Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Contradicciones, Las Tenemos
Eduardo García Gaspar
4 febrero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Puede ser divertido. Me refiero a encontrar contradicciones propias y ajenas.

Todos las padecemos al creer dos cosas que se contradicen entre sí.

Muchas veces no nos damos cuenta de ellas. Otras veces las racionalizamos.

Quizá sean producto de nuestros gustos e inclinaciones.

Un ejemplo. Una persona critica a ciertos gobernantes, los acusa de dictatoriales y autoritarios. Y nombra a algunos de ellos, por ejemplo, a Hitler, a Mussolini, a Franco. Y, como en un caso real reciente, la persona añadió a los Bush, a Pinochet y a Reagan.

Quizá sea un olvido, quizá no, pero dejó de nombrar a otros dictadores, como a Stalin, Castro, Mao Tse Tung y otros más que lo merecían más que Reagan, por supuesto.

Cuando le mencioné esos olvidos, la persona aseguró que no podían ser incluidos en la misma categoría debido a que ellos se habían comprometido con el desarrollo y bienestar de sus países. Dijo más, pero no lo recuerdo.

Este es el tipo de contradicciones a las que me refiero. Digo, porque si usted dice que Hitler es un dictador, no creo que haya otra posibilidad que añadir a ese nombre el de Stalin y el de Castro.

Lo mismo sucede en la dirección contraria. Si algún socialista se olvida de Castro, también algún liberal se olvidará de Pinochet. E igual, podrá racionalizar sus olvidos o simplemente ignorarlos, dependiendo de la ideología que sostenga.

Conocí a una persona que, en serio, sostenía que López Obrador en México era una persona que respetaba la ley.

Otro ejemplo. También real, el de una persona que exaltaba a la justicia como un gran valor y consideraba que debía ser defendida. Definida como dar a cada quien lo que merece.

Supongo que nadie se oponga a esa idea de justicia. Es la que manda a castigar al delincuente y la que hace dar buenas calificaciones al alumno que demuestra saber.

Pero, la misma persona, en otro momento, otro día, dijo estar a favor de la redistribución de la riqueza. Justificó impuestos muy elevados para los ingresos más altos y el reparto de esos fondos a las personas con ingresos muy inferiores.

Suena bien el tener la intención de ayudar a los más pobres, pero hay un problema, esa forma de ayudarlos no es justa. No se puede estar a favor de la justicia y al mismo tiempo a favor de la distribución de la riqueza.

Si alguien quiere repartir la riqueza va a tratar injustamente a las personas. Hará pagar más impuestos a quienes más ingresos tienen y, si ellos han sido logrados mediante esfuerzo, trabajo y preparación, esas virtudes serán castigadas.

Merecen mayor ingreso que los que no las practican. Reducir ese ingreso mayor no es justo. Igual que no es justo que el buen alumno ceda puntos a las calificaciones del mal alumno.

Cuando a esa persona le expuse tal contradicción en sus ideas, inició un lanzamiento de frases sin sentido en las que predominaba la expresión “justicia social”. Es una forma de racionalizar las contradicciones propias el inventar expresiones vagas, como ésa, que significan lo que usted quiere que signifiquen.

Otro ejemplo muy simple es el de la ignorancia. Por ejemplo, el que quien asegura una verdad, la que sea, típicamente un hecho histórico como el de la Inquisición. Habla con detalles de sus maldades y torturas e iniquidades.

Y, sin embargo, cuando se le pregunta que recomiende los libros que ha leído sobre el tema, resulta que sólo ha visto un documental en la tele.

El último ejemplo, que es quizá aún más común. La situación también es real. Una persona sostenía una discusión con otra. Diferían en el tema del aborto. Nunca llegaron a un acuerdo en nada.

Una de ellas rehusó seguir la discusión y dijo que “cada quien tiene su verdad y todas las opiniones merecen el mismo respeto”. Esta contradicción es un clásico de nuestros tiempos.

Decir que sea verdad que nadie tiene la verdad. No tiene sentido afirmar que es una realidad que nadie conoce la realidad. Esta contradicción es tal vez la más difícil de aceptar por quien la padece. Tiene su nombre, se llama relativismo y es muy común.

En fin, lo que quise hacer es proponerle un ejercicio mental. El de encontrar contradicciones en las ideas de los demás. Después de ejercitarse en eso, será más fácil aceptar que uno también las padece. Reconocerlas es mejorar nuestra sabiduría.

Post Scriptum

Otra formas de encontrar contradicciones en las ideas propias y ajenas es detectar el uso de frases hechas, como la de que “los vencedores escriben la historia” y explorar su significado. Muchas veces se encontrará que tienen razón sólo en parte, pero que se contradicen a sí mismas en buena parte.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Clisés. También en ContraPeso.info: Razonamiento.

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2 Comentarios en “Contradicciones, Las Tenemos”
  1. rodrigo cendejas Dijo:

    También una frase célebre de la contradicción: Todo es relativo (utilizando un absoluto como el “todo”).

  2. Sergio Santana Dijo:

    ¿Se podría conseguir evitar las contradicciones en su totalidad? ¿Se podría considerar las contradicciones como una prueba de falta de inteligencia? NOTA DEL EDITOR: No y sí, respectivamente.





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