Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Democracia y Responsabilidad
Eduardo García Gaspar
4 julio 2013
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es una condición democrática. Una de varias.

Pero una que es digna de apuntar por separado. Tiene que ver con el ingrediente vital de la democracia.

Me refiero a la preparación del ciudadano.

Después de todo la democracia es sólo un instrumento para la defensa de la libertad personal.

Sí, personal, individual, de uno por uno. Y eso supone que el ciudadano tiene ese sentido que da la libertad, el de la responsabilidad también personal.

Esto nos lleva a esa condición de la democracia, el ciudadano capaz de ser parte de un jurado. Sí, uno de esos en los que los mismos ciudadanos juzgan a otro de ellos.

Un jurado, al final de cuentas, es un sistema para juzgar legalmente a una persona que es acusada de una violación de la ley.

Un cierto número de ciudadanos, digamos 10 o 12, escuchan las deposiciones, los interrogatorios y las explicaciones finales, para después de una discusión entre ellos, determinar si la persona es culpable o no.

Así es abstracto, es una herramienta muy seria, pues pone en manos de la misma gente común una responsabilidad real y específica acerca de uno igual a ellos. Esto va mucho más allá del fácil y obvio derecho a votar para elegir gobernantes.

Hacer esto es elemental y primitivo. Una vez cada determinado número de años se toma unas horas para llenar un papel y después, que otros se encarguen de gobernar.

Votar es el derecho del ciudadano perezoso, ser jurado es la obligación del ciudadano activo. Y la democracia, mucho me temo, es la herramienta ideal del activo. El perezoso sólo logrará tener gobiernos iguales a él.

Regreso al tema del jurado. Cuando alguien reclama que la soberanía radica en el pueblo tiene que demostrar que cree efectivamente en eso. Ir a votar no es demostración que vale. Tiene que ir más allá y ser parte de un jurado es algo que sí demuestra que esa soberanía está en él.

Pongamos esto de manera directa: donde no existen jurados formados por ciudadanos comunes, la democracia es débil. Puede ser que el ciudadano no tenga la preparación para ser jurado, pero eso significa que si no la tiene, tampoco posee la necesaria para tener democracia.

¿Exagerado? En realidad, no mucho.

Un ciudadano en un régimen democrático es mucho más que alguien que espera votar por quien más dádivas y regalos le promete. Tener democracia es un privilegio y necesita un esfuerzo consistente. El cimiento de la democracia es un ciudadano que, de ser necesario, podría ser parte de un jurado.

Creo que quien puede ser un jurado posee un cierto sentido de la responsabilidad. Sin ese sentido de responsabilidad, la libertad no tiene mucho sentido y, si acaso viven en un sistema democrático, sólo usará su voto para pedir favores, concesiones y privilegios.

Como lo expresó Tocqueville (1805-1859), los jurados ayudan a

“dar al espíritu de todos los ciudadanos una parte de los hábitos del espíritu del juez; y eso hábitos son los que preparan al pueblo a ser libre… difunde en todas las clases el respeto por la cosa juzgada y la idea del derecho. Enseña a los hombres la práctica de la equidad… combate el egoísmo individual… aumenta las luces naturales de un pueblo”.

Es una hermosa manera de explicarlo. La democracia es un don que debe agradecerse a diario y no es gratuita. Creo que esto es algo que no se entiende bien en algunas partes.

Al menos en México no lo creo. Aquí se le ve como un derecho que tiene su máxima y única expresión en cada cierto número de años salir una mañana a votar (y para algunos, ni siquiera eso).

Peor aún, se le ve como una forma de llevar al poder a quien es percibido en el momento como el súper héroe que por sí mismo salvará al país, mientras todos se quedan viendo el futbol o las telenovelas. Y, por supuesto, como la elección de quien más prometa, aunque esas promesas sean bobadas.

Mucho me temo que la democracia la merecen los pueblos que ante todo valoran su libertad, y gracias a ello tienen desarrollado el sentido de responsabilidad que es el que les permite ser jurados.

Post Scriptum

Una vez hace muchos años, un abogado dijo que en México no podía haber jurados porque la gente no estaba preparada para juzgar la culpabilidad legal de nadie, que se guiarían por criterios de compasión desorientada y no por criterios objetivos legales. Si esto es cierto, el panorama es triste.

Tampoco sus votos serán guiados por criterios objetivos y razonados, sino por emociones desordenadas.

En ContraPeso.info: Electorado hay una buena cantidad de ideas sobre esa variable de la política, el ciudadano.

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