Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Creatividad, Innovación: Caos
Eduardo García Gaspar
3 julio 2013
Sección: NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son palabras sagradas en las empresas. Todos quieren presumirlas.

Los mayores ejecutivos dicen apoyarla. El jefe de todos los conmina a ser eso, creativos e innovadores.

Como si eso se diera en maceta por órdenes superiores.

Veamos esto más de cerca. Creatividad es más o menos lo mismo que innovación: hacer las cosas de otra manera, inventar lo que otro no ha pensado, modificar las cosas dándoles un giro inesperado.

Es salirse de la caja de lo estándar y acostumbrado. O, dentro de la caja, ver las cosas de otra forma.

¿Quiere alguien creatividad e innovación? Muy bien, pero deberá aceptar una buena dosis del desorden que eso trae. Salirse de lo normal, aislarse de lo estándar, eso cuesta trabajo.

Va a escuchar locuras, tonterías y absurdos, se le romperán sus estándares de expectativas. Tiene que tener una alta tolerancia al caos aparente que la innovación necesita.

Sé de un caso que ilustra esto. El más alto ejecutivo posible de la empresa reunió a su plana mayor y les pidió ser creativos, pensar con originalidad. Quería productos innovadores y originales.

Nunca obtuvo lo que pidió porque cada vez que algo distinto le era propuesto, decía que era una tontería, que lo que él quería era innovación no idiotez.

Nunca supo que las innovaciones muchas veces parecen estupideces, como el cargar en el bolsillo miles de canciones y fotografías en un iPod. ¿Quién va a querer llevar toda su colección en la bolsa?

No se puede tener creatividad en una empresa si no se acepta que ella dará la apariencia de desorden, desorganización y desconcierto. Lo siento pero así es.

Hace ya mucho tiempo, cuando se lanzó la “campaña del águila” de lo que antes era banca Serfin en México, viví una experiencia aleccionadora. La campaña era realmente creativa y fue más difícil que el cliente la aprobara que campañas escasamente creativas para otras empresas.

Cuando hace tiempo me pidieron creatividad en lo que yo hacía para una empresa en la que trabajé hace años, lo intenté sin resultados: lo que presentaba tenía demasiados riesgos.

Quizá tenían razón, pero el resultado neto fue cancelar todo intento de creatividad. No se puede tener creatividad viendo riesgos en todo.

Cuando por 1995 o 1994 me presentaron la idea de que la empresa debía entrar a Internet, lo autoricé sin consultar a nadie, administrando el desorden internamente nosotros mismos y con un responsable que tenía permiso de hacer lo que quisiera, manteniendo los costos lo más bajo posibles. Sólo mostramos el resultado final, no el caos de su administración día a día.

Me relataron otro caso, el de una idea encontrada de improviso, en un momento inesperado y que fue aprobada sólo por la terquedad de uno de los participantes. Tanto éxito tuvo que al final todos se consideraron padres de la idea.

Otra lección sobre creatividad: lo exitoso será adoptado como idea propia por muchos que la verán como lógica, no como la tontería que al principio creyeron que era.

Mi contacto con la innovación y la creatividad me ha dado algunas lecciones.

La primera de ellas es la menos pensada: si se quieren esas dos cosas, el líder de la empresa tiene que también ser así. No puede pedir lo que no sabe valorar ni reconocer. Ese líder, además, tiene que tener una gran tolerancia al desorden y el caos aparente.

La segunda lección es poco obvia también. Quienes aprueban las cosas tienen que salirse de su estándar tradicional y eso, créame, es casi imposible en demasiados casos. Implica salir del suave caldo de la mediocridad cómoda cotidiana. Pocos quieren hacerlo.

Se necesita también colaboración y ayuda entre muchos, por lo que las peleas internas anulan la creatividad. Usted no puede poner a crear a gente que se odia entre sí, o que tienen celos unos de otros.

Y, lo peor para muchos, la innovación es imposible donde alguien quiere tener el control de todo. Con la creatividad no hay más remedio que ceder control y poder.

En fin, pedir creatividad e innovación a los subalternos es algo que suele hacerse con frecuencia, pues se considera admirable y necesario para subsistir en medio de lo que hacen los competidores.

Lo que no se hace con la misma frecuencia es admitir que la creatividad y la innovación sólo son posibles en donde los líderes de la empresa están dispuestos a ser innovadores y creativos ellos mismos en sus funciones gerenciales. Tendrán ellos también que salirse de sus cajas, si es que se lo piden a otros.

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