Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Filosofía: Deporte Extremo
Selección de ContraPeso.info
1 marzo 2013
Sección: EDUCACION, Sección: AmaYi, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


La idea central de este resumen es simple: nos falta y necesitamos Filosofía en nuestras vidas. La noción que ilustró bien el título de un libro hace tiempo, “Más Platón, Menos Prozac”. Esta es la idea central del libro de Morris examinado aquí en sus primeros capítulos: una definición de Filosofía como realmente es.

Necesitamos Filosofía porque se han olvidado los grandes temas de nuestra vida y debemos recuperarlos. Necesitamos Filosofía porque nuestra vida necesita mapas y guías. Necesitamos Filosofía porque ella cultiva habilidades de utilidad diaria. Quizá lo mejor que pueden hacer quienes son aficionados a los libros de superación personal es dejarlos de lado, y entrar en este terreno.

El libro tratado aquí es el de Morris, T. (1999) Philosophy for Dummies,. IDG Books. Contraria a la imagen que el título puede crear en algunas mentes, es un gran libro, con todas las cualidades que se desean en una obra de este tipo: clara, organizada, divertida, influyente. Un deporte atrevido.

El inicio de Morris es directo. ¿Qué es Filosofía? Filosofía, se nos dice, es un campo alto, elevado, de mentes sabias, un terreno exclusivo de gente poco común. La realidad es que no.

La Filosofía, en verdad, se encarga de las más grandes preguntas que todos podemos hacernos y en ellas, todos somos principiantes en este campo. Debe reconocerse con humildad lo poco que sobre ellas se sabe.

Más aún, no es el intelectual que pretende saber todo el que es un ejemplo de sabiduría. Al contrario, la sabiduría está en quienes son buscadores de la verdad, los curiosos, y de mente abierta. De esta manera, el autor abre la puerta a la Filosofía para todos, como un deporte extremo para la mente.

Para mejor comprender qué es Filosofía, deben verse sus raíces etimológicas.

Significan algo muy directo, amor por el conocimiento, algo que comienza con el sentido de maravilla que produce el saber más. Más y sobre asuntos serios e importantes, que no por eso deben inspirar miedo.

Asuntos que son fundamentales en la vida de toda persona, realmente fundamentales. Para lo que no se necesita ser un visionario célebre. Se trata de hacer preguntas sobre lo que es un ser humano, sobre lo que la vida es, sobre la mejor forma de vivir. Interrogantes en las que todos participamos con colaboraciones propias.

No son temas nuevos para nadie. Son preguntas que nos hemos planteado desde pequeños. Y que es posible tratar con una advertencia previa a todo, no tener presuposiciones sin fundamento. Debe tenerse amor por el conocimiento y aceptar escuchar a otros, antes de retar sus ideas y cuestionarlos.

De inmediato, Morris explica las secciones de su libro. Ellas dan una buena idea de las grandes preguntas que se hace la Filosofía.

Cosas como explorar cómo es que sabemos que sabemos, qué cosa es el bien, somos o no libres en verdad, qué es la muerte, existe o no Dios, el significado de la vida.

Temas básicos en verdad y que provocan cierta alarma en muchos, tanta como para preferir otros temas más fáciles. Peor aún, la Filosofía tiene una imagen indeseable, como un conjunto de escritos imposibles de comprender sobre temas que no tienen respuesta. Causas suficientes para abandonarla.

La verdad es que la Filosofía, la real, es emocionante y provocativa, libera y ayuda. Es divertida. Entrar en ella es un avance personal y, además, todas esas ideas elevadas e incomprensibles pueden ser traídas a la tierra para ser comprendidas por todos. Lo mejor es que la Filosofía es aplicable, todos los días, a nuestras vidas.

Es, en otras palabra, una idea, la de la “vida examinada”. La vida que debe vivirse, la que se pregunta el significado de las cosas que están a nuestro alrededor, nosotros mismos.

