Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Necesidades a Preferencias
Eduardo García Gaspar
31 mayo 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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La persona razonó correctamente. Dijo que una economía libre armoniza incentivos.

Los alinea de tal manera que las personas que buscan satisfacer sus intereses logran crear prosperidad general.

Es cierto, aunque no sea un sistema perfecto. Es así como se pueden elevar estándares de vida.

Pero, la persona añadió un elemento tan común como erróneo. La economía libre, dijo, promueve el egoísmo y la codicia.

Si un mercado libre se mueve con la fuerza del interés personal, las personas vivirán en un ambiente egocentrista, en el que no interesa a nadie el bienestar del otro. Eso dijo, y no es infrecuente escucharlo.

El punto merece una segunda opinión.

Primero, es indudable que la economía libre produce mejores resultados que el intervencionismo estatal. Por eso, por ejemplo, los países de América Latina son pobres, o menos ricos. Si aplicaran políticas liberales podrían crecer y prosperar. Hasta aquí no hay discusión.

Segundo, eso de que los mercados libres producen egoísmo, codicia, desinterés en los demás. ¿Es cierto?

No necesariamente. Es cierto que una economía libre tiene una fuerza clara, el interés por satisfacer las necesidades propias. No hay duda. La clave está en definir que es lo que “necesidades propias” significa. Esto es lo que crea una discusión ardua.

Si vemos de cerca el asunto, “necesidades propias” es algo que la misma persona define. Tan es así, que los mismos economistas usan otra expresión más útil, la de “preferencias personales”.

A algunos les gusta la música rap, a otros no. Quienes gustan de esa música, comprarán sus discos. No a mí, que prefiero otra música muy diferente. Es un asunto de preferencias.

Si se entiende que un mercado libre logra satisfacer mejor las preferencias personales (no las necesidades), las cosas cambian. Cambian radicalmente.

Lo hacen porque se acepta, primero, que la libertad económica crea más posibilidades de satisfacer las preferencias personales. Saber eso es ganancia. Y se acepta también que si hay algo cuestionable en ese proceso, eso es lo de las preferencias.

Me explico con dos situaciones extremas.

De un lado, el caso de quien tiene preferencias como beber en exceso, drogarse, estar de fiesta todo el tiempo, tener sexo con cualquiera, gastar en lujos exóticos.

Del otro lado, el caso de quien tiene preferencias como la educación de sus hijos, el ahorro para la vejez, donativos a causas caritativas, moderación en su gasto.

En un terreno económico puro, los dos casos son iguales. Simplemente se trata de dos personas con preferencias que un mercado libre puede satisfacer de mejor manera que el socialismo o el intervencionismo.

La diferencia entre las preferencias de uno y de otro es imposible de distinguir en un plan económico. Sólo puede verse tal diferencia cuando nos movemos de un plano económico a uno moral. Es en el campo ético en el que ya es posible reprobar las preferencias de uno y aprobar las del otro.

Será un grave error, que se comete con frecuencia, el reprobar al libre mercado porque facilita conductas como las del primer caso: drogas, bebida, sexo, lujos, ocio. Claro que las facilita, pero también hace lo mismo con otras conductas: caridad, educación, alimentación, cuidado familiar.

¿Ve usted mi punto?

Se dice, con razón, que en un mercado libre se facilita el maximizar la utilidad de cada persona. Es verdad. Pero maximizar la utilidad personal no significa necesariamente tener conductas reprobables, egoístas, viciosas y malas. Eso dependerá de cada persona. El mercado libre también facilitará conductas loables, abnegadas, admirables y buenas.

Esta pequeña gran distinción es lo que una y otra vez encuentro ausente, incluso entre personas no escasas de talento. La clave está en saber y reconocer que la ética está en las preferencias que la gente tiene, no en el sistema económico que permite satisfacerlas mejor.

¿Quiere usted tener personas que satisfagan mejor sus lujos, extravagancias y placeres? Muy bien, establezca un mercado libre.

¿Quiere usted que las personas satisfagan mejor sus virtudes, bondades, inventiva? Haga lo mismo, establezca un sistema de libre mercado

Post Scriptum

Las consideraciones anteriores son las que permiten análisis económicos de la criminalidad, como en Criminales Racionales.

Véase también, El Inexistente Salvajismo y Odioso Consumo Del Rico.

En ContraPeso.info: Economía hay una buena cantidad de material sobre conceptos centrales de esta ciencia.

Otra conclusión vital de lo anterior es una escasamente reconocida: es imposible hacer desaparecer los vicios humanos cambiando el sistema económico; no pueden anularse la codicia ni el egoísmo imponiendo el socialismo. Esos vicios subsistirán con independencia del sistema económico. Véase Codicia, Capitalismo, Clisés.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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