Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corazón Pobre, Mente Económica
Selección de ContraPeso.info
5 junio 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de R.J. Moeller. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es A Heart for the Poor — and a Mind for Economics

Dentro de un estilo coloquial y de apariencia ligera, el autor revela una lastimosa situación entre muchos clérigos, no sólo protestantes, ni sólo estadounidenses. Una mente que se está desaprovechando.

 

Y él respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”. (Lucas 10:27).

Si alguno de ustedes tiene confianza en su pedigree evangélico, yo tengo más, haber nacido el día 25 de marzo de un pastor de la tribu de Moeller, quien fue ordenado en la Iglesia Evangélica Libre de América, un protestante entre los protestantes.

Soy un graduado de la Universidad de Taylor y estudiante actual de Master of Divinity en el Trinity Evangelical Divinity School.

He estado en todas las conferencias populares, leído todos los libros de John Eldredge, visto todo lo cursi de las películas religiosas de Kirk Cameron, dado un montón de referencias de DC Talk [rock cristiano] y pasado la mayor parte de mis domingos por la mañana sentado en un gimnasio de la iglesia en el servicio “contemporáneo” (mientras el servicio “tradicional” hacía estragos en los bancos del santuario principal).

Pero a diferencia de muchas de las voces más fuertes, más condescendiente de la cábala “post-evangélica” en y alrededor de la cristiandad progresiva en estos días, en verdad yo sí disfruté de mi educación. Realmente agradezco los valores que me inculcaron mis padres, pastores y la educación cristiana.

Este genuino aprecio que tengo es precisamente eso por lo que estoy tan profundamente decepcionado de la asombrosa falta de reflexión, investigación y comprensión serias de los conceptos económicos básicos —muchos que simplemente claman desde las páginas de la Escritura— no sólo entre el promedio del cristiano que va a su templo, también entre las voces influyentes de los púlpitos de todo el país.

Una mente es de hecho algo terrible de desaprovechar, y en cuanto concierne a los autoproclamados cristianos, desperdiciarla es también algo pecaminoso.

Si el comportamiento sigue a la creencia, si nuestras acciones emanan de nuestras convicciones, y si la advertencia en Romanos 1 de “se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido”, tienen ninguna incidencia real en nuestras vidas, entonces haríamos bien en echar una mirada larga y dura a cómo “hacen” economía los protestantes.

Permítanme asegurarles rápidamente aquellos de ustedes que en este momento pueden estar preocupados acerca de mis prioridades: el Evangelio de Jesucristo es el corazón y el alma de la vida del cristiano y debe ser nuestra principal preocupación.

El estudio de la economía y la aplicación de principios económicos —incluso aquellos arraigados en la Palabra de Dios— no debe ser lo número uno que los predicadores prediquen o que los feligreses reflexionen en sus momentos de oración. La respuesta bíblica adecuada a la negligencia de una área de nuestras vidas es no precipitarse hacia el otro extremo del espectro y disfrutarlo con exceso.

Si usted descubre que ha estado descuidando o siendo inconsciente de sus deberes como un seguidor de Cristo, la respuesta bíblica adecuada es algo parecido a un Programa de 12 Pasos [como Alcohólicos Anónimos]

Reconozca y acepte que ha estado en el error. Haga su inventario personal de cómo ha llegado a ese punto. Haga las paces con esos a los que ha desilusionado. Comience a incorporar lo que Dios le ha revelado en su vida diaria tanto como sea posible (a través de su Palabra y su reflexión personal en la materia).

Hola, soy R.J. y soy un descuidado anónimo [serial neglecter].

No debería ser un gran misterio cómo tantos adultos cristianos terminan económicamente analfabetas (y por lo tanto infinitamente más susceptibles de abrazar temas de conversación seculares y progresistas).

Venga conmigo, si quiere, a través de la hipotética trayectoria de vida del pastor promedio, cuyas enseñanzas terminan influyendo en el pensamiento y las prioridades de su congregación (y sus familias).

Crece él en la iglesia aprendiendo todos las historias en la lista de “grandes éxitos” de la Biblia y el esqueleto lleno de obviedad del mensaje del Evangelio que reciben la mayoría de los jóvenes.

