Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Arte de Tener Clase
Eduardo García Gaspar
22 febrero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay algo es difícil de definir. Cierto que sabemos de qué se trata.

Incluso podemos reconocerlo. Se llama tener clase o categoría o distinción.

Por ejemplo, podemos hablar de una mujer y decir que es una dama.

O hablar de un hombre y decir que es un caballero.

Mencionar el nombre de una persona y decir que tiene clase o distinción es igual a decir que tiene algo bueno que lo separa del resto de las personas.

Quiero tratar eso que yo creo que se llama clase o categoría, porque creo que así se puede entender mejor la vida propia de cada uno de nosotros.

Bien vale una segunda opinión.

La primera variable es reconocer que alguien así es una persona que está fuera del promedio del resto. La segunda variable es reconocer que esa persona está por encima del promedio. Y la tercera variable es que eso que la distingue es bueno.

En otras palabras, alguien con clase o distinción es una persona claramente mejor que los demás en un rasgo positivo.

Ahora vamos a ver las cosas buenas en las que una persona puede distinguirse.

La más obvia de todas es la manera en la que se arregla físicamente. Me refiero a la ropa que lleva y al arreglo de su persona. Una persona distinguida en este sentido es alguien que siempre está bien arreglado de acuerdo a cada ocasión. Hay adecuación entre su arreglo y la situación.

En esto, como en todo lo demás, quien tiene clase no se deja influir por los demás.

Otro aspecto en el que se nota la distinción es la manera de hablar. Las personas distinguidas tienen un vocabulario amplio y no usan palabras vulgares… a menos que haya mucha confianza.

No quiero decir que esa persona no diga palabras de esas, lo que digo es que las usa muy pocas veces y que prefiere utilizar otros términos para expresar lo mismo (lo que es un signo de inteligencia).

Algo menos fácil de notar es la actitud de la persona con clase ante los demás. Esta persona trata a los demás con educación, solicitando las cosas por favor.

No tiene clase el tipo que le grita al mesero, ni el que ofende a un empleado. La persona con clase trata a los demás como quisiéramos ser todos tratados, lo que no significa falta de firmeza.

Se puede hablar con otros de manera fuerte, pero sin necesidad de alterarse. La persona con educación rara vez pierde el control sobre sus reacciones.

En cuarto lugar, creo que la persona de clase siempre tiene presente sus valores y tiene la valentía de seguirlos. No importa que vea a otros haciendo lo contrario de lo que esa persona haría, ella no hará eso que siente que está mal.

Más aún, es la persona que trata de ayudar a los demás intentando que no hagan lo que está mal. Pero lo hace sin regañar, con suavidad, esperando que los otros se den cuenta de sus errores por sí mismos.

También, creo que en la persona con distinción hay una buena dosis de humildad. No es una persona que sea orgullosa y que presuma de lo que es, de lo que tiene, o de lo que ha hecho.

Es una persona que si tiene un carro muy lujoso, le quita importancia; no habla de dinero, ni de lo que gana, ni de lo que le costó el traje o el vestido. No es alguien que presume de sus viajes, ni de su fortuna, la que sea.

Tampoco habla ni comenta de lo que considera son terrenos íntimos. No es de buen gusto hablar de enfermedades con detalles, no es de buen gusto hablar de funciones corporales, ni de cosas íntimas de sexo.

Esas son cosas reservadas a las situaciones con médicos, o cuando esa información es necesaria, o en total confianza. No comenta chismes, ni habla mal de otros. Al contrario, cuando alguien ofende a un ausente, trata de defenderlo, o al menos darle oportunidad de explicarse.

Creo que esa persona de clase, sobre todo, esta dispuesta a perdonar, a escuchar a los demás, a entenderlos, a ponerse en su lugar. Es así como esa persona se convierte en líder, por su capacidad de ver a todos desde un punto de vista positivo.

Y lo que he visto en mi vida es que esas personas con clase son más felices que el resto, además de que suelen tener más éxito personal.

Los otros las admiran y las buscan porque ellas saben escuchar, porque no dan órdenes, ni regañan, porque dan consejos y comprenden.

Pero lo que creo que más caracteriza a las personas de clase es que ellas ven primero lo bueno en los demás. Ellas ponen atención en las virtudes de otros antes que en sus defectos. Ellas toleran los errores ajenos porque saben que ellas mismas tampoco son perfectas.

Post Scriptum

Buena parte de esta columna tuvo un punto de partida en un centro comercial, cuando varias personas pusieron atención en las vestimentas de algunos de los paseantes del lugar. Vestían ellos prendas arrugadas, sucias, descosidas, rasgadas, no por falta de recursos, sino por exceso de moda. Gritaban al conversar entre ellas y las malas palabras eran abundantes.

De imaginar el opuesto de esos paseantes fue posible encontrar los rasgos que tiene una persona con clase.

 

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El Arte de Tener Clase”
  1. Kevin Chavira Dijo:

    La educación es fundamental,
    me parece de gran valor la información
    que a sido publicada aquí,
    gracias por el aporte.





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