Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fronteras: Variable Artificial
Eduardo García Gaspar
2 abril 2013
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con Brasil, Venezuela se reservará códigos arancelarios de bienes sensibles, sobre todo, para proteger la industria nacional de acero, metalmecánica, textil, calzado, plástico, entre otros, explicó la agencia oficial”, www.codigovenezuela.com 28 diciembre 2012.

El ejemplo es conocido. Supone a un hombre que tiene habilidades extraordinarias haciendo dos cosas.

Una es su profesión de médico. Realiza él operaciones de neurocirugía con gran éxito, las mejores de todas.

La otra es otra habilidad. Es también el mejor lavador de automóviles que existe.

En fin el tipo es el mejor haciendo esas dos cosas.

La situación es extrema y eso es lo que ayuda a entender lo que la situación intenta mostrar.

El punto ahora es ver el dilema, el de cuál es el trabajo al que ese hombre debe dedicarse. Si usted dice que el de cirujano, es correcto. Pero lo interesante es el por qué.

Es un asunto de oportunidad en el uso del tiempo.

¿Qué aporta más valor, las cirugías o lavar autos? Si el hombre sólo se dedica a cirugías, se tendrá las mejores operaciones, pero automóviles no tan bien lavados. Y viceversa. Si se dedica a lavar autos solamente, se tendrán operaciones no tan buenas pero autos muy bien lavados.

Una de esas situaciones es la mejor para el hombre, la que le dé más ingresos, la de cirujano… que es justamente la que más valora el resto de la gente. Por eso pagan más por esas cirujías.

Tanto le conviene que es preferible que él contrate a otro para que limpie su automóvil que hacerlo él mismo. Es un asunto de empleo del tiempo. No sólo le conviene a él, le conviene al resto de la gente.

Quien necesita una cirugía de esas, preferirá que el hombre se dedique a ellas y no a lavar autos. Muchos pueden lavar autos, aunque no tan bien, pero éste es también el mejor neurocirujano.

No es complicada la decisión. Todos pasamos por decisiones diarias de ese tipo. Se refieren al mejor uso del tiempo. Un recurso que es limitado como pocos.

Si vemos que hay rebajas en una tienda alejada, quizá decidamos usar más tiempo de camino para obtener bienes más baratos, o si las rebajas no son grandes puede ser que vayamos a otra tienda con precios algo más altos.

Más aún, cuando vamos a un restaurante, estamos decidiendo que preferimos usar el tiempo nuestro en otras cosas que usarlo para preparar la comida de ese día. Nosotros hacemos lo nuestro, mientras los del restaurante cocinan. Es un gran arreglo.

Uno que es tan común que no se ve. Nos lleva a una realidad obvia: la especialización en aquello en lo que más productivos somos, lo que más valor da.

Por ejemplo, por esa razón no hacemos los televisores que vemos. Dejamos que otros los hagan. Las hacen mejor que las que nosotros haríamos. Y así, nos dedicamos a otras cosas, esas en las que nosotros somos mejores que los de quienes hacen esos aparatos.

Y así en todo. En fin, me imagino que nadie estará en contra de esto. Es mero sentido común.

Pero resulta que hay demasiadas veces se entromete una variable extraña. Supongamos que quien hace las televisiones vive frente a nuestra casa. Los de este lado de la calle les compramos los aparatos y él compra lo que nosotros hacemos.

Todo iría muy bien mientras no se introduzca esa variable. Si esa calle que nos separa a unos de otros es una frontera entre países.

Entonces las cosas se trastornan sin ninguna otra razón que esa línea artificial. Algunos pedirán que se no compremos los televisores del otro lado de la calle y que las compremos de este lado, aunque no sean tan buenas ni tan baratas.

Y al que hace los televisores le pedirán que no compre las cervezas que yo hago, que las compre de su lado de la calle aunque no sean las que le gustan al que hace los televisores.

El efecto neto de la frontera puesta en esa calle es insatisfacción de los dos lados. Los de este lado, por ejemplo, tendremos televisores más caros y no tan buenos. Y los del otro lado, tendrán otros bienes de menor calidad y más precio.

De los dos lados terminaremos peor y eso sólo porque esa calle es ahora una frontera entre dos países.

Lo mejor es, por supuesto, ignorar esa frontera y dejar que la gente decida a quién comprar donde sea que viva. Todos mejorarán su vida de esa manera, sin fronteras para el comercio.

Lo más interesante de todo esto es que a pesar de la lógica que tiene todo esto, haya personas que defiendan cerrar fronteras porque sin comprar fuera del país, se viviría mejor.

Post Scriptum

Ha sido mi experiencia que al defender el libre comercio, quienes tratan de limitarlo o anularlo argumentan razones de seguridad nacional, de soberanía, de protección a industria local y similares. Todas ellas sustentadas en la noción de que con productos de menor calidad y más caros, el país mejorará el bienestar de sus habitantes.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Libre Comercio. Véase Empleo y Proteccionismo para una parodia clásica de la mentalidad que quiere cerrar fronteras.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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