Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Defensa Parcial Errónea
Eduardo García Gaspar
19 julio 2013
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una práctica estándar en la actualidad. Lo hacen todos, o casi todos.

Solicitan y reclaman su libertad. Defienden con empeño la libertad de expresarse. La de decir lo que quieran.

Son los llamados intelectuales. Los escritores y los académicos. Reclaman libertad para actuar.

Tienen razón.

Más aún, también ellos reclaman en su gran mayoría libertades políticas. Suelen ser grandes defensores de la democracia. Se diría que en lo general son campeones de la libertad.

Y, sin embargo, vistos más de cerca no lo son tanto. Son más bien víctimas de una paradoja que no alcanzan a ver, quizá ni a entender.

La paradoja es muy clara cuando se ve que la libertad que ellos reclaman para sí mismos no la solicitan para el resto. Quieren su libertad, pero no la libertad del resto. Una contradicción que bien vale una segunda opinión. Me explico con un caso que considero representativo.

Es una mujer académica, especialista en literatura. Sabe mucho, ha leído mucho y, por supuesto, reprueba la censura, toda censura. Defiende la libertad del autor para tratar el tema que sea, por escabroso que pueda ser.

Es un adalid de la libertad de prensa y una campeona de la democracia. Todo lo hace con convencimiento y convicción.

Hasta ese punto, uno pensaría que ella es una real abogada de las libertades. Yo hubiera defendido su postura casi sin condiciones.

Pero cuando llega el momento de tratar el tema de las libertades económicas, ella da un giro a su postura. Ya no defiende la libertad, sino que la ataca y agrede.

Si en lo que se refiere a la libertad de expresión, ella parecería estar dispuesta a arriesgar su vida por defenderla, en lo que se refiere a la libertad económica ella defiende la intervención estatal fuerte que censura esa libertad. Su posición es inquietante: no quiere que el gobierno viole su libertad de cátedra, pero ansía que el gobierno viole la libertad económica de otros.

Más específicamente. Esta mujer no quiere que el gobierno se inmiscuya en la libertad de expresión de escritores, periodistas y profesores. Pero al mismo tiempo quiere que el gobierno intervenga limitando la libertad económica de otros. No es una posición sólida, al contrario.

Si alguien defiende la libertad de expresión, la libertad educativa, y además defiende las libertades políticas, mucho me temo que no le quede más remedio que defender también la otra faceta de la libertad, la de iniciativa económica.

Si usted va a defender la libertad, no le quedará más remedio que defender la de todos y en todo.

Sería una posición muy miope defender unas libertades sí y otras no. La libertad es una sola y se manifiesta en diferentes terrenos. En la publicación de una columna de periódico, en la exposición de obras de arte, en las elecciones democráticas, pero también en la apertura de empresas y creación de productos.

Un intelectual de izquierda, por ejemplo, puede escribir atacando a empresas que despiden empleados por una crisis económica, pero caería en una contradicción si defendiera su libertad para escribir al mismo tiempo que ataca la libertad de las empresas para hacer eso. Es un asunto de integridad y congruencia.

Entiendo que muchos intelectuales escriban criticando la vulgaridad y los casi engaños de campañas de publicidad, pero querer que el gobierno las censure sin censurar también la cantidad de vulgaridad y ordinariez de medios de comunicación, es incongruente.

El fenómeno es común entre intelectuales, literatos, profesores, incluso entre la gente común. La mayoría de ellos se colocan como grandes abogados de la libertad de expresión y enemigos acérrimos de la censura oficial. Y, sin embargo, cuando llegan al terreno de la libertad económica dan una vuelta en U, atacan la libertad y defienden la censura económica.

La contradicción es digna de ser recordada y expuesta por dos razones. Primera, porque no suele ser reconocida, incluso por ellos mismos. Segunda, la más importante, porque la defensa parcial de la libertad es riesgosa. No se sostiene en el largo plazo.

Cuando un gobierno interviene en la vida económica de la nación, tarde o temprano también intervendrá en su vida cultural y se irán perdiendo también esas libertades.

Post Scriptum

La premisa de la columna es obvia: no puede serse parcialmente libre. No puede tenerse al mismo tiempo libertad de expresión sin libertad para abrir y cerrar empresas. No puede subsistir durante largo tiempo la libertad académica si no se tiene también la libertad para determinar precios de lo que se produce.

Hay más ideas en ContraPeso.info: Intelectuales. También en ContraPeso.info: Libertad Económica.

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