Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Crédito y Miedo
Eduardo García Gaspar
13 mayo 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Producen la misma reacción que el ir al cine. Cuando se ven películas de terror y miedo.

No las obvias, sino las más sutiles. Algo como El Resplandor, la de Kubrik.

Tienen su atractivo pero una vez vistas se entiende esa reacción de espanto.

Eso sucedió el pasado jueves 9 de mayo. Una noticia que daba seguimiento a otras del mismo tema reportó: “Con la reforma financiera buscan detonar crédito” (El Universal).

Son cosas como ésta las que causan ese temor similar al de cintas como Poltergeist. Será que usar el verbo “detonar” me resulta demasiado explosivo.

Se reportó que según el presidente mexicano esa reforma “garantizará a los mexicanos mayor acceso al crédito comercial y de desarrollo a un costo más barato”, aunque la verdad, también hubo un elemento tranquilizador. Dijo el mismo presidente que no “pretende reducir las tasas de interés por decreto”.

Más bien, se trata de buscar otorgar “flexibilidad e incentivos” para liberar el crédito que el país necesita para crecer.

Como esas palabras son vagas, usted puede pensar lo que quiera de ellas. La indefinición en estas cosas es otra cosa que hace pensar en películas como Alien. Examinemos el tema con frialdad.

Por supuesto, el crédito es necesario. Nadie lo duda. Se necesita para el crecimiento económico. Lo que no necesariamente quiere decir que cuanto más se use el crédito mejor estaremos.

Alterar el crédito para que haya más y más no suele ser una buena idea. Es como creer que una mayor dosis de medicina que la recetada mejorará más al paciente. Lo puede matar en realidad.

Usted puede crear más demanda de crédito bajando las tasas de interés, como cuando un gobierno las manipula. Y obtendrá lo esperado: más uso de crédito, digamos para ampliar fábricas, construir plantas o edificios, o simplemente comprar televisores.

Y la economía crecerá, por supuesto, pero basada en una ficción, esas tasas de interés artificialmente bajas.

Bajar tasas de interés no es el único medio para crear más demanda de crédito de forma artificial. Puede usted reducir los requisitos para solicitar préstamos para que ahora se den a personas con mayor riesgo de no pago.

En parte eso se hizo en los EEUU al garantizar el gobierno hipotecas a personas que antes no hubieran sido sujetas de crédito.

Reducir los requisitos para préstamos puede ser llamado flexibilizar el crédito. Suena mejor que lo que en realidad es.

O puede haber una buena medida si es que la ley deja de favorecer al deudor injustamente. Por ejemplo, si los juicios y demandas por falta de pago de deuda se agilizan, abaratan y son resueltos con rapidez, el costo del crédito tenderá a bajar sin que haya nada artificial.

Mi punto es sencillo. Leer noticias de ese tipo me hacen sentir como a Janet Leigh en Psycho, cuando está tomando una ducha pensando que nada pasará, hasta que alguien con un cuchillo entra al baño.

Hay en todo esto algo que merece una segunda opinión: el desfase de mucho tiempo entre una medida económica, como el “detonar el crédito”, y sus resultados reales, los de una crisis económica.

Este desfase es quizá la causa central por la que una y otra vez se comete el mismo error esencial de facilitar el crédito por medios artificiales decretados por los gobiernos.

El principio o regla es simple:

Conforme se alarga el tiempo entre la causa y su efecto, la causa tiende a ser ignorada y tiende a identificarse como causa otro evento, el más reciente.

Si después de varios días de malestar estomacal un cierto día me siento bien, tenderé a ignorar el efecto retardado de medicinas tradicionales que he tomado, e identificaré como causa de mi curación el último remedio intentado, así sea el untarme limón ccon salsa Tabasco en las rodillas.

Una crisis de crédito, como la de las hipotecas impagables, será explicada con algún suceso reciente, el que sea, no con una causa alejada en el tiempo, como el relajar las condiciones de otorgamiento de hipotecas que se hizo años atrás.

La noticia mexicana es, por eso, como una película de terror posible, o al menos como una de suspenso, quizá como The Silence of The Lambs. Uno no sabe si será comido por Hannibal Lecter o no.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Crisis Económicas.

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