Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Desigualdad Social: Es Seria
Eduardo García Gaspar
5 agosto 2013
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Hoy en día, el problema social más grave, el signo ominoso de México, es la desigualdad social y no la pobreza que vive la población, afirmó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Juan Ramón de la Fuente, quien advirtió que de no lograr abatirla ésta ‘se convertirá’ en un conflicto ‘potencialmente explosivo’ en el corto y mediano plazos” La Jornada, 23 mayo 2007.

 

La frase es usada una y otra vez. Suele tener un gran impacto.

En un mundo obsesionado con la igualdad tiene mucho sentido que se destaque todo lo que sea considerado desigual.

Por eso se habla de la “desigualdad social” con tanta insistencia.

No es malo poner atención en la desigualdad, al contrario. Lo que sí creo que sea malo, muy malo, es cometer el error de no profundizar siquiera un poco en su concepto.

Esto es lo que creo que bien vale una segunda opinión. Comencemos por ir al extremo para ilustrar un punto. Pensemos en un mundo de seres totalmente iguales, sin diferencia alguna entre ellos.

Mismo físico, misma inteligencia, mismas habilidades, mismos gustos, todos como salidos del mismo molde. Sería un mundo de pesadilla y eso es lo que nos lleva a lo obvio. Algunos desigualdades son buenas, otras no. Es decir, al hablar de desigualdad hay que andarse con cuidado.

Reconozcamos que las desigualdades, algunas pueden ser realmente buenas. Distintas habilidades, diferentes gustos, físicos, capacidades, conocimientos, todo eso produce riqueza de beneficio mutuo. Un ejemplo pedestre: gracias a médicos y dentistas vivimos mejor. Alegra saber que no todos somos iguales, en este sentido.

Entonces hasta aquí concluimos que no debemos rasgarnos las vestiduras con muchas desigualdades. Pero, sin duda, hay algunas que sí tienen importancia y no son precisamente deseables. Esto me lleva a lo que creo que quiere decirse cuando se habla de desigualdad social.

Se habla de pobreza, de gente que tiene ingresos muy bajos, de personas que no tienen siquiera un mínimo aceptable de vida digna. Un cartel que vi hace poco lo ilustraba muy bien: comparaba el ingreso de Lionel Messi con el ingreso de quienes fabrican balones de futbol en algún lugar de Asia. Obviamente la diferencia es enorme.

Si especificamos que la desigualdad social significa disparidad de ingresos, en la que el extremo bajo es igual a una vida de pobreza, entonces ya estamos en terrenos más sólidos. Y eso nos permite pensar en maneras de resolver el problema. La manera más primitiva y que es la usual en la mente del gobernante es redistribuir ingresos.

Esto significa quitar a unos para dar a otros, con la autoridad como agencia de intermediación distributiva. ¿Funciona bien esta solución? No realmente. Tiene problemas de incentivos perversos, de demasiado poder gubernamental y de insuficiencia de recursos. Demasiado primitiva.

Hay otras formas mejores. Son las que salen de un análisis menos superficial. Para explicarme: suponga usted que hay gente sana y hay gente enferma y que esa desigualdad debe corregirse. Sería absurdo repartir las enfermedades para que todos estuvieran medio enfermos, o totalmente enfermos. Sería mejor averiguar sobre qué causa esas enfermedades y atenderlas.

En otras palabras, estudiar las causas por las que hay personas con ingresos muy bajos. Las causas son muchas y muy variadas. Por ejemplo, se ha apuntado que los ingresos bajos tienen más incidencia en hijos de familias fracturadas (Becker, G. S., & Posner, R. A., 2009, Uncommon Sense: Economic Insights, from Marriage to Terrorism. University Of Chicago Press).

Podemos suponer con lógica que la mala educación, especialmente en escuelas primarias públicas, impide al alumno tener habilidades posteriores que le lleven a ser tan productivo como otros con mejor educación. Igualmente, es razonable suponer que existen políticas económicas contrarias al desarrollo económico, como las que encarecen la inversión.

Creo que mi punto es claro y consiste en evitar aplicar medidas superficiales que ataquen los síntomas y también en determinar los factores causales que más explican la pobreza. No es más que el intentar ser racionales. La pobreza es un problema demasiado serio como para ser dejado en gobernantes que piensan superficialmente.

Post Scriptum

Véase la idea de R. Nozick sobre el tema en El Filo Cortante de la Igualdad. También Ricos y Pobres: un Examen.

La pobreza es en realidad un problema muy serio que puede ser resuelto en buena proporción si se entiende de manera correcta, como la incapacidad de generar recursos por cuenta propia para tener una vida digna mínima. Definirla como desigualdad es sesgar su solución a políticas redistributivas que no atienden la causa real de la pobreza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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