Pasa a través de su primaria y secundaria, ya sea en una escuela pública o privada, con nada más que burlas cínicas de sus maestros cuando surge el tema del capitalismo. En la escuela dominical y el grupo juvenil, se entera de algunos trazos muy generales y superficiales sobre cómo ayudar a los pobres, poner la otra mejilla y evitar la tentación de perseguir tesoros terrenales.

En el camino absorbe influencias de la cultura pop que le enseñan los “males” de Wall Street y el trabajo heroico de todos los empleados del sector público.

Él danza en su camino a través de licenciatura en una universidad cristiana cuyas oficinas de Vida Estudiantil y eventos están dirigidos por un graduado de 38 años de edad, bien intencionado, que es súper liberal y tiene influencia en el alumnado, porque él escucha la misma música que los niños con los que trabaja.

Sobrevienen muchas ocasiones de “justicia social” sin nadie que represente adecuadamente el caso de la libre empresa. En el momento en que él llega el seminario, se ha convencido absolutamente que sus convicciones progresistas, de gran gobierno, anti-capitalistas, son el producto de su educación “iluminada”.

Además, va él al ministerio, a propósito es trasladado a una zona étnicamente diversa de la ciudad y tiene “un corazón para los pobres”. ¡Buena suerte al tratar de convencerlo que está equivocado acerca de algo!

Sus profesores —hombres y mujeres de Dios que han intervenido en su vida en otras áreas igualmente importantes— nunca realmente hablaron nada de nada acerca de la importancia de la propiedad privada, del poder descentralizado, ni de las realidades históricas sobre lo que espera a los países que acogen la ingeniería social y el socialismo de arriba hacia abajo.

Sus padres —respetuosos de la ley, pagan impuestos, personas que van a la iglesia que tampoco nunca abordaron estos temas, ni escucharon de sus pastores decir que debían— son propietarios de su propia pequeña empresa y, sin embargo, no ven la importancia de la conexión que va de la emoción de la actividad empresarial ética hasta los preceptos bíblicos de los que emanan.

Este joven nunca ha aprendido de economía y, sin embargo, está completamente seguro que él sabe lo que es mejor para la vida y la economía de 300 millones de personas. Sin los mismos tres o cuatro fieles clisés, él estaría perdido en una discusión real de cómo funciona un mercado local (o lo que una causa como “salario digno” o “comercio justo” significan en realidad).

Este joven es el producto de una cultura cristiana que, en general, se ha entregado a la ética de los clisés encapsulados del ethos (sound-bite ethos) de nuestros tiempos. Creemos que no tenemos tiempo para profundizar en la realidad económica de las Escrituras, y compramos la mentira de que “los jóvenes” no van a escuchar nada que no suene como algo que Bono [de U2] podría decir en una conferencia de prensa.

Este joven es el producto de las iglesias en las que no se discute la economía, de las escuelas públicas y la cultura pop donde las políticas económicas progresistas se adoctrinan sin cesar, de los seminarios que no ofrecen ningún desafío real a las políticas económicas progresistas y, a continuación, de regreso a la iglesia local donde se convierte en una voz carismática que condena a la “vieja” forma de hacer las cosas (es decir, “conservadora”, “republicana”).

Ahora está él empezando una familia y su “corazón” ha adquirido buen kilometraje, haciendo el equivalente emocional de una rutina de ejercicio todos los días durante veinte años. Pero la “mente” se ha estado desaprovechando como Jimmy Buffett en una juerga de dos décadas en Cancún.

Es hora de que los padres, pastores, maestros y aquellos de nosotros en los templos tomemos a las realidades económicas más seriamente.

Si hay algo que los pastores se sientan a decir obligados por la Palabra de Dios cuando la economía está a punto de venirse abajo y los tiempos son difíciles, les puedo garantizar que este mismo Libro tiene algo para los oídos de sus feligreses, una manera positiva que gratifica el corazón y satisface la mente.

Nota del Editor

La traducción del articulo original de R.J. Moeller, A Heart for the Poor — and a Mind for Economics, publicado por el Acton Institute, el 29 mayo 2013, es de ContraPeso.info.

La hipotética carrera de vida del pastor protestante que narra Moeller es casi igual a la que se vive en muchos otros campos, no sólo religiosos y que produce graduados universitarios que también opinan de economía usando clisés encapsulados y frases trilladas con la seguridad de saberlo todo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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