¿Qué somos? ¿Qué propósito tenemos? ¿Qué conducta es la que debemos seguir? Sin tener una idea sobre estas cosas, la vida merece ser vivida un poco menos.

Es como un examen personal, hecho por nosotros mismos. Una confrontación interna, que persigue evaluar a nuestra persona.

¿Miedo a hacer esto? Quizá, pero sin duda es liberador. Es una revisión de los supuestos más fundamentales en los que creemos y todo, para comprender mejor. Para entender. El amor por el conocimiento.

Conocimiento que ayuda a entender mejor lo que sucede. ¿Qué es una vida buena? ¿Es la ética un asunto de opiniones solamente? ¿Tenemos almas? ¿Existe una vida posterior? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la felicidad? Tener ideas sobre temas como estos tiene aplicaciones diarias.

Morris compara a la Filosofía como trazar mapas para la persona, para su vida. Una ayuda para navegar nuestra existencia, sin la que muchos pretenden vivir. Y no sólo eso, la Filosofía es para la mente lo que los deportes extremos para el cuerpo. Nada lleva al límites tan extremos a la persona como la Filosofía.

Ella es como la mochila que llevan los excursionistas, con un contenido de cosas básicas para la supervivencia durante su viaje. Es la serie de conocimientos que se tienen para sobrevivir en las más duras condiciones, sin perderse, para llegar al destino final.

Sin remedio, aunque se niegue, las personas, todas ellas, viven siguiendo ciertas visiones personales, es decir, su filosofía personal. Lo que la Filosofía pretende es poner sobre la mesa esas ideas básicas de todos y verlas con calma. Examinarlas con habilidad, cultivando la sabiduría.

Ese examen tiene sus herramientas y ellas necesitan ser usadas con habilidad.

Análisis. Los temas filosóficos con enormes, básicos, importantes y necesitan ser bien analizados. Se trata de filtrar lo importante de lo accesorio, de definir los asuntos. Saber analizar es una habilidad necesaria y la filosofía la cultiva.

Todos, en todas partes, necesitan analizar las cosas de su vida. Morris menciona al médico que analiza síntomas, al abogado que analiza casos, a los padres que analizan situaciones familiares. La filosofía cultiva la habilidad para analizar lo más importante que tenemos, nuestra vida. ¿Quién soy, qué quiero, cuáles son mis metas, cómo seré feliz?

La habilidad de análisis que cultiva la Filosofía, más aún, se aplica en otras facetas de la vida, ayudando a entender el real fondo de las cosas. Eso, si se usa bien evitando la parálisis por análisis.

Valoración. Las grandes preguntas que la Filosofía plantea tienen respuestas que no son todas iguales. Peor aún, se oponen entre sí. Y son esas soluciones las que deben valorarse. La vida está llena de decisiones de valoración de opciones, los negocios, la vida personal, todo.

Es una habilidad que la Filosofía cultiva para evitar ver oro donde no lo hay, para no caer en la exageración, ni en la moda, ni en la ilusión irreal. Es una habilidad para discernir, entender las propuestas, valorarlas, darles su peso real.

Es lo que llama y entrena a ver cada propuesta en su coherencia, su totalidad, su corrección. Es saber ver el sentido de cada propuesta, viendo sus posibles contradicciones internas. Es constatar si la propuesta es completa, si no tiene vacíos, si comprende el tema. Es examinar su veracidad, su apego a la realidad.

Argumentación. Es la habilidad para exponer opiniones sólidas, con razones y sostén lógico. Se trata de evitar intercambios que son concursos de gritos e insultos lanzados de una parte a otra.

Es el cultivo de la capacidad para construir la argumentación razonada, ordenada, de las ideas, con el propósito de encontrar la verdad. Sí, la idea es persuadir a otros, pero también aceptar el error propio.

Esas tres habilidades son necesarias en la Filosofía, como en el resto de lo que hacemos, y en nosotros crean sabiduría, es decir, profundidad y al mismo tiempo sentido práctico.

