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Francisco: ¿De Izquierda?
Selección de ContraPeso.info
2 abril 2013
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es Pope Francis: A Man of the Left?

La idea central del escrito es la imposibilidad de aplicar apelativos seculares a una institución religiosa y a un Papa.

Era inevitable. Con la elección de un nuevo hombre para ocupar la Cátedra de San Pedro, hemos podido comprobar el esfuerzo por describirlo como un hombre “conservador en lo social” pero “progresista en lo económico”.

Esta parece ser la manera en que prácticamente se ha descrito a cada Papa desde aquel largo reinado de León XIII. Es un claro ejemplo de los límites a los que uno se enfrenta cuando se intentan aplicar categorías políticas seculares a algo como la Iglesia Católica.

Nadie que quisiera permanecer en sus cabales pretendería describir a Jorge Mario Bergoglio, S.J., como un eclesiástico a lo Milton Friedman o un radical del libre mercado. Sencillamente, no lo es. Sin embargo, con respecto a temas económicos, Francisco tiene dos preocupaciones muy concretas.

Una es el materialismo y el consumismo desenfrenado que desfigura la vida de muchos seres humanos. Ningún Católico defenderá que las personas buscan su salvación a través de la adquisición sin fin de bienes materiales. El ascetismo de Francisco supone un claro rechazo a esa mentalidad.

La segunda preocupación de Francisco vinculada a temas económicos es la cuestión de la pobreza material. Nuevamente, esto es precisamente lo que uno debería esperar de cualquier católico de recta doctrina.

El arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput (no precisamente un progresista) ha escrito de modo muy lúcido: “Jesús nos dice muy claramente que si no ayudamos a los pobres, vamos a ir al infierno. Punto y aparte”.

Sin embargo, a lo largo de los siglos, los católicos no se han puesto de acuerdo respecto de cuál es el mejor modo par a ayudar a los más necesitados. En efecto, la Iglesia enseña que (1) estos temas caen en gran parte en lo que se denomina juicio prudencial y (2) es un ámbito que es principalmente responsabilidad de los laicos católicos.

Un católico no puede ser comunista. Tampoco puede ser anarcocapitalista. Pero hay muchísimo lugar entre estos dos extremos. Y el modo en que los católicos decodifican este “lo que está en el medio” depende fuertemente de las circunstancias concretas en la que ellos mismos se encuentran.

En el caso del Papa Francisco, sus circunstancias están marcadas por ese caso perdido económico conocido como la Argentina moderna. La Argentina es una nación otrora próspera que experimentó una rápida espiral de disfuncionalidad económica, que se perpetúa a lo largo del siglo XX.

Una y otra vez la Argentina ha sido puesta de rodillas por las políticas populistas del peronismo, que domina tanto la izquierda como la derecha política argentina. El “kirchnerismo”, popularizado por la presidencia actual, y la anterior, es simplemente su versión más reciente.

En términos concretos, esta patología se traduce en gobiernos mastodónticos, elevados impuestos, hostilidad hacia los negocios y la inversión extranjera, gran endeudamiento, y un nivel de corrupción que desafía a la imaginación. Esto se suma a una extraña mezcla de keynesianismo poco sofisticado y un burdo capitalismo de amigos.

Y esto no beneficia a los pobres. Sólo beneficia a los más poderosos y bien conectados. En la Argentina uno no prospera mediante el desarrollo de un espíritu económico emprendedor, se prospera mediante el acceso al poder político y accediendo a la mayor cantidad de privilegios estatales que se puedan conseguir.

Esta es la desastrosa situación que los limitados comentarios en materia económica del Papa Francisco han intentado abordar desde que accediera al liderazgo de la Iglesia Argentina en el año 1998.

Y Francisco también ha puesto claramente de manifiesto que la teología de la liberación no es la solución. Una de las razones por las que no es tan popular entre sus antiguos compañeros de la Compañía de Jesús es por haber impedido, justamente, que los jesuitas en Argentina, durante la década de los setenta y los ochenta, cayeran en esa deriva.

Bergoglio supo darse cuenta que los componentes marxistas de la teología de la liberación eran completamente incompatibles con la doctrina católica. El Padre Bergoglio también previó que esta deriva convertiría a la Iglesia en nada más que en otro movimiento utópico revolucionario, tal como sucedió en otros países de América Latina.

Mi sospecha es que el Papa Francisco no va a invertir demasiada energía intelectual en proponer distintos esquemas para la reforma económica. Ciertamente, continuará defendiendo con ahínco el interés de los pobres contra aquellos que pretenden mantener el corrupto status quo actual, que prevalece en muchos de los países en vías de desarrollo.

Existe algo denominado justicia económica y la Iglesia Católica tiene una visión muy definida de lo que ello significa. Pero a partir de allí, inferir que el actual Pontífice va a otorgar al movimiento Occupy Wall Street un lugar en el Vaticano exige algo más que un uso muy forzado de la imaginación.

De hecho, es una forma de ilusión mental (wishful thinking) kirchnerista que, sencillamente, no hace justicia a la sabiduría y santidad de este hombre.

Nota del Editor

El gran valor de la columna de S. Gregg es su base misma: el Papa Francisco es un “claro ejemplo de los límites a los que uno se enfrenta cuando se intentan aplicar categorías políticas seculares a algo como la Iglesia Católica”.

Los medios y la manera en la que ellos han enmarcado su “descubrimiento” de la personalidad del Papa Francisco se mueven en dimensiones seculares: entre el socialismo y el capitalismo económicos; y entre el progresismo y el conservadurismo moral. Esas dimensiones no son aplicables a una institución como la Iglesia Católica.

El marco de las noticias sobre el Papa Francisco comete ese error una y otra vez. Varias notas lo han calificado de autor de rupturas contra la tradición y sobre esa base endeble crean expectativas ajenas al terreno real del pontífice. Con frecuencia he escuchado la palabra “revolucionario” adjudicada a Francisco y justificada por eso marco de los medios.

La traducción del artículo original Pope Francis: A Man of the Left? publicado por el National Review , el 15 de marzo de 2013 es de Mario Šilar del Instituto Acton Argentina para el Acton Institute .

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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