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Déficit Comercial: no Existe
Eduardo García Gaspar
15 noviembre 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea una maldición. Quizá sea sólo la persistencia de un engaño.

Una idea repetida hasta la saciedad.

Pero la realidad es innegable: no puede existir un déficit comercial (tampoco un superávit).

El por qué subsiste esa idea, la verdad, es inexplicable.

¿No me cree? Déme una oportunidad. Comienzo con la contabilidad de una empresa.

Digamos que ella compra un camión de reparto, que cuesta mil pesos. Su contabilidad refleja esa compra en dos partes. Hay una salida de efectivo y hay una entrada a activos. La empresa no ha sufrido ningún déficit, ni el vendedor del camión tiene un superávit.

Esa es la contabilidad normal de cualquier empresa. Es un registro de una decisión económica como millones hay al día. La empresa consideró más valioso al camión que a los mil pesos; juzgó que le sería de más utilidad usar el camión que tener ese dinero en el banco. Y quien vendió el camión decidió que era mejor tener ese dinero en la caja que seguir poseyendo el camión.

Si la empresa que compró el camión y la que lo vendió están a unos metros de distancia, nadie tiene la ocurrencia de hablar de déficits comerciales.

Tampoco cuando ambas empresas están dentro del mismo país. Sería visto como un loco quien propusiera calcular déficits comerciales entre el estado de Chiapas y el de Sonora, dentro de México.

Supongamos que ahora la empresa compra el mismo camión en otro país y que paga por él también mil pesos. La contabilidad de ambas empresas sigue igual, no se afecta por el número de kilómetros entre ellas, ni por la existencia de una frontera entre ambas.

Una registra la salida de metálico y la otra una entrada; una registra la salida de un producto y la otra la entrada de un activo.

Nada hay en eso que signifique un déficit ni un superávit. Ni entre las empresas que están a unos pocos metros, ni entra las que están una al otro lado del mundo de la otra. Un déficit comercial, por tanto, es una ficción contable, algo que surge de la manera siguiente.

Si usted sólo pone atención en la salida de dinero de la empresa y nada más que en eso, verá que una parte tiene menos dinero y que la otra tiene más. Entonces podrá decir que la empresa que pagó por el camión ha perdido y tiene un déficit. Y que la que vendió el camión, entonces, tiene un superávit.

Pero eso es miopía. Se ha olvidado ver al camión que ha pasado de unas manos a otras. Ahora, una de las partes tiene un camión y la otra no; también una de las partes tiene más dinero en caja y la otra menos. Entre las dos cosas, no puede haber déficit comercial, ni superávit.

Y si alguien insiste en hablar de déficit (por salida de dinero), entonces habrá que añadir un superávit (por entrada de camiones).

Creo que el punto queda claro y en realidad no existe un déficit comercial, ni su contrario. Todo lo que ha sucedido con el comercio entre empresas y personas de países diferentes es exactamente igual a lo que sucede entre empresas del mismo país. Entre ellas han intercambiado bienes. Eso es todo.

Pero si usted pone atención solamente en el movimiento de efectivo, verá un panorama miope y parcial. Verá que de un país ha salido dinero y que ha entrado a otros y que eso es injusto.

Y se rasgará las vestiduras creyendo que uno de empobrece y el otro se enriquece. Una mentira por supuesto, la que olvida que también hubo un traslado de bienes de un sitio a otro, en el sentido opuesto al del dinero.

Más aún, suponga que se registra un déficit comercial, que el país A ha mandado más dinero al país B, que el país B ha mandado al A, en sus importaciones y exportaciones.

Todo lo que eso significa es que en el país A existen más productos del país B que el B tiene de A. Eso es todo y ninguno sufre un déficit, ni un superávit.

Más aún, el comercio internacional no lo realizan los países entre sí. México no hace comercio con EEUU. Quienes lo hacen son personas y empresas dentro de cada uno de esos países, las que llevan sus propias contabilidades, en las que no existen déficits ni superávits por comprar a otros.

El error de creer que existe el déficit comercial es que da pie a medidas malas, como la idea de que prohibiendo importaciones se mejorará a la economía del país, al evitar que salgan divisas.

Creer eso es lo mismo que pensar que usted mejorará su vida dejando de comprar nada que no sea producido a unos pocos metros de su casa, para evitar que haya déficit comercial en su barrio.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Libre Comercio.

La explicación contable del déficit comercial la tomé del libro de Cox, J. (1997). The concise guide to economics. Savannah-Pikeville Press, pp. 129-131.

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