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Disciplina Hoy o Problemas Mañana
Selección de ContraPeso.info
22 octubre 2013
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Dylan Pahman. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es Self-Discipline Today or Hardship Tomorrow.

En Los Dichos de los Padres del Desierto, una colección de historias y dichos sabios de los primeros monjes cristianos, lo siguiente se atribuye a uno de ellos, Abba Zenón: “Nunca construyas un cimiento sobre el cual sea posible construirte una celda”.

Este dicho tiene al menos dos aplicaciones posibles: 1) No empieces algo que no intentes terminar. 2) No dejes para mañana el ascetismo que puedas hacer hoy.

Por desgracia, estas dos lecciones se han perdido en nuestro gobierno federal [EEUU] en lo que respecta a la responsabilidad financiera, y serán nuestros hijos los que pagarán por los pecados de sus padres.

A partir de octubre, con el cierre del gobierno por el presupuesto del Congreso y la posibilidad real de que podamos llegar al límite de nuestro techo de la deuda, la situación financiera del gobierno federal estadounidense no es muy tranquilizadora.

El mes pasado, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) advirtió que “en una amplia gama de posibles hipótesis sobre algunos de los factores clave que influyen en el gasto federal y los ingresos, el presupuesto está en un camino insostenible”. Mientras tengamos menos ingresos de lo que gastamos, nuestra tasa de déficit respecto al PIB anual seguirá creciendo.

Si bien puede agradarnos la buena noticia de que el déficit fue menor el último año de los últimos cuatro y que se prevé “reducir a 68% del PIB” en 2015, la buena nueva termina allí.

La CBO predice que después de 2015 “déficits presupuestarios gradualmente surgirán otra vez bajo la ley actual… sobre todo por el aumento de los costos de interés y el creciente gasto de los principales programas de salud y de la Seguridad Social del gobierno”.

Las ilusiones no van a resolver el problema, y cuanto más lo aplazamos, imaginando que “en algún momento” vamos a hacer lo necesario para que nuestro presupuesto de nuevo camine correctamente, más difícil será para nosotros hacerlo realidad.

Sin embargo, en “los programas principales de Seguridad Social y cuidado de salud”, hemos puesto los cimientos de servicios con el sentimiento de que “en algún momento” nos tomaremos la molestia de asegurar que podemos pagarlos, pero ese “momento” no parece nunca llegar.

¿Qué significa esto para nuestro futuro financiero? Austeridad, que si bien no es suficiente por sí sola, parece ser inevitable. Pero, qué tipo de austeridad y qué tan severa, depende de nosotros. Como señala la CBO, “reducir la deuda al 39% del PIB en 2038… requerirá una combinación de aumento de ingresos y recortes en el gasto sin intereses”.

Libremente elegida, la austeridad abnegada, para el bien de lo bueno, es ascetismo como “el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Fray Georges Florovsky escribió: “El verdadero ascetismo está inspirado no por desprecio, sino por el impulso de la transformación”.

Para los cristianos, refleja el deseo de ser mejores y más virtuosos de lo que actualmente somos, pero no el rechazo total de la realidad material. La “celda” a la que Abba Zeno se refiere es la morada de un monje. Por lo tanto, representa un estilo de vida ascético, y su consejo es que no lo posponga.

Aunque la mayoría de las personas no son llamadas al estricto ascetismo de los monjes, un ascetismo cotidiano más ligero es el deber de todos, porque todo el mundo está hecho por Dios para llegar a ser más de lo que actualmente es.

La austeridad forzada, obligada por un mal, por el contrario, es un problema. La CBO proyecta las siguientes consecuencias si nuestras prácticas financieras no cambian:

  • “El aumento de los préstamos por parte del gobierno federal eventualmente reducirá la inversión privada en capital productivo ….”
  • “El gasto federal en los pagos de intereses se elevaría, requiriendo grandes cambios en las políticas fiscales y de gasto para alcanzar los objetivos del déficit presupuestario y la deuda”.
  • “El gobierno tendría menos flexibilidad para utilizar las políticas fiscales y de gasto para responder a desafíos inesperados, como crisis económicas o guerras”.
  • “El riesgo de una crisis fiscal —en la que los inversores exigen altas tasas de interés para financiar las necesidades de endeudamiento del gobierno— aumentaría”.

