Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corrupción, Una Solución
Eduardo García Gaspar
24 septiembre 2013
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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Está en todas partes. Se reportan casos a diario. Afecta a todos.

Lo conocemos como corrupción, una forma de robo. Se le asocia con los gobiernos.

Gobernantes obtienen dinero para sí mismo a cambio de permisos y privilegios dados a otros.

O simplemente toman dinero de las arcas del gobierno.

El resultado neto es el de cualquier crimen: todos acaban siendo lastimados, siquiera un poco. Más corrupción significará tener menos dinero para carreteras, o para policía, o para pavimentación.

No se necesita ser genio para entender este efecto negativo de la corrupción.

Lo que no parece ser tan sabido es el origen central de la corrupción, que es el tamaño del gobierno. La tendencia general es obvia: cuanto más grande sea un gobierno más probabilidades de corrupción presentará. Esto tiene una consecuencia clara.

Si usted quiere reducir la corrupción, la solución profunda es reducir el tamaño del gobierno.

Esto es sencillamente reducir el número de oportunidades de corrupción y el monto promedio de cada acto de corrupción. Con menos dinero y menos funciones, la corrupción no desaparecerá, pero bajará notablemente.

Un gobierno muy grande maneja muchos recursos. Ese dinero es una tentación siempre presente para el gobernante, llegando incluso a ser la razón de ser de su trabajo político.

Creo que una buena parte de los gobernantes están motivados a seguir una carrera política por la posibilidad de tener ingresos de ese tipo.

Un gobierno muy grande es muy interventor. Da y otorga permisos, por ejemplo, de importación y exportación. Será en extremo tentador para quien busca privilegios de ese tipo ofrecer dinero a cambio de una decisión gubernamental a su favor.

Cuanto más funciones tenga el gobierno, más oportunidades de ese tipo de presentarán.

Todo lo anterior tiene consecuencias que bien valen una segunda opinión.

La primera de ellas es la más clara de todas: los gobiernos socialistas e interventores sufrirán más corrupción que los gobiernos liberales, que son más pequeños. Un problema serio para el socialista y que le representa un defecto esencial del tipo de gobierno que propone.

También, se destruye la hipótesis irreal del socialista que presupone que sus gobernantes serán gente ejemplar no sujeta a la tentación del robo.

Hay que aceptar, sin remedio, que los gobernantes son personas igual que el resto y que sucumben a oportunidades de deshonestidad. Ningún sistema político puede presuponer que sus gobernantes serán mejor que el resto de los humanos.

Esto es particularmente digno de enfatizar. Recuerdo a una persona de muy buenas intenciones que proponía un gobierno grande y poderoso, responsable de distribuir la riqueza y, lo más interesante, formado por gobernantes responsables y morales, que pensaran en el bien del resto antes que en el suyo.

Siento mucho disentir. Presuponer que pueden tenerse gobernantes de ese tipo es demasiado soñador. La realidad mostrará lo opuesto unan y otra vez. Y es que simplemente somos humanos y por eso somos imperfectos y sucumbimos a tentaciones.

Vender su poder y meter la mano en el presupuesto público será siempre una excitación para el gobernante.

Vale más actuar de la otra manera. Intentar tener a los gobernantes más honestos posible, pero por si acaso, reducirles las oportunidades de corrupción que abundarán a su alrededor.

En la política, el idealismo lleva a pesadillas. No es esto ser pesimista, sino realista. No vivimos en un mundo perfecto, habitando por ángeles.

¿Tardará el electorado en darse cuenta de esto? Algunos ciudadanos lo entienden, pero mucho me temo que no la mayoría.

La propaganda en favor de gobiernos cada vez más grandes es abrumadora y buena parte de los ciudadanos favorecen esa tendencia, en especial cuando de ella obtienen algún beneficio.

Por otro lado, no suele morir la esperanza de que en las siguientes elecciones lleguen al fin personas honestas que gobiernen mejor que las anteriores. Como resultado neto, al menos en el mediando plazo, puede pronosticarse que la corrupción crecerá en la proporción en la que crezcan los gobiernos.

El precio de esto es lamentable, significa menos prosperidad de la posible.

Post Scriptum

Más analíticamente vista, la corrupción puede entenderse así:

• Gobiernos más grandes, de mayor gasto y más funciones intervencionistas producirán más casos de corrupción; y viceversa, gobiernos más pequeños, de poco gasto y menos intervencionistas producirán menos casos de corrupción.

• Países con estado de derecho más desarrollado producirán menos corrupción que países con un estado de derecho débil o inexistente. La probabilidad de castigo es mayor en los primeros que en los segundos.

• Las campañas de trasparencia de actos gubernamentales no tendrán un efecto significativo en lo general, a menos que ellas sean aplicadas donde el estado de derecho sea claro y firme.

La cita siguiente trata el tema; es de Becker, G. S., & Nashat, G. (1997). The economics of life. New York: McGraw-Hill, pp. 210 y 211

“… la corrupción es común donde sea que el gran gobierno infiltre todas las facetas de la vida económica… En las economías modernas, las utilidades están más determinadas por los subsidios, impuestos y regulaciones del gobierno que por la administración tradicional y las habilidades emprendedoras… Sólo hay una manera permanente de reducir la indeseable influencia de los negocios en el proceso político: debilitar la conexión entre negocios y política”.

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