Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hábito de Incredulidad
Eduardo García Gaspar
13 febrero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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“Integrantes de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados se encuentan [sic] en el edificio B2 del complejo administrativo de Pemex y sostienen una reunión con funcionarios y peritos de la paraestatal, que les reportan las posibles causas de la explosión del pasado 31 de enero”. El Universal, 8 febrero 2013.

La historia es conocida. Una explosión en uno de los edificios del monopolio estatal petrolero mexicano.

Daño severos. 37 muertos, muchos heridos. Archivos perdidos o dañados. Expertos investigando las causas.

Pero lo más interesante es la cantidad de especulaciones.

La noticia generó en el país un material que ocupa aún muchos espacios y tiempos. Tantos que hace falta material para llenarlos.

Y se llenan con cualquier cosa, especialmente las especulaciones. Como en otros casos, la noticia en sí misma deja de ser materia y su lugar es ocupado por la especulación.

El fenómeno no es sólo de medios, es también personal. Una conversación sobre el tema entre gente común y corriente crea expertos sobre el tema que dan explicaciones. Las más aventuradas y especializadas sobre los tipos de gases, de tuberías, de sistemas de construcción.

Pero sobre todo, eso que más fascina y embruja, la causa última.

Fue un complot, fue un acto terrorista, fue una protesta política. En otras palabras, fue intencional y tiene motivos políticos.

Las justificaciones son imaginativas: los gases queman de cierta forma, nunca olió a gas, se dio justo en los archivos, fue cuando se hablaba de modernizar a la empresa.

Por supuesto, no tengo una explicación de la explosión. Todo lo que puedo aportar es un principio, el de la navaja de Occam, (o de Ockham). Es la idea de que la explicación mejor es la más simple.

La que requiere menos supuestos. Y esa, me parece, es la de la explosión por un error humano. Algo que en latín tiene gran elegancia: “simplicissima expositio est semper optimum”.

No es una ley inapelable, es un principio de sentido común que se usa con prudencia. Es algo que va en contra de un hábito mexicano, el de la imaginación desbocada. Cuanto más alocada es la explicación más creíble se vuelve. Es como una obsesión por lo improbable.

Si se explica la explosión incluyendo razones por las que fue obra de extraterrestres, tal explicación tendrá sus partidarios. Como los tendrá la posible actuación de terroristas extranjeros, criminales nacionales y lo que se ocurra.

Por ilógico que sea este amor por lo improbable, tiene él una justificación histórica.

Durante décadas, las personas en México crearon un hábito, el de buscar la verdad fuera de las versiones de los medios y de las palabras de los gobernantes. Se acostumbraron a escuchar versiones falsas, distorsionadas, mentirosas, que salían en la televisión y el resto de los medios, como de las bocas de los políticos. Llegó a crearse un a especie de ley informática.

Recuerdo que un día mi padre comentó que en el periódico algún gobernante había declarado que “la tortilla no subirá de precio”. Mi padre concluyó de inmediato, “subirá” y efectivamente eso sucedió. Es la ley de interpretar en el sentido opuesto lo que sale de boca de los gobernantes.

Regreso al caso del monopolio estatal petrolero mexicano y la explosión. Hasta ahora la explicación es la de una explosión accidental de gas. Esa es la versión oficial resumida.

Muy bien, suponga usted es ella es absolutamente verdadera y que todos los estudios de los expertos la confirman, fue un accidente. Lo que sucede a continuación es lo fascinante.

Los mexicanos, habituados a interpretar al revés lo dicho por los gobernantes, concluirán que se quiere ocultar la causa real que seguramente será la de un atentado. Esto sucederá sin importar que el gobierno haya sido totalmente transparente. Décadas de mentiras crearon un hábito difícil de erradicar.

Y, entonces, creyendo lo opuesto de lo que dice el gobierno, se crea un terreno fértil a la especulación y a las explicaciones más aventuradas y complejas. No exagero. Usted las ha escuchado.

Incluso gente que sabe lo mismo de gases que yo de Física Cuántica da clases sobre cómo explotan cada uno de ellos y el peso atómico de sus componentes.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Razonamiento.

Partamos de una hipótesis extrema: en México todos los gobernantes son ángeles que no pueden decir mentiras y todas sus declaraciones son verdades totales. Entonces,  ni en este caso lo que digan los ángeles será creído en proporción razonable entre la gente. La inmensa mayoría creerá que están mintiendo y ocultando información.

El caso más reciente de especulación es el de la renuncia de Benedicto XVI. Obviamente las suposiciones tratan sobre la causa de la renuncia. Entre las que he escuchado y leído hay una que aafirma que no puede él permanecer en su posición dados los escándalos que son demasiados. ¿Por qué no suponer mejor lo más simple, que es lo que dijo el mismo Papa, no tener la salud ni el vigor físico para realizar su trabajo?

Otra cosa distinta, relacionada con Benedicto. Mucha de la misma gente que antes pedía su renuncia por los problemas del Catolicismo, ahora dice que renuncia porque no tiene el valor de afrontarlos. Total, haga lo que haga, la crítica es mantenida. Véase Falacia del Culpable Favorito.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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