Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conclusiones Demasiado Veloces
Eduardo García Gaspar
15 marzo 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La clave está en el significado. Es decir, en la interpretación de las palabras usadas.

Sucede con frecuencia que la velocidad gana a la razón.

Antes de que el otro termine de hablar, estamos ya pensando en la respuesta que le daremos.

Respuesta que siempre busca el apoyo a ideas previas que ya tenemos.

Quizá un ejemplo explique esto.

La persona A dijo que parte de las creencias de la Iglesia Católica demandan una distribución radical de la riqueza, para así hacer que los pobres del mundo gocen de las comodidades de una vida digna.

La persona B de inmediato apuntó que entonces la Iglesia apoya políticas económicas redistributivas y, por eso mismo, al Socialismo.

Después de que la persona B terminó de hablar, la persona A se quedó muda. No supo qué decir.

El diálogo siguió a otros temas, pero a mí se me grabó el pequeño incidente. Creo que bien vale una segunda opinión examinarlo.

Lo primero es lo que ya dije antes: es como un síndrome de conclusiones veloces, inmediatas, impensadas, que sólo persiguen reafirmar lo que ya creemos.

Examinemos esto con algún detalle. Empecemos por eso de que la Iglesia demanda una distribución radical de la riqueza. En realidad no.

Nada hay en las Escrituras que contenga un plan económico, ni cosa por el estilo. Lo que sí hay es una exaltación grande del amor por los demás, de compasión, de caridad y similares. De redistribución, nada.

Sigamos con eso de gozar las comodidades de una vida digna. Sí y no. El gran énfasis de la Iglesia está en la creencia de la vida futura, no tanto en la vida terrenal.

Sí, lo terrenal importa, pero ello se considera en relación con la vida eterna futura. La esencia de su pensamiento es misionera, la de salvar almas para Dios. El resto es secundario.

Todo eso es conocido, pero ahora las cosas se ponen interesantes con la respuesta de la persona B. La que dice que entonces la Iglesia apoya políticas redistributivas de la riqueza. En realidad no.

Sabemos que no hay en la Iglesia un programa económico, ni una ideología política, ni nada por el estilo. Resulta realmente exagerado decir que ella apoya al Socialismo.

Lo clave está en comprender la mentalidad de la persona B. Oye ella esa afirmación de que la Iglesia demanda la redistribución radical de la riqueza y en un nano segundo cree haber escuchado que la Iglesia da soporte a ciertas ideas económicas.

Una mala conclusión. La razón es más o menos obvia. ¿Qué es “distribución radical de la riqueza”?

Por supuesto puede interpretarse como la implantación de una política económica por parte del gobierno, por ejemplo, impuestos progresivos fuertes. Pero no es esa la única posible interpretación.

Puede ser, por ejemplo, comprendida como la obligación de actos de caridad y ayuda. O como un llamado a realizar inversiones y crear empleos. O tal vez como una sugerencia para respetar derechos de propiedad personal.

Nada existe en esa frase que de inmediato llame a la idea de que intervenga el gobierno. Incluso puede ser interpretada para que no intervenga y sean las personas mismas las que se responsabilicen de su obligaciones de caridad y amor con otros.

Perdone usted por usar otro ejemplo con un tema religioso, pero es este terreno en el que más confusiones he notado. Sea usted creyente, o no, eso no le impedirá ver el punto que intento enfatizar.

El de la velocidad exagerada de conclusiones que, sin gran base, se ajustan a nuestras ideas previas. Este es uno de los síntomas preocupantes de nuestros tiempos.

Y es que en estos tiempos, la razón, nuestra capacidad para pensar, ha sufrido dos golpes severos.

El más notorio de ellos es el rechazo general a la razón, gracias a cosas como el relativismo y similares. Pero también, gracias al haber puesto de lado en la educación materias que ejercitan la razón.

El menos notorio de esos golpes es uno más sutil y poco visto. Es la reducción de la razón a cuestiones meramente científicas, de laboratorio, cuantificables. Y haber creído que ella no sirve en terrenos como la filosofía y otras áreas que tratan los asuntos realmente importantes de nuestra vida y las razones del vivir.

Un mundo en el que la razón ha sido golpeada y reducida, me temo, no es un mundo tan bueno como el que tendríamos en el caso opuesto.

Post Scriptum

Quizá esto pueda verse como lo ha expresado Benedicto XVI, con la palabra “deshelenización”.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Razonamiento. Un ejemplo curioso para usar capacidades de raciocinio es el de El Egoísta de las Ranas, con un ejemplo real de un contenido de medios que en apariencia es convincente, pero sólo mientras no se analice.

Lo que dijo la persona A no es infrecuente. Se encuentra también en libros como el de Coren, M. (2011). Why Catholics Are Right. McClelland & Stewart, p.159. Un libro muy recomendable en todo sentido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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