Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Después de Benedicto XVI
Selección de ContraPeso.info
12 marzo 2013
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en: , ,


ContraPeso.info presenta una idea de Max Silva Abbott, Doctor en Derecho y Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad San Sebastián (Chile). Agradecemos a Análisis Digital el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es examinar las expectativas usuales de nuestros tiempos durante una sucesión papal.

Consumada la renuncia de Benedicto XVI, se abre un período fecundo para todo tipo de rumores, especulaciones, vaticinios y presiones respecto de su sucesor.

Muchos —incluso algunos católicos— han visto aquí una ocasión para que la Iglesia cambie un conjunto de preceptos y actitudes que la acerquen más a vastos sectores del mundo actual,

• tanto morales (divorcio, anticoncepción, fecundación in vitro, uniones homosexuales, aborto, eutanasia)

• como religiosos (democratización de la Iglesia, celibato, sacerdocio femenino),

y guardan muchas esperanzas en el nuevo Pontífice.

Sin embargo, en esta actitud existe un cierto grado de intolerancia, al pretender que quien piensa distinto —en este caso, la Iglesia—, se adapte a sus propias convicciones.

Lo anterior es particularmente grave, porque se supone que en una sociedad democrática, hay cabida para una variedad bastante amplia de convicciones (precisamente, la democracia permite su coexistencia pacífica), que le dan una riqueza de la cual carece un sistema totalitario.

En el caso de la Iglesia, ella transmite un mensaje que según creen sus miembros, viene de Dios mismo, que se ha introducido en la historia humana en la persona de Cristo.

De esta manera, siendo Dios, su mensaje (y en consecuencia, las derivaciones lógicas que de él se hagan) no puede estar sujeto a las contingencias históricas o políticas, pues si de verdad se cree en un ser superior, deben ser sus seguidores quienes se adapten al mensaje divino y no lo contrario.

Así, para los no creyentes, que la Iglesia mantenga una determinada posición debiera ser tolerado, tal como los que tienen fe toleran situaciones que no comparten.

Lo contrario sería pedirle que adoptara posturas distintas a la suya y no permitirle tener las propias.

Y en el caso de los católicos críticos, nadie los obliga a seguir siendo católicos, lo que hace que sus aspiraciones tampoco sean legitimas. Dejemos, pues, que la Iglesia siga su propio camino.

Nota del Editor

La idea de Silva Abbott es clara. Con suma brevedad ha explicado la curiosa aunque natural expectativa de cambios drásticos que un nuevo Papa haría en el Catolicismo. Usualmente, para muchos, se favorece el horizonte progresista, definido como el acomodo de creencias, dogmas y mandatos a las opiniones modernas.

Una expectativa curiosa que entiende a esa religión como el producto de opiniones del momento. Curiosa por los dos motivos que él explica:

1. Ir en contra del espíritu de tolerancia tan cacareado en estos tiempos y que admitiría con gusto a opiniones diferentes, incluyendo las del Catolicismo.

2. Ignorar la esencia del Catolicismo, como custodia de la palabra de Dios, que no está sujeta a vaivenes de cambios de opinión, ni en tiempos de Jesucristo ni en tiempos actuales. Sería ridículo imaginar a Jesús acomodando sus enseñanzas a las opiniones de su tiempo.

Lo que llama mucho la atención es la insistencia sobre el punto de lo deseable que sería un Papa progresista, definido como uno que, por ejemplo, aprobara la ordenación de mujeres, o diera permiso al aborto.

Obviamente se percibe que el Vaticano tiene fuerza en el mundo de las creencias y claramente existe el deseo de que se adapte a las creencias del momento. Una tensión que se ha entendido equivocadamente en una dimensión de progresismo versus conservadurismo. Esa dimensión es aplicable a asuntos políticos, no a católicos.

Lo que sí existe en el Catolicismo es un terreno en el que se estudia la aplicación de las verdades de la Iglesia a las circunstancias de los tiempos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras