Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Milagro de la Traducción
Eduardo García Gaspar
25 septiembre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Todo empezó con una piedra. Tal vez la más famosa de todas.

La piedra de Rosetta, esa estela egipcia de un par de siglos antes de nuestra era. Tiene tres partes escritas.

La primera en jeroglíficos egipcios, la segunda en escritura demótica y la tercera en griego antiguo.

Usted la puede ver en el British Museum, en Londres. Descifrarla fue lo que hizo famoso a Jean-François Champollion.

Eso quiere decir que la tradujo y encontró claves para comprender los jeroglíficos. Esto tiene una dimensión poco vista.

Esa dimensión tiene que ver con algo mucho más pedestre, que es nuestra capacidad para traducir de un idioma a otro.

Si usted va a Italia, por ejemplo, dice “good morning” al mesero que le sirve el desayuno, él entenderá con facilidad la misma idea que usted piensa que hay en “buenos días” y que el mesero piensa hay en “buon giorno”.

Es fascinante encontrar que hay algo abajo de todos los idiomas, algo que es común a ellos y que permite ir de “hola, ¿cómo estás?” a “ciao, come stai?”.

¿No es fascinante? Lo es en verdad pero no nos parece porque sucede a diario y los milagros cotidianos pasan desapercibidos como asunto normal.

Piense usted en que al hacer esas traducciones estamos haciendo lo equivalente a que un perro hablara con un gato, o un águila con un tucán. El idioma del elefante, por ejemplo, sería traducido por un chimpancé al idioma del león.

Si pudieran hacer eso los animales, estarían haciendo más o menos lo mismo que hacemos nosotros cuando escuchamos o hablamos otros idiomas.

Los animales, sin embargo, no pueden traducir sus comunicaciones de unos a otros. Más aún, entre la misma especie sólo pueda haber comunicaciones, por medio de gritos, graznidos, ladridos, lo que quiera, como también por movimientos corporales.

Obviamente se comunican entre sí. Primitivamente, pero lo hacen, incluso algunos con cierta riqueza de señales.

También los humanos hacemos lo mismo, cuando gritamos, gemimos, lloramos, susurramos. Y cuando movemos nuestro cuerpo o hacemos gestos con la cara. Hay similitud entre el jugador de futbol americano que vi golpeándose el pecho con los puños, igual que un gorila. Todas estas cosas son comunicaciones dentro de especies.

Pero sucede que en los humanos esa comunicación tiene algo especial. Es más que comunicación, es lenguaje en diferentes formas. Ningún animal puede hacer esto.

Aunque tienen comunicación, como todos hemos visto con las abejas, no tienen lenguaje propiamente. No pueden escribir, ni símbolos que representen su hablar. Ni maestros que riñan al alumno por faltas de ortografía.

Y ese lenguaje usa palabras y esas palabras son abstracciones de ideas de complejidad variada. Es decir, somos diferentes en cuanto a la capacidad de razonar, lo que implica el uso de ideas y la necesidad de un lenguaje… el que puede llevarse de un idioma a otro.

Un italiano podrá decir, “Ho letto la colonna e mi è piaciuto, almeno qui”; un inglés, “I read the column and I liked it at least up to here”.

Quizá usted diga lo mismo, “he leído la columna y me ha gustado al menos hasta aquí”. Y en Versalles alguien dirá, “J’ai lu la colonne et je l’ai aimé au moins ici”.

Puede traducirse de un idioma a otro porque las ideas son universales, como constantes en nuestras mentes. Por eso podemos leer a Aristóteles.

Entonces, la diferencia entre humanos y el resto de los animales se establece con claridad, no es la capacidad para comunicar algo entre sí, sino en el tener un lenguaje que toma varias formas, como la escrita y la verbal, y que acarrea ideas que son abstracciones.

Un amigo que tiene la virtud de resumir las cosas en pocas palabras, dijo una vez, “Creeré que soy igual a un chimpancé cuando éste sea capaz de entender un chiste de doble sentido y me cuente otro, aunque no sea tan gracioso”.

Es ese sentido, sólo humano, que encuentra significado en la famosa frase de la película Dr. Strangelove: “President Merkin Muffley: Gentlemen, you can’t fight in here! This is the War Room”.

Creo que esta es una más de las evidencias que nos separan de los animales, con los que tenemos muchas cosas en común, pero respecto a los que tenemos diferencias tan grandes que nos colocan en otro nivel muy distinto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras