Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es el Otro Camino
Eduardo García Gaspar
23 septiembre 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


A veces hay que ir contra la lógica. La lógica aparente y simple.

La razón de esto es la complejidad de la sociedad.

Hay en ella tantas relaciones mutuas en tantos sentidos y durante tanto tiempo, que la intuición inicial no tiene sentido.

Por ejemplo, no hace mucho que una persona habló recomendando que el gobierno creara dinero adicional para que la economía se recuperara.

Era un ejecutivo que trabaja en finanzas, en el sector privado. Su idea es intuitivamente atractiva: con más dinero en los bolsillos, la gente compraría más y las empresas comenzarían un ciclo de bonanza.

No es el único que piensa así. Hay gobernantes y gente encumbrada en bancos centrales que piensan lo mismo. La economía necesita avanzar, razonan ellos, y puede eso lograrse con un remedio al alcance de los gobiernos y bancos centrales, poner más dinero en circulación.

Si usted o yo tenemos más metálico en la billetera, quizá salgamos a comprar el iPod que antes no podríamos hacer tenido. Eso piensan.

Es admirable que exista gente que crea aún en esa idea. Si ella fuera cierta, ya no existiría un problema de pobreza, ni de economías estancadas. Desde hace siglos, quizá los romanos, habrían acuñado más monedas con menos oro cada una, y así haber hecho ricos a todos desde esos tiempos.

El que esto no haya sucedido es una buena pista para decirnos que la idea es francamente ridícula.

Con más dinero en circulación, en billetes o dentro de cuentas bancarias, lo único que puede lograrse es un cambio en la relación que existe entre ese dinero y los bienes existentes.

Más dinero e igual cantidad de bienes significa tener precios más altos. Quien pide tener más dinero en circulación, en realidad dice que la economía mejora subiendo los precios de los artículos. Es una locura.

No sólo eso. También sucede algo en lo que poco se piensa. Quienes reciben primero el dinero adicional resultan beneficiados porque su poder de compra aún no se reduce con la inflación.

En cambio, quienes reciben al final el dinero extra, lo reciben ya devaluado y resultan dañados. Con el tiempo, tienen ya todos ese dinero que vale menos y es en su efecto neto, un impuesto universal.

Regresemos al principio. Tiene usted la buena idea de hacer que la economía crezca, pero ya se ha dado cuenta del absurdo de crear más dinero. ¿Qué hacer entonces?

Algún loco le propondrá bajar la tasa de interés, pero hacer eso es otra locura que distorsiona precios y usted no quiere eso. Hay algo posible y razonable.

Usted quiere que al final de cuentas las personas tengan más dinero en sus bolsillos y así pueden mejorar materialmente. Usted ya no se cuece al primer hervor y sabe que fabricar más dinero suena bien pero daña a todos. Y se le puede ocurrir ir por un camino indirecto para lograr eso mismo. Un tipo propuso eso hace ya muchas décadas.

Fue Say (1767-1832) el economista francés.

El bueno de Juan Bautista Say propuso una idea que suena contra intuitiva: la oferta de un bien en el mercado siempre representa la demanda de otros bienes.

Esto lo ha explicado bien otro economista, Gene Callahan: si estoy vendiendo manzanas es porque quiero comprar bananas. Al principio cuesta un poco ver el fondo de esto, pero ya lo dije, hay veces que es necesario no hacer caso de la lógica aparente.

La idea de Say establece que para prosperar, en una economía se debe facilitar la oferta de bienes, es decir, la producción.

Exactamente lo opuesto, o casi, de la idea anterior de crear más dinero lo que se piensa fomentará el consumo, es decir la demanda, y la producción u oferta se alentará. Say va al lado opuesto, lo que hay que facilitar es la oferta, no la demanda.

Y esa oferta aumentada será la que ponga dinero en las billeteras de la gente. Un camino indirecto, que va contra la intuición simplista, pero que tiene su sentido y justificación.

En otras palabras, se trata de facilitarle a las personas que produzcan, que fabriquen bienes, que los vendan. La oferta nueva será la que cree demanda.

Si no se hace esto, no es porque no se sepa, sino porque la mente de demasiados tiene ideas de lógica aparente y simple que no entiende que las sociedades son complejas. A veces para lograr algo, hay que ir por caminos que parecen estar contra la intuición.

Post Scriptum

El libro usado es el de Callahan, G. (2002). Economics for real people : an introduction to the Austrian school. Alabama: Ludwig von Mises Institute. La publicación es gratuita y puede bajarse en varios formatos.

Para facilitar la producción, es decir, la nueva oferta, los gobiernos pueden tomar una serie de medidas, como reducir impuestos, simplificar la regulación, abrir mercados, fomentar competencia y cosas por el estilo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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