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Diálogo: Ateos y Creyentes
Selección de ContraPeso.info
2 julio 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Fernando Pascual. Agradecemos a Conoze.com el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es animar a la posibilidad de diálogos productivos sobre un tema difícil, la existencia de Dios. La condición que lo hace posible es pocas veces mencionada, la creencia en la verdad.

Puede parecer difícil conseguir un diálogo provechoso y cordial entre ateos y creyentes.

Pero es posible, porque tenemos una común humanidad y porque en muchos ateos y en muchos creyentes hay un deseo sincero de ayudar a los otros.

Esos son los presupuestos fundamentales para construir puentes. Reconocer que algo nos une, que tenemos un corazón humano y una mente que piensa, es un paso necesario para que el diálogo se haga realidad.

Lo contrario es la descalificación, el insulto, el desprecio, el odio. Etiquetar al otro como un farsante, un fanático, un anticuado, un ser carente de inteligencia, lleva a levantar muros y daña mucho más al que desprecia que al despreciado.

Hace falta superar estereotipos y caricaturas con las que algunos buscan reducir al contrincante a nulidad. Sólo desde un respeto profundo, desde una actitud cordial de aprecio de quien piensa de otro modo, podemos entrar en contacto y empezar el diálogo.

Esa actitud positiva permite no sólo avanzar en el conocimiento, sino crecer en humanidad. Porque la ciencia progresa, a lo largo de los siglos, cuando los pensadores y los científicos tienen una actitud abierta hacia los nuevos descubrimientos y hacia las personas que ofrecen puntos de vista enriquecedores.

Y porque es muy humano descubrir que el otro, desde sus enormes riquezas interiores, puede enseñarme algo; o puede, desde mi actitud benévola y sincera de respeto y de amistad, dejar errores que lo atenazan para unirse a mí en una verdad que no es ni suya ni mía, sino de todos.

Ateos y creyentes podemos entablar un diálogo necesario en un mundo donde el fanatismo ha llevado al odio, a la violencia, a la aniquilación del “adversario”. Para el espíritu abierto, el que tiene ideas distintas de las propias posee una dignidad que nadie le puede arrebatar: siempre merece respeto.

Cuando descubrimos esa riqueza íntima de los corazones, empezamos el camino del diálogo. Luego llega la hora, no fácil, de escuchar los argumentos y de sopesarlos con seriedad y con calma, sin descalificaciones arbitrarias y con una mente abierta.

En un diálogo así, será posible que más de un ateo reconozca la existencia de Dios desde los argumentos ofrecidos por un creyente. También ocurrirá que algún ateo lleve al creyente a pensar que Dios no existe.

Llegar a una conclusión (Dios existe) o a otra (Dios no existe) sólo será victoria si la certeza alcanzada desde el diálogo coincide, simplemente, con la verdad.

Porque la verdad, sólo la verdad, es una de las metas más profundas que anida en nuestros corazones inquietos y sedientos de luz y de certezas verdaderas.

Nota del Editor

La columna de Pascual da la impresión de estar un tanto vacía, o bien de repetir fórmulas comunes de invitación al diálogo productivo. Sin embargo, trata al final algo no usualmente reconocido: un diálogo entre personas con ideas opuestas sólo puede ser fructífero si ellas creen en la existencia de la verdad y su objetivo es encontrarla.

Esta es una posición superior a la de quienes se limitan a defender sus opiniones a toda costa, entercados en su posición y sin reconocer la posibilidad de que existe una verdad que es independiente de nuestra voluntad.

Por el contrario si se adopta una posición relativista, ya no será posible ningún diálogo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Diálogo: Ateos y Creyentes”
  1. Yolanda Sánchez Dijo:

    Diálogo viciado desde un principio. El ateo si basa su argumentación en el concomiento que aporta la ciencia y la razón, entonces muy bien puede prescindir de la “”verdad”". Acepta la realidad cognoscible, y ese conocimiento como parcial y falsable sin pretender jamás el vicio de la Verdad o verdad, ese es el quid de la negación de Dios como la razón primera y última de todo lo existente. Las verdades las poseen sin lugar a duda los creyentes, y es parte de su estructura lógica. A medida que “avanzan” en el desenevolvimiento de sus filosofías ante las contradicicones que la misma realidad plantea , ellos pretenden una verdad con un mayor grado de universalidad. AHí está todo lo que puede quedar de un “diálogo”.

  2. Juan Lopez Dijo:

    Estimada Yolanda. Respetuosamente disiento de su punto de vista. Es cierto que Ud. describe impecablemente una dificultad gravísima: para unos -llamados ateos- la verdad corresponde a un conocimiento falsable, por tanto siempre perfectible. Para el creyente la Verdad es una realidad absoluta y eterna. Sin embargo, cuando a un diálogo lo anima genuinamente el deseo de comprender no puede estar viciado de antemano. Salvo que no se trate, sino en apariencia, de un diálogo. Finalmente cabe tener en cuenta que nuestro conocimiento es, por naturaleza, histórica y culturalmente mediado. Ud. y yo, por ejemplo, reflexionamos con los conceptos y razonamientos propios de la tradición de la que somos parte: ciencia, verdad y diálogo, hacen parte de ella. Ello no impide que estos medios, que no son absolutos, se refieran a realidades que están más allá de nuestras posibilidades cognoscitivas más inmediatas.





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