Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Creación y Distribución
Eduardo García Gaspar
15 febrero 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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“América Latina es la región más desigual del mundo… la inequidad en la distribución del ingreso sigue siendo una característica significativa de prácticamente todos los países, y esto hace que haya sido reconocida como la zona más rezagada del planeta en términos redistributivos” Revista Futuros.

El tema es constante y tiene su razón de ser.

Lo irracional es convertirlo en un problema miope con una solución ciega.

Me refiero a los reclamos sobre la distribución de la riqueza.

Cito un periódico de hace un año (La Jornada, 24 enero 2012). Dice la nota del diario,

“México fue catalogado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) entre las naciones con mayor desigualdad en salarios y distribución de la riqueza, por lo cual por tercera ocasión el organismo lo clasificó como “muy desigual”, además de que lo ubicó con una baja base fiscal”.

El riesgo de diagnósticos como estos es volverlos unidimensionales. Si el problema es la desigualdad, la solución es la igualdad.

Es una de las posibles falacias, un error de razonamiento. Es el sugerir dentro del mismo problema la solución, sin necesidad de justificarla. Una mente primitiva, de escasa perspicacia, como la de los gobernantes no verá este riesgo.

Si se diagnóstica que el problema es la desigualdad, el gobernante de inmediato se dedicará en cuerpo y alma a hacer todo lo posible a igualar a esos que han sido catalogados como desiguales.

Y la única manera de hacerlo es quitarle a unos para darle a otros, con el gobernante mismo como depositario de lo quitado que promete repartir.

Seamos siquiera un poco más perspicaces que los gobernantes, que no cuesta mucho trabajo. Veamos el asunto con lógica y orden.

Suponga usted que es el responsable de seleccionar el sistema económico mejor que puede tenerse en su país, sea México, Argentina, Venezuela, o España. Más aún supongamos que usted es un partidario empedernido de la redistribución de la riqueza.

¿Cual sistema económico escogería? Siendo lógico, seleccionará el que más riqueza cree. Sería tonto hacer otra cosa.

Con el sistema que cree más riqueza usted tendrá más que repartir. Sería una pésima decisión optar por un sistema que cree menos riqueza de la que es posible. Por tanto, la mejor decisión, incluso siendo un terco redistribucionista, es aplicar ese sistema de mayor creación.

La ventaja es que lo conocemos. Se llama capitalismo y tiene la más alta capacidad de creación de riqueza que se conoce.

Por lo tanto, siendo de mente fría y calculadora, incluso los partidarios más acérrimos de la redistribución de la riqueza implantarían un sistema capitalista por la sencilla razón de ser el que más riqueza crea.

Visto de otra manera, esto es lo que ha sido ya dicho. El primer problema a resolver es uno de producción. El segundo es uno de distribución.

Incluso aunque el objetivo final sea el de repartir a todos por igual, el paso primero es el de crear eso que va a ser redistribuido. Me imagino que hasta aquí no hay problemas y el asunto es innegable.

Como consecuencia, usted implanta un sistema económico capitalista. Uno de propiedad privada de los medios de producción, con muy escasa intervención estatal y amplias libertades de comercio interno y externo.

Debe dejarlo funcionar durante un buen tiempo, de manera que genere más y más riqueza. Tendrá que soportar las desigualdades que produce para poder crear esa riqueza que ambiciona repartir.

Pero entonces, en algún momento, usted comienza a redistribuir. Digamos que eleva impuestos a los de mayores ingresos. Tenencias altas a autos de lujo. En fin, cosas similares.

Y se da cuenta de algo que es chocante: conforme más redistribuye, menos riqueza se produce y menos puede repartir. No es una buena situación. Es como lastimar a la gallina de los huevos de oro. Pondrá ella menos huevos.

Peor aún, durante el tiempo que ha dejado operar al capitalismo, libre de trabas, para crear riqueza, se dará cuenta de algo curioso.

En ese sistema no hay nadie que distribuya la riqueza creada. Todo lo que existe son intercambios de bienes y servicios entre personas, lo que es muy notable porque sin existir una distribución de riqueza en ese sistema, en realidad no puede hablarse de una mala distribución.

Y entonces entenderá que hay otra cosa curiosa también. Las diferencias de ingresos y riqueza entre las personas, dentro de un sistema capitalista, se deben a las diferencias en el valor de lo intercambiado.

Si alguien tiene y gana poco, es porque lo que ofrece tiene poco valor ante el resto. Con un poco de perspicacia, entonces, pensará en que la solución no es quitar a unos para dar a otros.

La solución es ayudar a los que ofrecen bienes y servicios de valor bajo a elevar el valor de lo que ofrecen.

Post Scriptum

Mi punto es el de un error de lógica que está contenido en la manera de plantear el problema de la pobreza. Cuando éste se expresa usando la noción de la desigualdad, eso contiene implícitamente la solución, que será la de igualar por cualquier método.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Igualdad. También en ContraPeso.info: Redistribuciones.

Véase El Filo de la Igualdad y La Buena Desigualdad. También, El Odioso Consumo del Rico.

 

 

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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