En pocas palabras, cuando se trata del presupuesto federal, la autodisciplina que hoy posponemos es la dificultad de mañana. Disminución de la inversión, aumento de impuestos, mayor vulnerabilidad económica y un mayor riesgo de crisis fiscal son lo que tenemos que esperar en los próximos 25 años dentro de nuestro curso actual.

El resultado sería un aumento del desempleo y la pobreza y la disminución de la movilidad ascendente, así como de todos los males sociales que los compañan. No debemos conformarnos con un futuro así para nuestros hijos.

Pero si nos abrazamos libremente un curso más ascético ahora, ¿qué sería de todos nuestros programas sociales, de los que muchos dependen? En primer lugar, Los Padres Del Desierto advierten no intentar pasar de cero a cien en cuatro segundos, por así decirlo.

La ruta de la auto-disciplina se camina con pequeños pasos. Si no procedemos con cautela, podríamos enfrentar otras consecuencias negativas no deseadas. Un buen comienzo sería la reforma de costosos programas con abusos conocidos e ineficiencias, tales como nuestros programas de discapacidad, cuyos problemas Chana Joffe-Walt informó la National Public Radio a principios de este año.

En cuanto a su costo, escribe, “Los dos grandes programas de discapacidad, incluida la atención de salud para los trabajadores con discapacidad, cuestan un poco de $260,000,000,000 al año”.

En segundo lugar, y quizás contra-intuitivo para algunos, un presupuesto más equilibrado significa más oportunidades para ayudar a los necesitados de manera responsable en el futuro. Como un ejemplo de la historia, tomemos a los cistercienses en el siglo XIII.

Comenzaron con la intención de ser una orden más estricta que otros benedictinos, practicaban un ascetismo extremo. Sin embargo, ya que esto significaba vivir más simplemente, consumir menos y trabajar y producir más (“ora y trabaja“, era la ética ascética común), rápidamente se hicieron muy ricos.

Como lo explica Ludo J. R. Milis en Angelic Monks and Earthly Men,

“Los monjes cistercienses… tuvieron que hacer frente a la ‘vergüenza de la riqueza’ —y lo limitado de las soluciones propuestas para salir de esta riqueza, ¡no deseada y no buscada! No existían alternativas, aparte de practicar obras de caridad hacia los rechazados por la sociedad común o renunciar a la pureza inicial de su observancia”.

Este sí que sería un buen problema para tener.

Por supuesto, la situación de nuestro gobierno [estadounidense] actual es diferente a los cistercienses en el siglo XIII, sin embargo, hay una lección que aprender: la austeridad necesaria para poner a nuestro presupuesto bajo control requeriría graves auto-sacrificios, pero uno de los resultados de la salud financiera es la opción de practicar de manera responsable “obras de caridad hacia los rechazados por la sociedad común”.

Entonces podríamos ayudar a las personas necesitadas con nuestro superávit, en lugar de mediante déficits.

En esto encontramos un modelo bíblico de igualdad social. Como escribió San Pablo a los corintios: “No que paséis apuros para que otros tengan abundancia, sino con igualdad. Al presente, vuestra abundancia remedia su necesidad, para que la abundancia de ellos pueda remediar también la vuestra y reine la igualdad” (2 Corintios 8:13-14).

Si el rumbo económico no cambia en una dirección más ascética, sin embargo, nuestra falta robará a nuestros hijos de la abundancia que necesitan para cuidarse a sí mismos y a nosotros, trasladando la carga de la austeridad inequitativamente sobre sus espaldas.

La autodisciplina de la que nos despojamos hoy es la dificultad de mañana. Y el costo moral de nuestra desidia será la injusticia intergeneracional.

Nota del Editor

Es realmente fantástico que la situación de querer remediar problemas sociales se haga repetidamente mediante déficits intencionales, como ahora mismo en México. Se sabe que no es un camino sustentable y que lleva a situaciones críticas. Que se insista en este camino debe ser una de las interrogantes mayores de nuestros tiempos… o de sus estupideces.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Finanzas Públicas.

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