechosas de mi vida. Bien vale para una segunda opinión.

Un eco repite lo que se dice no importa si lo que se dice es verdad o mentira, bueno o malo, de buen o mal gusto. El eco simplemente repite lo que alguien grita y cuanto más grita, más lo repite el eco. El eco no juzga ni piensa.

El eco no emite juicios. El eco es un ser pasivo que hace el juego del que habla.

Con los pericos y loros sucede lo mismo. Toma tiempo, pero se puede enseñar a un loro a hablar y decir lo que uno quiera que diga el loro. Lo que nunca se le va a poder enseñar al loro es a pensar en lo que dice. Jamás el perico nos va a contestar que lo que le enseñamos a decir es bueno o malo, ni que es mentira o verdad.

El loro, incluso, va a sentirse a gusto diciendo lo que se le enseñe, porque quizá hasta una galleta le de cuando lo repita.

Eso de los loros y los ecos todos lo sabemos, pero lo que a veces no nos damos cuenta es que nosotros mismos nos podemos volver ecos y loros sin quererlo. Nos sucede cuando repetimos sin pensar lo que otros dicen.

Por ejemplo, algo que me sucedió: un día conversando con un compañero de trabajo de mi edad le dije que el comunismo tenía unas cosas buenas y unas cosas malas y él me preguntó qué era lo bueno y qué era lo malo del comunismo.

No supe qué responder y me di cuenta de que había dicho algo que había oído y sobre lo que no había pensado.

Y si se fija usted, hoy en los medios, cantidad de personas repiten lo que oyen sin pensar en lo que dicen. Se vuelven ecos de lo que otros dijeron.

Claro que eso no tiene importancia si el tema no tiene trascendencia. Pero si la cuestión es relevante, las cosas cambian.

Por ejemplo, cuando estudié en los EEUU uno de los compañeros con los que tomaba un curso aseguraba a voz en cuello que se vale hacer todo lo que le hace sentir bien a uno y sobre ello decía que el sexo era perfectamente válido y deseable antes del matrimonio, además de ser la clave de la felicidad matrimonial.

Esta persona repetía, sin pensar, mucho de lo que en esa época se decía. Era un eco, una de las voces del eco que a fuerza de escuchar puede llegarse a creer que es cierto. No necesito decir que estaba equivocado con respecto al sexo, pero lo importante es saber que eso era un eco, él era un loro.

El problema está, desde luego, en que a fuerza de oír a loros repetir lo mismo todo el tiempo, uno puede llegar a pensar en que lo que dicen es cierto. Si todos dicen que las drogas son buenas uno puede terminar creyendo en eso.

Si todos dicen que se debe tener novio o novia a cierta edad es posible sentirse frustrado si no se tiene.

Si todos dicen que los que estudian son unos tontos se llega a creer eso, aunque toda la evidencia prueba que los mejores alumnos son esos a los que mejor les va a la larga.

Y lo peor sucede cuando uno pide un consejo a un amigo y ese amigo se cree muy sabio repitiendo lo que lo ha escuchado pero no pensado.

Por eso, mi consejo es que se tenga sentido común, el valor de dudar de lo que los demás dicen, de analizar y de ver qué tan cierto es eso que todos repiten.

Todos dicen que la democracia es lo mejor que puede existir en política, pero están equivocados. Pensándolo, lo mejor que existe es la libertad, que es lo que hay que defender, pues la democracia es sólo una forma de respeto a la libertad.

La receta para saber si lo que otros dicen es cierto o no, es elemental. Basta con pensar qué tan fácil es. Si suena demasiado fácil seguramente es falso, como los que prometen intereses muy altos al dinero con riesgo muy bajo.

También hay que preguntarse si lo que otros repiten es congruente con los Diez Mandamientos, si no lo es, de seguro es falso. ¿Tiene lógica, por ejemplo, que una muchacha se acueste con su novio para quedar embarazada y forzarlo a casarse con él?

Las cosas que no tienen lógica no son ciertas, a pesar de que en la superficie suenen bien y atractivas. Repetir cosas que se han pensado está bien. Lo malo está en repetir lo que no ha pasado por el filtro de la razón.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Razonamiento.

Una de las formas de convertirse en un eco sin sentido es la costumbre de reenviar material de Internet a los amigos. Si realmente ser filtrados por la razón, uno recibe una buena cantidad de material que es irrelevante e insostenible. Véase Errar es También Pensar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Como Eco, Como Loro”
  1. Crisbio Dijo:

    “toda la evidencia prueba que los mejores alumnos son esos a los que mejor les va a la larga.”

    En la escuela tal vez, en la vida real… menos probable. Menos aún si hablamos de la educación socializada/estatizada que hay en casi todo el mundo y que en lugar de forjar personas con mentalidad intrépida, innovadora y emprendedora, forja a puro empleado que busque “trabajo” ó “quincena segura”, ó burócratas que sólo quieren todo “gratis” (vivienda gratuita, sanidad gratuita, educación gratuita, y empresas públicas donde tengan “garantizado el futuro”) porque es su “derecho” como buen ciudadano ante el Estado.

    Porque han sido formados con mentalidad de ser esclavos que libres (y si ellos vienen de una familia “consentidora” peor aún), por ello no quieren responsabilidad, quieren que alguien les releve de ella y por eso muchos escogen la puerta ancha donde ellos dependen total y absolutamente por completo del gobierno y sólo den el más mínimo esfuerzo con tal de que él les resuelva todos sus problemas a costa del precio que sea.





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