Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Marco de Los Medios
Eduardo García Gaspar
5 abril 2013
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un efecto de los medios. De la manera en la que ellos reportan eventos.

Es lo que da prioridades. Es lo que crea entendimiento.

Un buen caso, de ese efecto doble, es la serie de notas sobre el Papa Francisco. Veamos esto poco a poco.

Primero, el efecto en la agenda noticiosa. Obviamente el personaje es objeto de noticia. Un día tras otro. Muchas veces en primera plana. La más mínima cosa es tema de noticia, incluso un traspié, o un par de zapatos.

Es claro que Francisco tiene prioridad noticiosa, en parte creada por los mismos medios, pero en parte también por un reconocimiento implícito: se le reconoce como muy importante, muy influyente.

Este es el primero efecto de los medios en las noticias: la selección de ellas y la importancia que se les da (en cantidad de tiempo y espacio). Es una decisión subjetiva de los medios, quienes seleccionan y dan prioridad a cada evento.

Por ejemplo, fue reportado en primera plana que “no ha sido extraño ver a Papa llevar en el cuello su modesta cruz de fierro, calzar su desgastados zapatos negros y vestir de blanco sin ninguna prenda ostentosa” (El Universal, 27 marzo 2013).

O bien, “El Papa hace un lado los lujos del Vaticano” (La Jornada y otros, en primera plana también).

La ocasión que señalo es la de Francisco, pero el principio funciona para todo evento reportado en medios: selección y prioridad decidida por cada medio. Lo interesante es lo consistente de reportes a diario sobre el pontífice.

Segundo, lo más interesante: la manera en la que los medios reportan la noticia, la forma en la que ella es explicada a sus audiencias. Me refiero a cómo la exhiben, las palabras que usan, las imágenes que seleccionan, los temas que aplican.

En el caso de Francisco, me parece, han sido dos temas consistentes.

Uno es el de la sencillez personal. Por ejemplo en: “Desde que salió al balcón central de la Basílica de San Pedro tras ser elegido en apenas dos días de cónclave, Francisco ha manifestado gestos de humildad, desprendimiento y firmeza cargados de simbolismo…” (El Nuevo Herald, 24 marzo 2013).

El otro es una faceta de “revolucionario”, de alguien que cambian las cosas, que reta lo establecido. Por ejemplo en: “ Jorge Mario Bergoglio comenzó su esperada ‘revolución’ en la Iglesia a los pocos minutos de ser elegido Pontífice. ‘Quomodo vis vocari?’ ["¿Cómo quieres llamarte?"], le preguntaron. ‘Franciscus’ [Francisco], respondió” (El Mundo, 14 marzo 2013).

Esto es el marco que se da a la noticia, el cómo se explica. En este caso, se explica a Francisco como una persona en extremo sencilla que reta al status quo, que contrasta con antecesores suyos. Una descripción curiosa, que podría usarse en otros casos, como los de gobernantes y celebridades.

Imagine usted a los medios reportando que tal o cual político o actor es una persona sencilla, simple, que no sigue las formas de su jerarquía. Es decir, los medios han usado categorías comunes, políticas, para describir al pontífice nuevo.

Más aún, los medios tomaron la noticia que reportó: “El papa Jorge Mario Bergoglio dijo hoy que le gustaría ‘una Iglesia pobre y para los pobres’ al explicar porqué eligió el nombre del San Francisco de Asís…” (El Universal, 16 marzo 2013).

Sobre ella construyeron ideas, como el reparto de las riquezas del Vaticano. No sorprende. Los medios están acostumbrados a ciertas etiquetas o dimensiones.

Suelen ellos ver a las personas influyentes en dimensiones de progresista o conservador, o de capitalista o socialista; de izquierdas y derechas. Dentro de estas etiquetas se ven forzados a colocar al sujeto de su noticia, sea el pontífice o cualquier otro.

Esto crea un problema serio de percepción, porque ese “marco” en el que se explica a Francisco es el mismo que se aplica a la política.

Y si en la política resulta ya de por sí simplista, en el caso de esta religión resulta poco aplicable. Esto es lo que creo que merece una segunda opinión.

El marco dentro del que se reporta a Francisco es demasiado simple, demasiado “terrenal” para ser de utilidad. Un Papa es bastante más que eso. Lo creamos o no, da lo mismo, pero esa persona es la cabeza de una iglesia que se ve a sí misma como fundada por Jesucristo, Dios mismo. Y eso cambia las cosas.

Finalmente, señalo otro rasgo de este segundo aspecto del “marco” en el que los medios colocan al Papa. Para ellos, lo visible y sencillo es fácil de reportar.

No se necesita preparación para reportar sobre sus zapatos, por ejemplo. Pero sí se necesita conocimiento para reportar el contenido y significado de sus declaraciones, por ejemplo, sobre el relativismo.

Post Scriptum

En ContraPeso.info: Francisco se agrupan las columnas que tienen al nuevo Papa como tema central. Igualmente hay otra serie de columnas, ContraPeso.info: Benedicto XVI.

Un clímax de superficialidad fue el de una persona que evaluó a los Papas recientes sobre al dimensión única de “carisma mediático”. Resultaba así que Juan Pablo II le había convencido, no así Benedicto XVI y le agradaba Francisco. Será arduo tener una visión más primitiva.

Sobre los efectos de los medios en la percepción de los eventos, véase Política: Influyen Los Medios.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El Marco de Los Medios”
  1. José Luis Samper Dijo:

    Los medios son medios de…opinión. Y “opinan” (juzgan y valoran) sin preguntarse si están o no cualificados para hacerlo, simplemente colocándose por encima de lo que juzgan y valoran y refiriendo sus juicios a ciertas “categorías” que ahorran el esfuerzo de pensar “la cosa” (=hacerme intelectualmente con ella); así, si le digo “progresista o conservador” lo convierto en “es de los míos o no”, y, según eso, es bueno o malo, sencillo o no, del pueblo o no, etc. Esos medios van bien para los “opinadores” animadores de tertulias y debates, pero poco adelantan para la verdad. Quien tiene muchas opiniones tiene, pues eso, opiniones.





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