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Hitler: Crisis y Constitución
Selección de ContraPeso.info
4 febrero 2013
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Anthony B. Bradley. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es examinar un suceso de concentración de poder, el ascenso de Hitler y el descenso de la legalidad en Alemania. El título original de la columna es Crisis and Constitution: Hitler’s Rise to Power.

El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler tomó posesión como canciller de Alemania. Mientras que él estaba siendo juramentado, dijo,

“Voy a emplear mi fuerza para el bien del pueblo alemán, proteger la Constitución y las leyes del pueblo alemán, concienzudamente realizar las obligaciones impuestas en mí y realizar mis trabajos del cargo con imparcialidad y con justicia para todos”.

Ni el pueblo alemán, ni el resto del mundo, tenían idea de que ese día era el comienzo de una concentración gradual de poder que más tarde llevaría a la muerte a millones de personas y provocar la Segunda Guerra Mundial.

La lección que el mundo aprendió de Hitler sobre los peligros del poder sin control nunca debe ser olvidada.

En la semana siguiente al juramento de su cargo, el canciller Hitler convenció al presidente alemán Paul von Hindenburg de hacer dos cosas: disolver el parlamento y autorizar al ministro del interior y a la policía a prohibir las reuniones públicas y las publicaciones que podrían ser considerados un peligro para la seguridad pública.

Las condiciones que hicieron posible este movimiento de tipo anti-democrático fueron la depresión económica, la inestabilidad política (incluida la amenaza de la revolución) y un amplio deseo de recuperar la dignidad nacional después de la vergüenza de la derrota en la Primera Guerra Mundial.

Los nazis jugaron con estos temores y deseos. En la noche del 27 de febrero de 1933, el edificio del Reichstag, donde se reunía el parlamento, fue incendiado. Si la acción se llevó a cabo a instancias del Partido Nazi, o fue un acto independiente, eso sigue siendo discutible, pero es cierto que Hitler aprovechó el pánico producido.

Al día siguiente, Hitler instó a Hindenburg a responder mediante la emisión de una nueva ley que suspendió artículos de la constitución alemana que protegen libertades individuales. En este Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y el Estado, el pueblo alemán fue informado de que,

“Las restricciones a la libertad personal, al derecho a la libre expresión de opinión, incluida la libertad de prensa; a los derechos de reunión y asociación; y violaciones de la privacidad de las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas y órdenes de allanamiento, órdenes de confiscación, así como restricciones a la propiedad, son también admisibles más allá de los límites legales prescritos”.

En una sección posterior de este decreto, Hitler puso los cimientos de la abolición del sistema federalista del país, centralizando el poder en Berlín:

“Si en un Estado [gobierno regional] no se toman las medidas necesarias para restaurar la seguridad y el orden público, el Gobierno del Reich podrá temporalmente hacerse cargo de los poderes de la más alta autoridad del Estado”.

En marzo de 1933, a través de diversas maniobras políticas, Hitler suprimió con éxito la oposición socialista, comunista, y católica a una propuesta de “ley habilitante”, que permitía al Consejo de Ministros introducir una ley sin antes pasar por el parlamento, eludiendo así la revisión constitucional. La ley daría al ejecutivo un poder sin precedentes.

El régimen de Hitler diseñó el acto como una medida temporal que requiere nueva autorización por el Reichstag cada cuatro años. Una vez que los nazis eran la mayoría, se convirtió en reautorización perpetua.

El 23 de marzo de 1933, día en el que los votos para la ley fueron emitidos, todos los diputados comunistas y 26 diputados socialistas habían desaparecido porque habían sido arrestados o habían huido del país, de acuerdo con Lucy S. Dawidowicz en su obra La Guerra Contra los Judíos : 1933-1945.

Cuando los votos se contaron, 441 diputados lo hicieron a favor de la ley y todos los 94 de los socialdemócratas presentes votaron en contra. Hitler tenía ahora autoridad legal para la dictadura.

Cinco días más tarde, con el anuncio de un plan para silenciar las quejas de los judíos en el extranjero sobre Alemania, Hitler inició su campaña a largo plazo contra los judíos, que comenzó con el boicot a los negocios alemanes y más tarde escaló hasta el asesinato de aproximadamente seis millones de judíos.

El ascenso de Hitler al poder es una historia aleccionadora de cómo una crisis y los llamados a soluciones rápidas, pueden tentar a ciudadanos y a líderes para subvertir el Estado de Derecho y hacer caso omiso de las garantías constitucionales de un país.

Adolfo Hitler juró proteger la constitución alemana, sin embargo, él persiguió un poder ejecutivo expandido “temporal” que eludía el proceso que garantiza el bien de la “seguridad” y “protección” de las personas.

La caída de Alemania en el totalitarismo es un ejemplo más de cómo los llamados a concentrar la toma de decisiones en los poderes ejecutivos, como lo vemos ahora en todo el mundo, sienta las bases con demasiada facilidad para la maldad política, social y moral.

En este oscuro aniversario, nos será muy útil recordar que una de las mejores protecciones que tienen los ciudadanos contra la tiranía y la opresión es la insistencia de que todos, incluidos los políticos, en rendir cuentas a las mismas leyes y que el proceso debido se respete siempre.

Estas garantías deben ser parte de un sistema en el que la toma de decisiones se dispersa, no concentra, porque, como Lord Acton nos recuerda: “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.”

Nota del Editor

El reciente aniversario, el pasado 30 de enero, del nombramiento de Hitler como canciller alemán, es la buena oportunidad que Bradley toma para recordar lo que se olvida con demasiada frecuencia: la concentración de poder conduce a abusos. Algo que suele ser una gran tentación en el ciudadano que quiere encontrar soluciones inmediatas en el gobierno.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: División Del Poder.

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