Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es la Gente Sensata
Eduardo García Gaspar
13 marzo 2013
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


“Vamos a ser dignos herederos hijos de un hombre gigante como fue y como siempre será en el recuerdo el comandante Hugo Chávez.¡Honor y gloria a Hugo Chávez! ¡Qué viva Hugo Chávez!” Nicolás Maduro, 5 marzo 2013, anunciando la muerte de ese gobernante.

Si usted lee esto, es porque le interesan los temas políticos.

Si le interesa la política, hay una alta probabilidad de que sea partidario de la democracia.

Conozco a muy pocos que se atrevan a no ser democráticos.

Quienes tienen inquietudes políticas, por tanto, suelen tener agitaciones democráticas.

Agitaciones que, en mi opinión, deben ser apaciguadas, no sea que lleven a situaciones imprevistas.

Tome usted a un caso, el de México, sujeto el siglo pasado a un régimen político que no era democrático, pero que quería parecerlo. No muy distinto al de la región Latinoamericana, con regímenes que llevaban a la gente a aspirar a algo distinto, a la democracia.

Total, la democracia se convirtió en la meta deseada, eso que provoca agitación cuando no se tiene. La democracia, al final de cuentas, es una idea simple.

Cualquiera puede entenderla como algo que es lógico y natural. Ni siquiera necesita expresarse correctamente. Basta con traducirla a un signo tangible, como en el caso de México, elecciones razonablemente limpias, en las que cualquier partido puede ganar.

Es tan natural y espontánea la idea, tan lógica y razonable, tan simple y pura, que cualquiera puede imaginarse que ella debía ser parte de la historia más antigua.

Es lo que hace resaltar la noción de la democracia griega. Es el sistema político obvio y evidente. No hay la menor duda de ello. ¿Lo es realmente? Quizá no.

Seguramente no. Si vemos a la democracia más de cerca, la verdad es que es un sistema político que no es tan natural, ni tan lógico, ni tan obvio como suele pensarse.

En realidad es complejo, forzado y no tan racional como se cree. El autor que ha tratado con más perspicacia estas cuestiones es Tocqueville (1805-1859), el que usted me ha visto citar con frecuencia.

Sobre la democracia, tiene él algunas ideas concretas:

“El gobierno democrático, que se funda sobre una idea tan sencilla y tan natural, supone siempre, sin embargo, la existencia de una sociedad muy civilizada y muy sabia. A primera vista, se le creería contemporánea de las primeras edades del mundo; mirándola de cerca se descubre fácilmente que no ha de haber venido sino al final”.

Estas cosas suelen ser como baldes de agua fría sobre los que sufren agitaciones democráticas y la desean sin pensar muy bien qué significa ella. La cita es reveladora.

Sólo puede tenerse democracia con “una sociedad muy civilizada y muy sabia”. No es que se trate de tener una sociedad en la que los ciudadanos tengan todos títulos universitarios (a veces ellos funcionan en contra de la sabiduría).

Pero sí se trata de tener ciudadanos que admitan las consecuencias de su libertad y, más aún, la consideren un valor político superior al resto.

Sin esa preparación, la democracia es un simple mecanismo político que sirve para el ascenso al poder de otra forma de gobierno no democrático (lo opuesto a lo que desean las agitaciones democráticas).

Sin un pueblo que ambicione ser libre, la democracia es poca cosa y no deja de ser un agitación sin rumbo.

La idea que bien vale una segunda opinión es también simple de entender: la democracia, vista de cerca, es un régimen político posible sólo si los ciudadanos consideran a su libertad como el gran valor a sostener y defender.

Sin esa sabiduría, la democracia es sólo un instrumento político para la formación de gobiernos que no son democráticos. Venezuela es un buen ejemplo actual. Sin un electorado sensato, la democracia es una puerta abierta al oportunismo y la locura.

Vea usted, por ejemplo, el caso mexicano. Aquí, la democracia llegó en apariencia por la elección de un gobierno con un presidente que no era del PRI. Sin duda es un gran paso en la dirección correcta.

Pero del otro lado, los gobiernos siguientes y el actual, resultaron electos con plataformas que violan el principio de libertad que el ciudadano debía defender.

Interesante situación en la que muchos votan por quienes les retiran libertades. Visto de otra manera, la democracia es una creación del defensor de la libertad personal que reacciona contra la expansión gubernamental, como lo planteó Montesquieu (1689-1755) al explicar la división de poderes.

Cuando no existe en la población el sentido de la libertad, el gobierno elegido por votos se convierte en un comprador de votos a cambio de favores gubernamentales.

Le digo, las agitaciones democráticas sin rumbo llevan a crear más de lo mismo contra lo que protestan.

Post Scriptum

Tocqueville tiene otra idea afortunada, dice que la democracia “conviene mejor a un pueblo cuya educación administrativa está ya hecha que a un pueblo novicio en la experiencia de los negocios”.

El origen de la división de poderes en una democracia es el resolver el problema de abusos de autoridad. Un freno aun más poderoso es que la división de poderes es el amor por la libertad entre la gente, un valor que hace odiosa la expansión de poderes gubernamentales y lleva al poder a quienes no ambicionan más poder.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Democracia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Es la Gente Sensata”
  1. Ramón Preciado Dijo:

    Maduro se aventó otra peor al decir que sin duda,Chavez “influyó desde el Cielo en la elección del primer Papa latinoamericano”…jajaja





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