Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hipótesis Económicas
Leonardo Girondella Mora
3 julio 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Los economistas —se ha dicho una y otra vez— parten de supuestos acerca del comportamiento de las personas.

Esas hipótesis acerca de cómo se comportan las personas son:

• Las personas son racionales.

• Las personas conocen sus necesidades.

• Las personas se interesan por su propio bienestar.

En pocas palabras, las personas tienen la capacidad para tomar ellas las decisiones de conducta que más convienen a sus intereses propios e individuales —nadie más puede tomar mejores decisiones que cada una de ellas.

El conjunto de estas hipótesis es lo que se ha llamado homo economicus : una persona racional, capaz de decidir y actuar, con conocimiento que persigue lograr beneficios personales siguiendo principios de menor esfuerzo y mayor logro.

El tipo de persona que la economía supone ha sido caricaturizada en la imagen de un ser egoísta, sin sentimientos, orientado sólo a tener un beneficio pecuniario y que carece de todo principio moral —una imagen inexacta, más o menos como una falacia de la etiqueta.

Lo que quiero hacer es apuntar precisiones que ayuden a entender la suposición económica sobre la conducta racional de la persona —esas hipótesis de poder pensar, seleccionar entre opciones, conocer necesidades, buscar el beneficio propio y calcular costos.

• Ante todo, ninguna de esas hipótesis supone que el comportamiento de la persona sea perfecto —como la que lograría una máquina mediante un programa de procesamiento de información.

• Supone que la persona puede razonar y pensar —pero no supone que jamás cometerá errores. Tampoco supone que las decisiones tomadas estarán exentas de sentimientos y emociones.

• Supone que la persona conoce sus necesidades —pero no que ese conocimiento es perfecto y absoluto, ni que no contiene lagunas de desconocimiento.

• Supone que la persona se interesa en su propio bienestar —pero no que siempre actuará lastimando a los demás, o sin considerarlos.

• Supone que puede calcular costos de sus posibles cursos de acción —pero no que esos cálculos serán exactos y fríamente realizados.

Pero lo que sí supone es que la persona puede hacer todo eso mejor que nadie más —mejor que otras personas, especialmente mejor que los gobiernos. Eso es todo lo que suponen esas hipótesis sobre el comportamiento económico de la persona.

Lo anterior puede ser un asunto de distancias expresado de la manera siguiente:

• Distancia cero: la persona misma toma sus propias decisiones de compra, venta, trabajo, uso de propiedades y demás.

• Distancia cercana: los terceros que conocen de cerca a la persona pueden aproximarse a las decisiones que ella tomaría —pero no podrían duplicar exactamente las decisiones.

• Distancia media: los terceros que conocen muy poco a la persona no pueden aproximarse a las decisiones que ella tomaría —no tienen la información suficiente como para duplicar las decisiones de la persona.

• Distancia larga: los terceros que no conocen a la persona no podrían duplicar las decisiones de ella —simplemente no tienen ninguna información que se los permita. Esta es la distancia en la que se encuentran los gobernantes.

&&&&&

Lo que he querido hacer con las precisiones anteriores es darles su perspectiva correcta: los supuestos económicos de una conducta humana racional sólo señalan que es la persona la que mejor conoce sus intereses y la que mejores decisiones puede tomar para alcanzarlos.

Es decir, ese supuesto de la Economía como ciencia supone también que quien no tiene información muy detallada sobre la persona no puede sustituir las decisiones que la persona tomará —y si lo intenta, afectará negativamente a esa persona.

Addendum

Lo anterior tiene un enfoque individual: un burócrata en la Ciudad de México simplemente no tiene el conocimiento para tomar decisiones de otra persona que vive en esa misma ciudad, ni en cualquier otra.

El problema se complica cuando ese mismo burócrata intenta sustituir las decisiones de varios millones de personas en todo un país —no existe la información para duplicar las decisiones que ellas tomarían.

Nota del Editor

La columna me recuerda el caso de un socialista que criticó severamente al paternalismo, es decir, la práctica de cuidar en exceso a otros, haciéndolos dependientes e inexpertos. Es la sobreprotección excesiva típica de los padres sobre los hijos, o de otras instituciones sobre las personas.

Lo que esa persona no entendió nunca es que el socialismo es precisamente eso, una variación del paternalismo. Una en la que el gobierno asume la responsabilidad de tomar decisiones a nombre de las personas con la intención de protegerlas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras