Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Iglesias en Competencia
Eduardo García Gaspar
28 junio 2013
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El tema puede entenderse como partes de la naturaleza humana.

Hay una parte sensible a lo material e inmediato. Otra, sensible a lo intangible y profundo.

Creo que así estamos construidos, con inquietudes de esos dos tipos.

Inquietudes que varían en intensidad dependiendo de las circunstancias.

Un estudio reveló algo fascinante: la religión era más importante para los habitantes de naciones en las que hay varias iglesias en competencia, que para los habitantes de países en los que dominan una iglesia.

La medición de “importancia religiosa” fue la frecuencia de asistencia a servicios religiosos y la fuerza de convicciones religiosas.

En otras palabras, donde coexisten varias iglesias diferentes, las personas tienden a ser más religiosas que donde una sola iglesia es la dominante.

Quizá esto pueda ser explicado entendiendo que donde existen varias iglesias quizá el tema se mantiene vigente y crea interés, pero no sucede eso en lugares en el que hay un “monopolio” religioso.

En los países escandinavos, según el mismo libro, existe un gran desinterés en temas religiosos por parte de su población. Allí existe una iglesia dominante, la Luterana. En los EEUU sucede lo opuesto. Hay allí gran cantidad de iglesias y también la religión es importante para sus habitantes.

Puede uno pensar en América Latina, donde la Católica es la iglesia dominante y, se ha dicho, la población tiene cada vez menos inclinaciones religiosas. Una área también, en la que iglesias protestantes han tenido entradas importantes. Es un fenómeno interesante de ver más de cerca.

Y para verlo más de cerca hay que ir hasta 1776, con Adam Smith y su célebre libro, el de La Riqueza de Las Naciones.

Dice allí que los ministros de las religiones ya establecidas, las dominantes, tienden a tener menos celo religioso, prestan menos cuidado a sus funciones que los ministros de las religiones nuevas, con pocos fieles.

Todavía más, los ministros de religiones establecidas, dice Smith, tienen a caer en la tentación de ir a la autoridad política en busca de ayuda cuando se ven atacados por nuevas religiones. Son ellos menos entusiastas, menos comprometidos que los ministros de religiones nuevas.

Hay también otra variable. Las nuevas religiones son más austeras y ortodoxas que las establecidas, en las que suele haber cierta laxitud. Esa ortodoxia y seriedad es atractiva para quienes tienen inquietudes espirituales.

Volviendo al tema de la intensidad religiosa en los países, quizá pueda todo verse como un producto de la variedad de opciones religiosas. Cuando hay varias iglesias en competencia, el tema permanece vigente en la sociedad, es algo de lo que se habla a diario, lo que no sucede en donde la existencia de una sola iglesia no vuelve al tema uno cotidiano.

Una sociedad con una sola iglesia dominante, al parecer, da más fácil entrada a las ideas seculares, las que ignoran tópicos profundos y encuentran bases solamente científicas. En ellas, por omisión, dejan de presentarse las preguntas más profundas, como el sentido de la vida… cosas que las ciencias no pueden responder.

Del otro lado, una sociedad con varias iglesias parece dar más presencia continua a las grandes interrogantes de la vida. Esas preguntas como quién soy, para qué existo, que sentido tiene la vida y similares. Son temas que la ciencia no puede responder y que siendo tópicos diarios, sólo encuentran respuestas en las iglesias.

Como evidencia meramente anecdótica, tengo el recuerdo de un sacerdote que se lamentaba de la pérdida de celo religioso entre ministros, especialmente comparados con la fuerte fe y convicción que tenían en los tiempos iniciales del Cristianismo. Lamentaba también, la existencia de sacerdotes más inclinados a tener fe en Marx que en Dios.

En fin, estas consideraciones ayudan a entender un poco el fenómeno de la caída en los niveles de importancia de la religión en muchas partes, donde se señala especialmente a Europa.

Es curioso también que se presente una relación inversa no muy intuitiva, la de lugares con mayor número de iglesias como aquellos con mayor intensidad religiosa.

Me parece, finalmente, muy curioso, cómo la noción económica de incentivos puede usarse para explicar la existencia de ministros dormidos en sus laureles, al mismo tiempo que otros son incansables promotores de su religión.

Post Scriptum

El estudio al que me refiero está citado en Becker, G. S., & Nashat, G., The Economics of Life: From Baseball to Affirmative Action to Immigration, How Real-World Issues Affect Our Everyday Life. (1997, New York: McGraw-Hill).

La idea de Adam Smith está en Religiones Dormidas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Iglesias en Competencia”
  1. Alejandro Dijo:

    Esta interesante pero falta considerar un factor, el de la persecución religiosa. En los lugares donde la religión sufre un importante grado de rechazo y persecución, la fe se vuelve más fuerte y las convicciones más importantes. Probablemente porque el relajamiento espiritual que puede provocar el monopolio de la fe es la causa raíz de la decadencia de una religión dominante.





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