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De Gasto y Sacrificio
Selección de ContraPeso.info
29 octubre 2013
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Ray Nothstine. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La experiencia referida es de los EEUU, pero el principio es universal. Muy aplicable a México, donde el actual gobierno ha comenzado la ruta del derroche en el gasto público.

Mientras está fuera de control la espiral de nuestra deuda de 17 billones y disminuye la disciplina espiritual en Occidente, tenemos que enfrentar la realidad de la incapacidad de Estados Unidos para sacrificarse colectivamente.

Incluso pareció pasar este año con escasa atención el 150 aniversario de la Batalla de Gettysburg, como si tal sacrificio extremo fuera ajeno y distante a nuestra forma de vida actual.

El quebrantamiento de Washington es aclamado por la mayoría de la clase política, declarando una “crisis evitada”. La “crisis”, para la mayoría de los líderes en Washington, sin embargo, no es nuestra deuda ni el insaciable apetito de gastar, sino la idea de que posiblemente habría restricciones o terminaría en un apretón de cinturón.

Durante el reciente debate del gasto, ¿cuántas organizaciones que dependen de la financiación del gobierno se acercaron a decir que podrían conformarse con menos? Incluso las personas en los grupos del Tea Party, considerados incondicionales del recorte de gasto, declararon consistentemente que están en contra de los recortes a la seguridad social y Medicare.

La ironía es sorprendente, dado que la reforma de las prestaciones es el único camino hacia la reducción de la deuda. “La única sociedad que puede hacer funcionar los derechos del trabajo es el que no siente tener ese derecho”, dice Daniel Foster, editor de noticias de National Review.

Del mismo modo, hay una clase creciente de personas a cargo del gobierno que parecen cada vez más ver al Estado haciéndose cargo de todos sus caprichos. El número de beneficiarios de cupones de alimentos ascendió a 17 millones en 2000, mientras que hoy ese número ha aumentado a 48 millones.

No es que los estadounidenses sean inherentemente menos capaces de sacrificio, pero sí son capturados, y luego estrangulados, por un número cada vez mayor de incentivos dañinos.

La disminución de los clubes cívicos, iglesias, y el debilitamiento de la estructura familiar —grupos que Edmund Burke llamó los “pequeños pelotones” de la democracia— está dañando nuestra capacidad colectiva para el sacrificio.

El crecimiento del secularismo también alimenta una falta de sacrificio en los Estados Unidos y el egoísmo entre sus líderes. La noción de sacrificio, como se entiende en gran parte de Occidente, refleja una comprensión cristiana requiriendo virtud.

Se basa en la expiación de Jesucristo y a través de los hermosos pasajes escritos por el apóstol Pablo, quien dijo: “Y aún más: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y a las que tengo por basura para ganar a Cristo.” (Filipenses 3:8)

La deuda de Estados Unidos está creando no siervos de cosas más elevadas sino esclavos del gobierno.

El crecimiento desenfrenado y la explosión de la deuda federal va a transformar la noción de sacrificio estadounidense del altruismo, la caridad y las buenas obras, en el sacrificio por el Estado.

Debido a nuestra deuda nacional, un estadounidense con una esperanza de vida media, nacido en abril de 1979, está enganchado con 428,423 dólares durante su vida útil.

Mientras el gobierno roba a los ciudadanos de la idea de oportunidades para todos, los estadounidenses deberían prestar atención a las palabras de Abraham Lincoln que, después de quizás la mayor imagen del sacrificio en suelo americano, imploró a la gente a asumir la carga juntos “para que esta nación, bajo Dios, tenga un nuevo nacimiento de la libertad”.

Usted ha oído hablar del Dios celoso de los Diez Mandamientos, pero al ritmo que el gobierno federal se está expandiendo puede volverse celoso, al exigir más y más sacrificio para salvaguardar el derroche del gasto ininterrumpido.

En las últimas cuatro décadas, la mediana de ingresos en este país ha aumentado sólo un 24%, sin embargo, el gasto federal ha aumentado 288%. Por quinto año consecutivo Estados Unidos tendrá un déficit de más de un billón.

Para recuperar un sentido más profundo de la libertad personal y política, los estadounidenses deben ahora encarnar colectivamente el sacrificio. “La redención viene sólo a través del sacrificio”, recordó Calvin Coolidge una vez a los estadounidenses.

No sacrificarse ahora, significará al final un sacrificio diferente. Será para y en el nombre del Estado. Ese tipo de sacrificio será más costoso, y vendrá a costa de nuestras libertades políticas y espirituales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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