Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Continuidad y Oposición
Eduardo García Gaspar
2 enero 2013
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Son dos observaciones sobre política. De esas que hacen los observadores y expertos.

Se presentan por separado usualmente. A las dos se les da la razón.

Ambas son vistas como sabias y ciertas.

Sin embargo, poco o nada se anota la contraposición que ambas tienen. La una se opone a la otra.

• La primera de ellas es la queja sobre “la falta de continuidad en el planteamiento y ejecución de política”.

Es la observación que lamenta la falta de estabilidad, la carencia de miras de largo plazo, el mantenimiento de políticas. A esta falla, se dice, se debe la falta de crecimiento sostenido, los vaivenes económicos, la imposibilidad de planear en el plazo largo.

Las cosas políticas, se afirma, no producen un medio ambiente económico y político que permita el florecimiento prolongado y continuo de la nación. Es una acusación de falta de continuidad y duración, de demasiada atención al plazo corto, de carencia de permanencia de políticas que producen consistencia.

No es una mala observación. Es cierta.

Los vaivenes, la incertidumbre, la variabilidad, todo eso impide planear de largo plazo y, es natural que todo esto produzca un crecimiento menor al posible. Incluso, que produzca retraso. Tienen razón quienes esto lamentan.

• La segunda es una observación sobre la política también. Según ella, en una democracia la oposición y el disentir son una fuente de mejoras y corrección.

Esto produce vaivenes, correcciones, variabilidad, cambios y hasta incertidumbre. Pero se tiene así libertad de expresión, de mejoras y soluciones.

Tampoco es una mala observación. Al contrario. En una régimen liberal como la democracia, las libertades políticas crean mecanismos de corrección útil y necesaria que se aprovechan en cambios de gobierno, sobre todo.

Colocadas una frente a la otra se oponen.

Por un lado, la necesidad de continuidad como requisito para una economía floreciente se puede percibir como contraria a la naturaleza democrática de disentir y corregir decisiones erróneas de gobierno.

El disentir implica por necesidad un cambio y son los cambios lo que la continuidad suele rechazar. La dualidad es real en un sistema democrático.

¿Cambiar o continuar? En México, por ejemplo, este fue un tema en las elecciones pasadas.

La victoria del PRI o del PRD solía verse como una ruptura de la continuidad que significaría la victoria del PAN. Habiendo ganado el PRI la presidencia, la percepción fue de un cambio que podía ser benéfico, pero que era un rompimiento de la continuidad.

Es claro que todo depende del significado que se dé a cambiar y a continuar. Dependiendo de ello, las cosas pueden volverse más confusas o más claras. Intentemos hacerlas más claras o al menos, no tan confusas. El punto es definir qué es continuidad en su sentido benéfico.

No es algo difícil. Quiere decir, en pocas palabras, que el gobierno actúa conforma a la ley.

Se le llama Estado de Derecho y tiene la ventaja de limitar al gobernante acciones imprevistas y caprichosas. Esto es lo que da confianza al ciudadano y le permite planear a largo plazo. Sabe él que no estará a la merced de gobernantes impredecibles.

Pero continuidad, en su sentido negativo, significa el mantener vigentes políticas malas, acciones de gobierno que producen resultados indeseables, que en su conjunto impiden crecimiento.

Entonces es cuando sí opera y muy bien, la posibilidad de corrección que provee el disentir, la oposición a acciones presentes que son malas y el remedio de acciones pasadas que también lo son.

Por ejemplo, en México ha existido continuismo en política educativa con independencia de partidos y gobiernos.

Es un mal continuismo y los cambios actuales a esa política educativa, sin embargo, siguen por el mismo camino: mantienen al gobierno como rector de la educación pública. El conflicto es uno de poder entre quienes quieren mantener la misma idea.

Si existiera realmente un cambio en la política educativa, ella rompería con el molde actual que continúa a pesar de todos los cambios constitucionales. Es aquí, por ejemplo, donde conviene disentir y cambiar, para corregir una política educativa que de lo contrario continuará sea quien sea quien la domine, el gobierno o el sindicato.

¿Cambiar o mantener? Esto puede responderlo cualquiera con tres dedos en la frente. Cambiar lo que no da resultados. Mantener lo que los da.

La continuidad de lo malo es lo que daña, al igual que el frenar lo que beneficia.

Post Scriptum

Lo anterior puede verse esquemáticamente en dos escenarios.

1. El dictador perfecto establece las mejores políticas posibles, que dan los mejores resultados y cuya continuidad es bienvenida. Este régimen permite un gran crecimiento y enorme progreso. Resultaría absurdo querer cambiar esta situación ideal. La realidad no hace posible este escenario.

2. El sistema que mejor opera, aunque con defectos, es el que permite mantener lo que da mejores resultados y corrige lo que no los da:

A) Mantiene mecanismos que evitan el abuso del poder, por parte de quien sea, especialmente del gobierno.

B) Permite corregir políticas con malos resultados y mejorar las que dan buenos resultados.

Surge ahora el problema invisible para muchos y que está muy bien ilustrado en México y países de la región latinoamericana, en los que sus gobiernos no permiten operar el sistema de corrección de políticas equivocadas y mantienen consistentemente políticas que dañan a sus ciudadanos.

Es el problema de la estrechez de miras políticas, una miopía ideológica, que impide ver soluciones que no impliquen mayor intervención gubernamental.

El caso de las modificaciones al sistema de educación pública en México ilustra esta miopía con claridad diáfana. El sistema actual, basado en la intervención estatal, da resultados consistentemente malos.

Pretende ser corregido manteniendo esa intervención estatal porque el problema ha sido mal definido (se piensa que es el dominio de un sindicato sobre los maestros, cuando en realidad es el impedir que sean los padres quienes definan la educación de sus hijos).

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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