Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dar Más y Dar Menos
Eduardo García Gaspar
12 julio 2013
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona fue un tesoro. Representó una de las caras más representativas de la política.

La cara de la confusión. Fue uno de los casos más claros que he visto de un desbarajuste de ideas.

Al menos eso creo, o quizá sea yo el desbarajustado. Juzgue usted mismo.

La persona alabó a la democracia hasta el delirio. La exaltó, la veneró, la consideró un sistema político ideal y deseable para todos en todas partes.

La describió adecuadamente, defendiendo la separación de poderes, aplaudiendo las votaciones libres, deificando la libertad de expresión, deificando los derechos humanos.

Comparto con ella su gusto por la democracia y la defensa que de ella hace, aunque me parece que esa apología de la democracia es demasiado exagerada e irreal.

Aún así, haciendo de lado, ese enaltecimiento indebido, la persona y yo concordamos en la esencia de lo dicho.

Es decir, hasta aquí no hay nada interesante. En realidad es bastante aburrido, como una película de Ingmar Bergman vista por un aficionado a las cintas de Batman.

Sin embargo, las cosas se pusieron interesantes cuando la misma persona usó el mismo tono de alabanza exaltada para otras cuestiones políticas.

Aplaudió medidas gubernamentales varias, como: impuestos progresivos altos, política fiscal distributiva, limitación de importaciones, elevación del gasto público, reducción de tasas de interés, subsidios a empresas y otras de similar calibre.

Tenemos entonces frente a nosotros un caso que creo que es frecuente, el de personas que al mismo tiempo defienden a la democracia y al intervencionismo económico. Para mí, esos es contradictorio.

Sí, es real, hay muchos que piensan de esa manera. Lo que me propongo demostrar es que pensar así no tiene sentido. Juzgue usted si tengo no razón.

Para empezar, acudo a mi viejo amigo, Alexis de Tocqueville (1805-1859) y lo que escribió al respecto:

“En general, la democracia da poco a los gobernantes y mucho a los gobernados. Sucede lo contrario en las aristocracias, donde el dinero del Estado aprovecha sobre todo a la clase que conduce los negocios públicos”.

Muy bien, la esencia de la democracia, en esa idea, es que da mucho a los ciudadanos y poco a los gobernantes. Por oposición, es posible entender que los regímenes que no son democráticos son los que hacen lo contrario, dar mucho a los gobernantes y poco a los gobernados. No es difícil de entender.

En una democracia se tiene un ejemplo muy claro de lo mucho dado a los ciudadanos, el poder elegir a sus gobernantes y poderlos cambiar. Es un poder extraordinario. Una buena muestra de lo poco que la democracia da a los gobernantes, quienes de poder hacerlo tratarían de conservarse en el poder.

Muy bien, estamos en eso de dar mucho o poco, como una medida de lo democrático que es un país.

Vayamos ahora a la otra parte propuesta por la persona, eso de altos impuestos, subsidios a empresas, limitación de importaciones y demás. Todas esas medidas, si se examinan, dan mucho al gobernante y poco al gobernado. Exactamente lo opuesto a lo que la democracia supone.

Si el gobierno limita importaciones, eso es quitar el poder de comprarlas al ciudadano y dárselo al gobierno. Impuestos elevados es quitar propiedades al gobernado y darle recursos al gobernante. Elevar el gasto público es igual, retirar del ciudadano para dar al gobernante.

Todas esas medidas son lo contrario a lo que la democracia significa.

La contradicción de esa persona, y que creo es muy común, es ya obvia: al mismo tiempo que pide dar más al ciudadano y menos al gobernante, como en las elecciones, está pidiendo otras cosas que dan menos al ciudadano y más al gobernante, como en los impuestos elevados. No tiene sentido.

Es un absurdo. Me recuerdan una frase de Groucho Marx, “Esos son mis principios, y si a usted no le gustan… bueno, pues tengo otros”.

Sí, tener principios democráticos se tienen, pero pueden cambiarse por otros cuando la ocasión cambia. Puede pedirse el poder para que el ciudadano elija a sus gobernantes, pero también puede pedirse que el gobernante quite al ciudadano más propiedades.

Ahora usted dice si tengo razón o no.

Sigo creyendo que es contradictorio pedir por medio de la democracia que el ciudadano tenga más poder y el gobernante menos, cuando al mismo tiempo se proponen otras cosas que hacen que el gobernante tenga más poder y el ciudadano menos.

Post Scriptum

Las peticiones de retiro de poder del ciudadano para transferirlo al gobernante no se limitan al terreno económico. También se dan el el terreno de la educación pública cuando obstaculiza la decisión de los padres para seleccionar la escuela para sus hijos, por ejemplo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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