Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Desigualdad Educativa
Eduardo García Gaspar
9 octubre 2013
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
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Suele ser un tema inagotable. Sirve para todo, o casi.

Se usa de continuo en discursos políticos. Es común en conversaciones comunes.

Está en los reportes de organizaciones internacionales y ONGs.

Es el asunto de la desigualdad.

Vale la pena verlo con detenimiento en sus diferentes aspectos. Comencemos por el más obvio, el de la comparación pintoresca exagerada.

Esa que usa la fortuna de Gates o de Slim y la compara con los ingresos más bajos del país. Por supuesto, es llamativa y logra encabezados.

Pero no es realmente descriptiva. Comparado con Gates o Buffet, soy un pobre diablo, pero sólo comparado con ellos. En realidad no vivo mal. No me quejo.

No veo injusticia contra mí cuando otros tienen más dinero que yo. Y es que el problema no es la diferencia, sino el bajo nivel de uno de los extremos.

Segundo, eso que acabo de decir. Si hay gente con más dinero que yo, eso es lo de menos. Siempre la habrá.

problema es que yo esté en la miseria y no que el otro tenga más (a menos que el otro me lo haya robado). El problema es que existan pobres muy pobres, no que haya ricos muy ricos.

Tercero, la medición acostumbrada de desigualdad es el ingreso, o la posesión de activos. No es la única. Hay otra que es más reveladora, la desigualdad educativa.

En lo general, a más educación, mayores ingresos y viceversa. Esta desigualdad sí tiene una relación causal con el ingreso y merece más atención de la que recibe.

Ponga usted en práctica una política redistributiva de ingresos: quítele dinero a los que más tienen y déselo a los que menos tienen. Nada logrará, excepto darle más poder al gobierno y desarrollar ciudadanos perezosos que se sientan a esperar dinero del gobierno.

No logrará nada porque quien recibe el dinero no tiene la preparación para aprovecharlo.

Cuarto, la desigualdad que realmente importa es la educativa. Una desigualdad que no puede ser solucionada por medio de redistribuciones.

Nadie puede quitarle a uno educación, ni habilidad, para dársela a otro. La única posibilidad es elevar la educación de los que menos saben. Es lo que se ha llamado inversión en capital humano.

Y es la real manera de remediar grandes desigualdades materiales, desde su misma causa. Porque la pobreza, bien entendida, es la incapacidad personal de generar los ingresos suficientes para una vida con un mínimo de dignidad.

Nadie va a lograr darle una vida dignan a otro por medio transferencias de recursos tomados de otros. Pero sí lo logrará haciendo que la persona se valga por sí misma y tenga esa dignidad de ser independiente.

Quinto, con lo anterior es posible hacer pronósticos. Una política económica distributiva no tendrá resultados sólidos en el largo plazo, por no atacar el problema real.

Una política educativo de elevación de calidad de escuelas, especialmente las primarias y secundarias, sí los tendrá y el bienestar de los de más abajo crecerá.

No son consideraciones ideológicas, es simple sentido común. Cada persona, una por una, es un cúmulo de talento potencial que su educación libera y el resto de la gente se beneficia de los talentos aplicados de todos.

En resumen, el la obsesión con la desigualdad material impide ver que el problema verdadero es la desigualdad educativa, que sí debe ser el foco de atención.

Falta, sin embargo, otra consideración adicional. Una vez que la educación se eleva con calidad, cada persona tiene una mejor oportunidad de mejora propia. Esa oportunidad no debe ser obstaculizada, al contrario, debe ser potenciada.

Y eso se logra con pocas regulaciones, las mínimas indispensables. En otras palabras, la intervención del gobierno no debe obstaculizar la aplicación de los talentos adquiridos por la educación. La economía no debe ser frenada por disposiciones gubernamentales caras y complicadas.

Creo que mi punto es claro. Algunos de mis amigos se rasgan las vestiduras cuando ven que Gates o Slim tienen fortunas enormes, al mismo tiempo que otros apenar tienen para comer. Hablan de injusticia y la emoción anula su inteligencia.

Llegan a pensar que todo se remediaría quitando a unos para dar a otros.

Están equivocados, la solución está en cambiar la vista a otro lugar y entender que la real desigualdad es la educativa, que la pobreza no es tener poco ingreso, sino ser incapaz de generar por sí mismo mayores ingresos.

Post Scriptum

Lo anterior se presta a otras consideraciones:

• En México, buena parte de la pobreza puede ser explicada por la baja calidad de la educación pública, que es más un instrumento político que otra cosa.

• La elevación de la calidad educativa necesariamente implica un elemento elitista, el de la mayor capacidad de algunos. Lo siento, pero no todos son iguales en inteligencia y eso debe reconocerse en la educación.

• Las ayudas a los más pobres está plenamente justificadas en situaciones de emergencia, como en el caso de catástrofes naturales, pero no como una forma sistemática de ayuda. El principio de la solidaridad es el que debe prevalecer.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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