Esta serie de resúmenes de grandes ideas destacan una gran idea encontrada en alguna obra y que se evalúa como digna de difundir y enriquecer conocimientos en temas que son básicos para la vida. La obra de Morris es un clímax en esta tarea: necesitamos ideas para vivir una vida buena. Sin ellas, estamos perdidos.

Y el examen de esas ideas consideradas meritorias trata de cultivar esas habilidades de análisis, valoración y argumentación. Capacidades tan olvidadas como los grandes temas de nuestras vidas.

Al final de cuentas se trata de colocar, por encima de los gritos, a la razón; por encima de las marchas callejeras, a la argumentación; por encima de las modas, a la valoración; de los insultos personales, al análisis. Por arriba de la confrontación, a la Filosofía, esa ansia de conocimiento nunca satisfecha y que lejos de estar alejada de la realidad diaria, la toca en cada momento.

En el fondo, todas las discusiones, todas las peleas, todas las diferencias de opinión, tienen un fondo filosófico que se sostiene en ideas diferentes que deben ser sacadas a la superficie si se busca en verdad una solución.

La Filosofía, la real y diaria, nos hace más sabios, menos crédulos. Más libres, menos esclavos. Más humanos. La Filosofía, en verdad, es el deporte más extremo en el que podemos participar y debemos hacerlo.

Nota del Editor

Debo confesar un motivo ulterior al incluir este resumen: el desconcierto que siento ante la ingenuidad de tantas mentes que son en lo general razonables, pero que frente a promesas políticas de gobernantes se convierten en seres incapaces de analizar, valorar, ni argumentar.

Más aún, espero que esto en algo influya para que en las discusiones sobre cualquier tema de importancia, las partes tengan como prioridad en encontrar la verdad, evitando el vicio de defender su posición incluso ante las más razonables pruebas en su contra. La terquedad es uno de los vicios mayores de nuestros tiempos.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “Filosofía: Deporte Extremo”
  1. José Luis Samper Dijo:

    Desde la perspectiva de quien se dedica a la Filosofía y también durante bastantes años a la práctica filosófica, considero que uno de los riesgos de esas visiones utilitarias y atractivas de la Filosofía es su trivialización. Ciertamente el hombre actual está necesitado de reflexión, de una reflexión que le lleve a los temas de fondo y a dialogar con los grandes pensadores de la humanidad. Es esta reflexión la que le permite descubrir criterios para dirigir su vida e integrar la enorme masa de información que diariamente nos viene. En la medida que a eso ayuda la divulgación filosófica se hace un bien, pues permite descubrir a los hombres que hacer el mal es una equivocación.

  2. Celia Palacios Dijo:

    Sr. Samper, no entiendo el riesgo que indica de trivializar la filosofía. Más bien pasa que al público en general le importa poco la filosofía, porque la ven inalcanzable, compleja, tediosa o totalmente alejada de la realidad (inmersa en trivialidades que nada tienen que ver con la vida real, cotidiana). Es difícil trivializar algo que no es de “dominio popular”, quizás como sí lo es la ciencia, por ejemplo. Yo preferiría correr el riesgo de trivializar la filosofía, y al menos, tenerla en la cabeza de muchas más personas, que sacralizarla y hacerla inaccesible para muchos. Pues si no se incluye la filosofía en la vida real, cotidiana, de la gente común, ¿cuál es el objeto que persigue? ¿Le parece a usted que debe permanecer la filosofía en el nicho de intelectuales en donde la han mantenido, en donde a nadie -en general- le importa ni le impacta? Especialmente en estos tiempos, cuando muchos investigadores de filosofía no han aportado nada a la sociedad mexicana, que tanto les ha dado, y cuando muchas mentes buscan estructura, respuestas… Si debemos correr el riesgo de trivializar la filosofía a cambio de poder aportar algo para iluminar las mentes de los jóvenes, yo estoy totalmente a favor.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras